María Caballero: «Soy una enamorada de mi trabajo»

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Informa Laura Fargueta / Imágenes: Zhanzhi Chen

Uno de los rostros de la 38ª edición del Cinema Jove es la joven actriz valenciana María Caballero que se ha alzado con el premio ‘Un futuro de cine’ por su breve pero intensa trayectoria. Tras trabajar con directores de la talla de José Luis Cuerda (‘Tiempo después’) o en producciones internacionales (‘The First Omen’), ahora se estrena como protagonista en el largometraje ‘Olvido’, bajo la batuta de la prolífica Inés París. Una obra ambientada en la Valencia de 1957 y con la riada como marco de acción, ‘Olvido’ sigue la historia de una joven periodista y un policía que se unen para destapar la verdad tras la aparición de seis cadáveres. De su papel como protagonista en ‘Olvido’ y su trayectoria profesional habló para EL ROTATIVO en esta entrevista.

María, ¿de dónde nace la pasión por el cine?

De alguna forma, siento que el cine me encontró a mí. Me estaba formando en danza y estaba en la Escuela Superior de Arte dramático especializándome en teatro físico, de hecho, estuve tres años en ‘La Fura dels Baus’ haciendo un teatro rompedor. De lo que más orgullosa me siento es de haber hecho cosas diferentes: teatro de texto clásico, teatro físico, cine independiente, cine de blockbuster americano… pero el cine me encontró a mí, de una forma bastante peculiar. En mi tercer año fui a Inglaterra a estudiar y volví a la ESAC de Valencia. Era 2016 y había un casting abierto para una película que se llamaba ‘Amar’. Todo el mundo se apuntaba, todo el mundo enviaba un correo y nunca me había planteado que pudiera ser partícipe del mundo del cine, pero llevada por un impulso se me ocurrió enviar un correo, fui a la prueba y empecé a pasar fases de una forma muy intuitiva. Como no tenía representante, no me enviaban escenas de texto, así que me daban improvisaciones. Así fue como Esteban Crespo y la productora me dieron esta primera oportunidad que fue muy importante para mí y marcó un antes y un después en mi carrera. A partir de ahí decidí mudarme a Madrid y seguir estudiando cine porque me enamoré de aquel rodaje.

Eres una actriz versátil que ha trabajado en variedad de géneros: histórico, terror, thriller, comedia… ¿Cuál es tu predilecto?

Me encanta hacer de todo. Me gustan mucho los guiones pequeños de autor. Me encanta el cine de autor, pero también disfruto mucho viendo películas comerciales, taquilleras. Y me gustaría explorar todos los géneros como actriz. Soy una enamorada de mi trabajo y me encantaría descubrirme, crecer y aprender de cada uno de los géneros.

Actuar significa meterse bajo la piel de infinidad de personajes en situaciones de lo más diversas. ¿Cómo es el proceso de adaptarse a un nuevo papel cuando llevas tiempo trabajando en otro personaje?

Cada papel y cada proyecto son diferentes. Me preparo según creo que me conviene y el tiempo que tengo. Para ‘Olvido’ tuve un mes, pero para una película americana que acabo de rodar tuve una semana y media; en cambio para la serie ‘Alma’ tuve seis meses. A veces es un poco difícil despedirse de un personaje. Es un ciclo, no solo por lo emocional y lo interno, sino porque creas una familia durante unos meses con la que llegas a compartir más que con tu propia familia. Cuando esto acaba, puede ser un poco complicado volver a tu vida real, a tu piso en Madrid, reencontrarte con amigos tras varios meses sin verlos… Es curioso porque paras tu vida personal para vivir la de otra persona por eso es importante tener cosas que te anclen a tierra y a quien eres. A mí, por ejemplo, me ayuda muchísimo el deporte, el yoga, la meditación. Sirven para vaciarse y encontrar espacio para el siguiente personaje. Es psicológica y emocionalmente complicado, pero, cada vez, lo llevo mejor.

¿Cuáles son los mayores obstáculos a los que te has tenido que enfrentar?

Ser más tolerante conmigo misma y más empática. Soy muy exigente y, a veces, en las producciones de cine, no dispongo de todo el tiempo que me gustaría para preparar una escena, ensayarla, hablar con el productor y plantear dudas en el rodaje… Lo que más dificultad me ha creado es aceptar que la situación es así y que no es mi culpa, que solo puedo llegar hasta cierto punto. Tengo que fluir con las situaciones que hay en los sets. He aprendido a hablarme bien, a ser tolerante conmigo y a darme cuenta de que estoy haciendo todo lo posible, pero que, aun así, hay cosas que no puedo controlar y que tengo que dejarlas ir.

¿Consideras que el camino al éxito en el audiovisual entraña más obstáculos para una mujer joven?

No creo que entrañe más obstáculos, pero sí que entraña más condicionantes. De alguna forma, tenemos un cronómetro social que dicta que cuando eres joven y guapa tienes que darte prisa para colocarte en cierta posición para que cuando tengas 45 años te sigan llamando. Esto no es una idea mía, es algo que he observado. Las redes sociales no ayudan en nada porque creo que crean mucha más toxicidad. Parece que hay que exponerse mucho y potenciar tu imagen física para estar en el mundo y que te ofrezcan ciertos papeles y es algo que me preocupa porque considero que este trabajo es otra cosa. Las redes pueden ayudar si tienes mucha fortaleza mental y puedes sacar partido de ellas, en vez de permitir que sean ellas las que se aprovechen de ti. Creo que, como actrices jóvenes, tenemos que plantearnos muy bien qué tipo de imagen queremos dar, sobre todo para las que van detrás. Muchas chicas jóvenes se acercan para preguntarme cómo pueden ser actrices. Están acostumbradas a ver actores jóvenes que vienen del mundo de la moda o directamente de Instagram. De alguna forma, se vende la idea de que si eres guapa, publicas todo el rato y tienes seguidores, te va a ir bien. Creo que es importante recalcar que ser actriz no es eso y que es muy importante la formación: leer, estudiar, ver cine, teatro y contemplar este trabajo desde un sitio mucho más puro y sagrado de lo que parece que está de moda.

«Me encanta el cine de autor, pero también disfruto mucho viendo películas comerciales, taquilleras»

En ‘Olvido’ obtuviste tu primer papel protagonista encarnando al personaje de Olvido Granell, una joven periodista que se enfrenta a una serie de crímenes durante la riada valenciana de 1957. ¿Qué retos supuso encarnar en un personaje como este?

Cargar con el peso de la película ha sido todo un reto y estoy muy orgullosa de haberlo conseguido. Creo que he hecho un buen trabajo. Sé que viviré el próximo papel protagonista que haga con más seguridad y entereza. Para mí, lo más complicado ha sido transmitir toda la verdad y las aristas del personaje, ser capaz de transmitirlas de una forma única. Otra cosa que me ha resultado muy complicada es la cronología, los saltos adelante y atrás, especialmente en esta película. Como es un thriller policíaco había mucha información: a veces iba a cuatro momentos de la historia, tenía cuatro cambios de vestuario en un mismo día de rodaje. He hecho mucho trabajo respecto a lo que sabía Olvido en cada momento, lo que no sabía: plantear esta estructura mental ha sido todo un reto.

¿En qué aspectos se “encuentran” María Caballero y Olvido Granell?

Cuando leí el guion me asusté un poco porque nuestras circunstancias son muy diferentes. Olvido es una madre viuda en una dictadura, en un régimen nacionalsocialista, una mujer sola en un mundo de hombres, sola en una redacción de periódico… Las circunstancias son muy lejanas. Lo que me conectó con ella era la vocación que tiene y el instinto profesional de hacer buen periodismo. Eso me conectó con mi lado de actriz, con las ganas que tengo de aprender y de ser la mejor intérprete que pueda. Lo entendí como el núcleo interno de la historia: esa motivación que ella tiene por sacar a la luz la verdad, por hacer buen periodismo. Desde esta idea de la vocación profesional empecé a conectar con ella y luego construí el resto de cosas: las circunstancias vitales, las circunstancias dadas, sus conflictos, sus heridas… A Olvido la definiría como una mujer valiente, luchadora, inteligente, perspicaz e intuitiva, cabezota y temeraria, capaz de sacrificar y sacrificarse por el bien mayor, el bien común. Es una mujer que lo ha pasado muy mal. En mi trabajo previo con la directora, aunque no se muestre en la película, trabajé mucho sus circunstancias de pasado, la muerte de su marido, muy relacionada con la policía, los conflictos y la mirada político-social. Ella tiene esa herida ahí y, de alguna forma, está rindiendo homenaje al periodista que era su marido y que ha perdido.

Además de actuar en películas nacionales, has debutado en el panorama internacional con la película ‘The First Omen’, un film de terror que se estrenará en 2023. ¿Qué diferencias has encontrado en la industria internacional con respecto a la española?

Hay una diferencia abismal. Lo primero es el presupuesto: he rodado con 20th Century Studios, un estudio de Los Ángeles, también con Disney. Los tiempos, los espacios de creación, de ensayo, las facilidades, las comodidades que te dan para rodar, son incomparables. Pero también es cierto que el set de rodaje está mucho más jerarquizado. Es más mecánico y funcional y no hay tanta colaboración como en las producciones nacionales que he hecho, en las que puedo hablar con el cámara, con el de arte, puedo hacer sugerencias o pedirles cambios. Allí todo está mucho más compartimentado, con lo que, aunque tenga su parte buena, se pierde algo que nace de una precariedad en nuestra industria que es mucho más casero.

¿Qué significa para ti obtener un reconocimiento como el premio ‘Un futuro de cine’ al principio de tu carrera?

Estoy muy agradecida y contenta de recibirlo. Es un honor y significa que, de alguna forma, te dan un abrazo y te dicen: “Lo has hecho bien, has hecho un buen trabajo estos años, sigue así”. Me da fuerza, me motiva a seguir trabajando y me inspira que me reconozcan en casa.

Cinema Jove es un festival internacional orientado a los profesionales más jóvenes del sector. ¿Qué consejos les darías a aquellos jóvenes que aspiren a convertirse en actores o actrices?

Que se obsesionen con el teatro y que lean a los clásicos, que vean cine clásico, que vayan a conferencias, a festivales de cine y de teatro, que vean todo lo que puedan y se formen en una escuela. Y que, sobre todo, estén dispuestos a amar el trabajo por encima de la fama o la exposición mediática. Lo primero lo puedes controlar y es tuyo, es como el arte del artesano: vas picando piedra cada día y nunca te va a fallar, porque es tu propia técnica y tu propia manera de concebir tu arte. Lo otro, la fama, nunca se puede controlar y creo que nunca hay que poner el foco ahí.