Sambori, una ONG emprendedora en crear sonrisas

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Una niña hace manualidades
Una niña hace manualidades. Foto: R. Martínez.

Las monumentales torres del nuevo Hospital la Fe de Valencia hacen sombra a las historias que a diario discurren dentro. Sara tiene 6 años y lleva una semana hospitalizada por una infección. Quiere irse a casa a jugar, pero su enfermedad se lo impide. Como ella, decenas de niños pasan por el Hospital La Fe a diario. Unos, de manera inusual, otros, en cambio, están atados a la tristeza que suponen las continuas hospitalizaciones por las enfermedades que padecen.

Hace apenas un año, seis estudiantes de Magisterio pusieron la primera piedra fundando Sambori. A día de hoy, ya constituida como Organización No Gubernamental, realizan un voluntariado en La Fe todos los miércoles. Por eso, Sara puede hoy acudir a una ciber aula para jugar con otros niños.

Para Andrea Peñarroya, cofundadora de la ONG, Sambori persigue el objetivo de sumergir a “los niños en situaciones que les hacen sonreír, olvidarse del dolor, la tristeza y la incomprensión que sienten casi las 24 horas al día”. “Cada sonrisa que conseguimos arrancar a un niño con dolor es un regalo para nosotras”, añade la presidenta de Sambori, Marta Badenas.

“Hacer un voluntariado era nuestro sueño. Nos daba miedo emprender un proyecto independiente, pero finalmente la ilusión ganó al miedo y ahí fue donde empezamos a vivir el sueño de nuestra ONG”, sentencia Badenas. “Sus sonrisas nos emocionaron hasta tal punto que decidimos que eso era lo que queríamos hacer cada miércoles por la tarde”, añade.

La ONG está formada por doce estudiantes de las ramas de educación y salud, que cada miércoles invierten cuatro horas para que los “niños dejen de ser pacientes para ser tan solo niños”, señala Peñarroya. Durante estas horas intentan potenciar la “creatividad con manualidades fáciles para los más pequeños y otras actividades, como el futbolín o juegos de mesa, para los más mayores”, añade Paula Hervás, voluntaria de Sambori.

Dos voluntarias de Sambori juegan con una niña
Dos voluntarias de Sambori juegan con una niña. Foto: R. Martínez.

Por otro lado, cabe señalar que todo ello se regula gracias a Cruz Roja, que sirve de enlace entre el hospital y las ONG. Para Rosa Jeweinat, coordinadora de Cruz Roja Juventud, Sambori refleja que los jóvenes “siguen apostando por la participación social a día de hoy”. “No debemos olvidar que una persona ingresada de larga duración tiene riesgo de ser excluida de la sociedad, y más si se trata de menores. Sambori ayuda a que esto no ocurra”, sentencia Jeweinat.

En este sentido, Badenas señala que la hospitalización tiene un “gran impacto no sólo físico sino también anímico” y es por eso que es “importante jugar con los niños, hacerles reír para que se olviden de lo que están viviendo”. En este sentido, insisten que la juventud es un hándicap para emprender cualquier actividad, pues “la ilusión y las ganas de comerse el mundo es algo que desgraciadamente, el 90% de las personas pierde a medida que pasan los años”, afirma Peñarroya.

“Nosotras somos estudiantes, sin recursos y apenas experiencia, y hemos podido hacer nuestro sueño realidad. Con esto demostramos que la sociedad puede conseguir lo que se proponga con ganas, esfuerzo e iniciativa”, sentencia Sandra Peiró, vicepresidenta de Sambori. “Queremos animar a crear sonrisas. Evitar que el mundo esté cada vez más lleno de gente y no de personas”, concluye Peñarroya citando la célebre frase del personaje animado Mafalda.

Mientras tanto, estos niños esperan ansiosos los miércoles en el Hospital La Fe para poder divertirse y olvidarse de lo que les ata a esos grandes edificios, como Sara, que hace hora y media que se ríe sin cesar.

Definir Sambori en una frase

“A pesar del cansancio físico con el que llego a casa, me siento recompensada y más fuerte por las sonrisas que me han regalado los pequeños. Es un sacrifico bien pagado”. Sandra Peiró, vicepresidenta de Sambori.

“Los niños son los que nos alegran a los adultos gracias a su felicidad. Cada miércoles me hacen crecer como personas en todos los aspectos de la vida”. Paula Hervás, voluntaria.

“Para mi, Sambori es una forma muy bonita de conectar con el mundo de la sanidad, que es lo que realmente me gusta”. Marina Faus, estudiante de Enfermería y voluntaria.

“Somos una ONG diseñada a medida para niños. Pretendemos concienciar sobre la necesidad de apoyo a la infancia en una sociedad que solo mira por motivos económicos y materiales”. Ana Marín, fundadora de Sambori.

“Contribuyen a cambiar a mejor la sociedad gracias a su compromiso”. Rosa Jeweinat, coordinadora Cruz Roja Juventud.

“Sambori me ayuda a enfrentarme a lo que posteriormente me encontraré en mi vida profesional”. Sandra Pérez, estudiante de Enfermería y voluntaria.

“Intentamos que la sociedad se conciencie sobre la parte psicológica del proceso de recuperación de las enfermedades”. Marta Tomás, estudiante de Enfermería y voluntaria.

“Los miércoles son un paréntesis en mi vida, para desconectar, olvidar mis cosas y pasarlo bien jugando con los niños”. Irene De Luis, voluntaria.

“Sambori significa ganas y empeño de ayudar a los que peor lo pasan en el hospital, los niños”. Eva Marín, fundadora de Sambori.

“Somos el resultado de la ilusión de un grupo de amigas que querían aportar su granito de arena para hacer más solidario este mundo”. Andrea Peñarroya, fundadora de Sambori.

“Tratamos de llevar alegría y felicidad cada miércoles a más niños y así que todos puedan disfrutar de nosotros y nosotros de ellos. Lo que nos transmiten esos niños cada tarde no se puede explicar con palabras”. Marta Badenas, presidenta de Sambori.

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