Beau is afraid: Beau tiene miedo a decidir

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Una crítica de Fran Javier Alfonso / Imágenes: A24

El ser humano tiene siete pecados capitales: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza. Pero a mí me gustaría añadir uno, un pecado que es capaz de llevarnos a todos los problemas que nos dirigen los otros y responsabilizarnos directamente, aunque lo neguemos: la indecisión.

Beau es un hombre de mediana edad que vive solo en su apartamento del extrarradio. Será a partir de una llamada de su madre, por lo que se embarcará en una odisea equiparable a nuestras peores pesadillas.

Seguramente estemos ante la película más arraigada al terreno psicológico de Ari Aster. Si ‘Midsommar’ (2019) y ‘Hereditary’ (2018) se adentraban en terrenos más terroríficos y sectarios, aquí nos encontramos con una mezcla entre los recuerdos y el subconsciente del personaje principal, desligándose en muchos momentos de la propia realidad.

Como no podía ser de otra forma, se desarrollan los temas favoritos del director, Ari Aster, ya vistos en sus otros proyectos. Los problemas familiares, un destino trágico, la figura de la madre como una relación tóxica de amor-odio. Incluso algunas de las muertes de la película recuerdan a sus otros filmes, debe de haber algo relacionado con los degollamientos que entusiasme a Aster.

En el terreno técnico, nos encontramos con los ya conocidos planos extremadamente quietos que transmiten una sensación de angustia e incomodidad durante cada segundo. A esto le debemos sumar escenas tan surrealistas como oníricas que utilizan elementos animados, o los constantes guiños que nos avisan de lo que va a ocurrir en el filme, ya sea por medio de los grafitis del piso o incluso partes en las que el protagonista es capaz de ver su futuro poniendo a cámara rápida un televisor. Todos estos pequeños detalles se convierten en piezas de un gran rompecabezas en el que Aster nos hace partícipes. Porque en verdad, esta clase de obras se disfrutan mucho más cuando el espectador intenta ir amueblando cada uno de los elementos y encontrarle un sentido a lo que ve, tan solo para el que el director sea consciente y sepa dar una o dos sorpresas finales.

En cuanto a lo actoral, nos encontramos a Joaquin Phoenix en uno de los personajes más complejos de su carrera. Se puede decir que sale airoso del reto, como sorpresa también está una de las grandes estrellas de Broadway, Patti LuPone con una actuación bastante sólida. El resto de los secundarios hacen un buen trabajo en un terreno descaradamente aterrador.

La fotografía es increíblemente colorida en algunas secuencias. Contrastando con las sombras y espacios vacíos de muchas otras escenas. Se nota también que es la película con mayor presupuesto hasta la fecha de Ari Aster, treinta y cinco millones de dólares. Aun así, es un placer ver el uso de recursos prácticos a lo largo del filme, cada vez más sustituidos por el CGI, por parte de las grandes productoras.

Dejando de lado las características más superficiales, ¿qué es lo que hay por debajo de casi tres horas de película?, ¿cuál es su esencia? Todo se puede resumir en una palabra ya comentada, indecisión. Cada una de las pesadillas y problemas de Beau, se producen por su falta de voluntad. Tiene la necesidad de que le enseñen el camino correcto, ya que el miedo a errar por sí mismo le puede. Lo que no entiende es que da igual lo mucho que te esfuerces en intentar encajar en la mirada de los demás, nunca será suficiente. Seguirás tomando constantemente decisiones equivocadas, y mucho peor, cargarás con la responsabilidad de las decisiones, porque seguirás siendo tú el que las toma.

Desde luego esta película es toda una experiencia, una forma de ver cada uno de los recovecos de la mente de Beau de la forma más gráfica posible. Tanto de sus inseguridades, e incluso de una pequeña parte de él que lo animaba a confiar en sí mismo. Ello debería ser un aviso para todos. Ya que, si no vives con voluntad propia, no vives, acabas convirtiéndote en una extensión de sufrimiento y dolor ajeno. Rompe amarras, sal de la caverna, y por favor, supera ese miedo a arriesgarte.