Sergio Villanueva: “El mediterráneo es claramente mi marca y mi norte”

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Informa Ana Pollán / Imágenes: Jaume Gascó y Cinema Jove

En plena pandemia, el director, actor y escritor Sergio Villanueva decidió lanzarse en la creación de una webserie. Este proyecto audiovisual ha tenido la oportunidad de ser proyectado estos días en el Cinema Jove. ‘El amor en los tiempos del corona’ relata la historia de un antiguo amor, convertido en prohibido debido a las circunstancias del estado de alarma, y que durante los meses de confinamiento renace en el corazón del protagonista. El personaje principal de esta historia, Alberto, es interpretado por Sergio Villanueva, al que hemos tenido el placer de entrevistar en esta 35ª edición del Cinema Jove.

¿Cuáles son tus sensaciones tras el segundo día de este festival?

Ahora usamos el lenguaje de los ojos, sonreímos con ellos, y estoy viendo muchas sonrisas. Ha sido muy ilusionante, con toda la que ha caído, poder de alguna manera no haber optado por no celebrarlo, porque nos genera, no ya la visibilidad que siempre comentamos, sino el poder de sentirnos vivos y poder reencontrarnos todos sin que sea por medio de las redes. Estamos muy felices.

‘El amor en los tiempos del corona’ es la obra que presentas en el Cinema Jove. En un momento tan duro como fue el confinamiento domiciliario, ¿qué fue lo que te motivó a empezar con esta webserie?

Yo viví, como todo el mundo, que realmente estábamos confinados. Y es que, el término confinamiento y lo que tú sientes al escucharlo o decirlo no tiene nada que ver a la primera vez que lo experimentas, fue demoledor. Estábamos viviendo una cosa única. En primer lugar, primó el shock, pero hubo un momento en el que los que nos dedicamos a esto con pasión y no podemos evitar tener que contar cosas, le vimos “las orejitas al lobo” y vimos que no se iba a poder hacer. Hubo un momento en el que me llamaron como actor para una webserie madrileña y me sentí muy vivo, gracias a la rutina de ensayo, a la grabación, a estudiar el texto… Fue ahí cuando pensé que quería organizar algo, reunirme con la gente que quiero, y así sucedió. Yo, que siempre estoy negando a las nuevas tecnologías, me di cuenta que servían para unirnos en un momento -tan absoluto- de confinamiento, de no poder conectarte con el otro. Así que, puse una red de contactos, les propuse jugar y eso me obligó a escribir, a hacer un casting, a que ensayaran mediante la aplicación ‘Zoom’, y a partir de ese momento nos sentimos muy vivos, ya que estábamos con un motor delante para poder generar la única pretensión que teníamos con esto: entretener y entretenernos. Los primeros días fueron muy duros, y eso fue lo que nos llevó a hacer algo que nos genere sonrisas.

¿Quiénes colaboraron en este proyecto contigo?

Gente que quiero mucho y con la que suelo reunirme para jugar delante de la cámara. Son Patricia Teruel, la protagonista de la webserie, Javi Romero y Victoria Avinyó, que ha llevado tanto la edición como la producción ejecutiva. Es una actriz maravillosa, pero ha preferido estar manejando edición y dándole la estética a la webserie. Hemos tenido también la participación, como colaboración especial, de Enrique Arce, altamente conocido por ‘La casa de papel’, entre otros proyectos, y luego de amigos como Mariano Rochman y María Zamora.

Sabemos que además de director, eres escritor y actor. ¿En qué ámbito te sientes más cómodo?

Depende del proyecto. Nunca se sabe si vas a estar cómodo o no. Yo suelo estar cómodo en todos los sitios, pero es cierto que hay ocasiones en las que, como actor, estoy en un proyecto que me está generando querer acabar el ensayo o la función para hacer otras cosas, y otras veces estoy en un proyecto en el que no quiero ni dirigir ni escribir. Básicamente soy actor, soy contador de historias y tengo tantas ganas de contar cosas que, cuando no estoy trabajando, pienso en qué otras cosas podría hacer. Ahí es cuando me encuentro con la dirección y la escritura que, para mí, de alguna manera son lo mismo. Cuando estoy en un escenario me es indiferente si estoy actuando, si soy el director o si he escrito el texto, lo importante es que estoy contando una historia.

¿Cuáles dirías que son tus referentes?

A nivel internacional, universal y de todos los tiempos, diría que mis dos actores favoritos son Cary Grant y Marcello Mastroianni. También admiro mucho a Javier Bardem, a José Luis López Vázquez, a Juan Luis Galiardo, a Juan Diego, a Sacristán…  Todos ellos son un tipo de actor que creo que se está perdiendo debido a que las épocas no son tan rotundas y estamos en una debacle social muy importante. Pero, había una raza de actores que solo con mirar o decir algo generaban una rotundidad no solo teatral o cinematográfica, sino vital. Yo he tenido la suerte, desde niño, haber podido colaborar con alguno de ellos, como Juan Luis Galiardo y tengo una absoluta conexión con todos ellos porque les debo un respeto. Estoy obligado a transmitir ese legado de alguna manera. En cuanto a la dirección me gusta todo, soy muy cinéfilo. Sin embargo, sí que es cierto que cuando dirijo sé que quiero manejar los resortes sensoriales mediterráneos. Me gusta mucho reflejar la vida, el mediterráneo es claramente mi marca y mi norte.

¿Qué dificultades te encontraste al dirigir un proyecto en plena pandemia?

Directamente… que esto se trabaja siempre con el contacto humano. Ese es el principal escollo. No poder tocarnos, vernos de verdad, molecularmente. Somos seres humanos y necesitamos de la proximidad y el tacto, y esto, ante una situación crítica, nos ha salvado. Debemos aprender, cuando volvamos a las proximidades y nos liberemos de las mascarillas y de los hidrogeles, que esto debe ser una herramienta, no una extremidad.  Pero es cierto que, al que de verdad le gusta este mundo, le da igual ser grabado con un móvil o con una cámara de 35mm, así que he estado encantado. De hecho, a medida que íbamos grabando los seis capítulos de la webserie, se estaban generando nuevos estados de alerta, así que al final pudimos salir a la calle. Este proceso se ha ido contando, y en el último capítulo me puedo reunir con quien no podía ver. Realmente, el único inconveniente ha sido no poder ni vernos ni tocarnos.

¿Qué consejos le darías a aquellas personas que quieren empezar en el mundo del cine, sobre todo en un momento tan difícil para la cultura?

Que no tengan miedo. Ellos son los que van a salvar el cine, no yo. Personalmente, creo mucho en el ritual del cine, pienso que hay que regresar de nuevo para tener esa sensación, como espectador, ante tanta gente. Vivir y disfrutar mucho mejor ese mensaje en grande. Si solo te nutres, como espectador y como estudiante, por plataformas, no tendrás nunca la sensación de lo sacro que tiene el cine y el teatro cuando hablamos de una sala. Por tanto, ese respeto, ese lugar como un ritual para el conjunto, debe ser recuperado en el momento en el que nos quitemos las mascarillas. Que todo lo que sienten lo luchen, que si tienen algo dentro lo cuenten, y que piensen que -en algún momento- lo podrán estar viendo en una sala grande.

¿Tienes algún futuro proyecto en mente? Y si es así, ¿podrías darnos un pequeño avance?

Claro. Tengo muchas cosas en mente. Ahora mismo estoy ensayando una obra de teatro escrita y dirigida por mí. Se llama ‘Ondas gravitacionales’ y se estrenará en Sagunto el 24 de enero. Es una de las producciones que ha recibido la ayuda del Institut Valencià de Cultura a compañías emergentes. También tengo proyectado actuar en dos películas que han sido paradas por la pandemia, así que estoy a la espera de saber cómo se resuelve todo. Además, he participado en la serie ‘Parot’ que se está grabando ahora para RTVE y Amazon Prime. Finalmente, tengo un proyecto de largometraje con Charo López de protagonista, que sería dirigido por mí y con mi guión. Justo lo estábamos moviendo con productores en Madrid cuando comenzó la pandemia, así que ahora estamos salvándonos, y cuando ya se normalice un poco la situación, volveremos a atacar con todos los buques a ver si ganamos batallas.