Javier Sierra: «Occidente se ha enfrentado a la pandemia con mucha soberbia y ahí es donde hemos fracasado»

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Redacción ROTATIVO / Imágenes: Javier Sierra

El mundo editorial acoge durante estos días la publicación de una nueva obra del escritor Javier Sierra, ‘El mensaje de Pandora’, nacida al abrigo del confinamiento y cuyo éxito ya alcanza una nueva edición y su próxima publicación en varias lenguas. Una novela epistolar, directa al lector, en el que Sierra hace un ejercicio de responsabilidad con su oficio y trata de explicar lo vivido recientemente con la COVID-19 desde la historia la Humanidad, la ciencia, la mitología. Un relato bello, en su concepción, que invita a ser leído con el reto de derribar dogmas y formularse cuestiones que no hay por qué dar por sentadas. De todo ello, y de este periodo de confinamiento vivido habló con El Rotativo.

Javier, ¿en qué momento surge la idea de escribir ‘El mensaje de Pandora’?

El trabajo de un escritor es el de ordenar la vida a través de sus escritos y ante el desafío al que nos estábamos enfrentando todos y en esta situación de confinamiento donde todos tuvimos mucho miedo, de alguna manera me vi obligado a reflejar, todo esto que nos está sucediendo, en el espejo de la mitología, en el espejo de la historia y en el espejo de la ciencia y, la verdad es que el reflejo que he recibido ha sido enormemente interesante para este relato.

¿Este libro estaba en usted antes de la pandemia?

Puede que sí, no lo sé, la verdad… Es cierto que muchas de las preocupaciones que están en esta novela las llevaba encima desde hace mucho tiempo, pero ha tenido que ocurrir esto para que surgiese el relato. Estoy seguro que si no hubiese existido la pandemia no hubiese escrito este libro jamás, estaría escribiendo otra cosa, pero es como si las circunstancias se hubiesen alineado y me hubiesen convencido de que ahora era el momento de ordenarlo todas esas preocupaciones y escribir esta historia, este mensaje. Lo que observo es que cuando uno tiene una idea potente nada es capaz de detenerla.

Tardó unos quince días en escribirla. Me parece realmente prodigioso.

(Ríe). Bueno… No son raros los momentos de frenesí en la historia de la Literatura. Sir Arthur Conan Doyle cuando crea el personaje de Sherlock Holmes lo hace en una novela que se titula ‘Estudio en Escarlata’ y es ésta la primera novela que él escribe del detective y la escribió en quince días… Él mismo contó, posteriormente, que la acabarla no sabía ni lo que había escrito porque había estado tan enfrascado con la historia que, de repente, se encontró con su personaje había adquirido vida propia y pedía paso para una segunda historia. Yo me he sentido un poco arrebatado, como Conan Doyle, y creo que he hecho bien en dejarme llevar por esa potencia porque, al final, tenemos el libro entre las manos que siempre es un pequeño prodigio.

las grandes obras son las que generan el diálogo entre generaciones… son las que nos hacen avanzar más como especie

¿Cómo ha sido esta experiencia creativa? ¿Había vivido algo similar en alguna otra de sus obras?

No. La verdad es que ha sido una experiencia totalmente distinta porque aquí lo que mandaba era la urgencia de trasladar el mensaje. He llegado a sentirme más mensajero que escritor ante ‘El mensaje de Pandora’. Había que trasladar algo que ni siquiera era algo mío sino más grande que yo y me está maravillando la reacción de los lectores porque una de las características que le quería imprimir a la novela era que fuese una obra transversal y que pudiese ser leída por cualquier persona de cualquier edad, tanto joven como mayor. Eso se está produciendo, con lo cual me interesa mucho esa transversalidad porque creo que las grandes obras son las que generan el diálogo entre generaciones… son las que nos hacen avanzar más como especie. Confío mucho en el patrimonio que nos legan nuestros mayores y, de hecho, en la novela hay mucho de homenaje de los mayores en esta novela porque hay que escucharlos…

¿Cuál es el mensaje que se ha querido lanzar?

Lo que plantea ‘El mensaje de Pandora’ es una carta que dirige una tía a su sobrina a punto de cumplir los dieciocho años. Ambas han vivido, separadas, una situación de confinamiento, ya que una está Atenas y otra en Heraclión, en Creta y en esa carta la tía reflexiona sobre qué cosas han sucedido a lo largo de la historia, que nos han llevado a este punto, y cómo en el mundo antiguo diversas culturas han superado incluso pandemias mucho más complicadas que esta y cómo esas sociedades han superado esa situación. Por ejemplo, en el caso de la peste negra, uno de los episodios más duros de nuestra historia reciente en la que murieron uno de cada tres europeos, tras aquella peste negra de principios del siglo catorce vino una profundísima revolución social, ya que se acabó el sistema feudal, el poder de la Iglesia comenzó a tambalearse y dejamos de ser una civilización teocéntrica para ser una sociedad donde colocamos en su centro nuestras preocupaciones y circunstancias naciendo de ahí el Renacimiento. Es decir, la enfermedad y la muerte nos trajo una reinvención como especie. Algo así volvió a suceder en pleno siglo XX, en 1918, con la mal llamada gripe española que nos obligó a todos los países desarrollados a desarrollar nuestros propios sistemas públicos de salud, los cuales han sido ahora la gran muralla de contención para la expansión de la pandemia. Cada situación dramática, tanto en lo individual como en lo colectivo, nos muta de alguna manera y nos fuerza a grandes cambios. Todo esto se recoge en un relato suave como es ‘El mensaje de Pandora’ hecho en clave de ficción literaria.

Extrapolando su reflexión a lo que hemos vivido y estamos viviendo en la actualidad, ¿qué cabe esperar de esta situación por la que hemos atravesado? ¿Cree que con esta pandemia la naturaleza nos ha querido lanzar algún mensaje?

Esta situación, en primer lugar, a lo que nos está invitando es a tener planteamientos más globales y menos locales. Los planteamientos locales no sirven. Por ejemplo, no vale que China cierre sus fronteras porque los virus no saben lo que es una frontera, no la imaginan, no la ven, no la conciben, no existen para ellos por lo que contenerlos, cerrando las fronteras, es absolutamente absurdo. Se necesita una perspectiva global. Esta situación también nos ha mostrado que este virus no entiende de razas, ni de color de piel, ni de sexo, ni de posición económica… Creo que debemos pasar de una situación en la que la sociedad actual está acostumbrada a mirarse el ombligo sin tener en cuenta el entorno circundante a otra civilización en la que seamos menos antropocentristas -que es lo que construimos en el Renacimiento- y nuestra sociedad se convierta en una sociedad más cosmocentrista que comprenda cual es su lugar en el universo. Y en cuanto a la naturaleza lo que de alguna manera nos está enseñando es que debemos asumir un nuevo pacto con la naturaleza. Si en algo coinciden todos los virólogos del mundo es que el virus, a pesar de que su origen es aún un poco misterioso, tiene que ver con un fenómeno que se llama el “salto zoonótico”. Este fenómeno explica que el virus ha llegado a nosotros porque ha saltado del entorno de los animales a los humanos y lo han hecho porque el ser humano a depredado los ecosistemas donde han estado viviendo estos animales. Ha habido territorios donde hemos dejado sin huéspedes a esos virus y han tenido que buscarse otros huéspedes, al estar ahí nosotros, han venido a por el ser humano. Tenemos que, de alguna manera, restablecer un reequilibrio, un pacto de respeto mutuo con la naturaleza de la que -por cierto- formamos parte, no somos ajenos a ella.

Ha habido soberbia, ignorancia, por parte de muchas personas que tomaban decisiones importantes y esa soberbia e ignorancia ha resultado muy peligrosa

A veces, esta pandemia se puede ver cómo un ‘toque de atención’ por parte de la naturaleza. Veníamos incidiendo en el cuidado de la casa común que es la tierra, pero la gente no termina de concienciarse y una cosa tan minúscula como es un virus ha puesto en jaque a toda la humanidad, al sistema económico, político, social…

Una cosa que no llegamos a ver hasta 1943, cuando comenzamos a conocer cómo eran los virus, mucho más pequeño que una bacteria y con una estructura interna que aún es un desafío -en su estudio- para la ciencia. Creo que es un toque de atención, pero en muchas direcciones. Efectivamente, uno de ellos es que necesitamos buscar esa integración con la naturaleza, pero esta situación también ha destapado que Occidente se ha enfrentado a la pandemia con mucha soberbia y ahí es donde hemos fracasado. Cuando comenzaron a darse los primeros síntomas iniciales de la pandemia, Occidente reaccionó con indiferencia, como si esto no fuera con nosotros, incluso se desaconsejó el uso de mascarillas cosa que ahora resulta que son imprescindibles para detener o frenar cualquier brote pandémico. Ha habido soberbia, ignorancia, por parte de muchas personas que tomaban decisiones importantes y esa soberbia e ignorancia ha resultado muy peligrosa… creo que nos lo tenemos que hacer mirar para no repetir curso porque cuando vuelva -que volverá el virus- estemos mejor preparados.

¿Qué cree que deberíamos aprender de estas situaciones pasadas, en las que el ser humano se enfrentó a situaciones similares como la de ahora y las terminó superando?

Debemos ampliar nuestra perspectiva sobre el problema. Para la comunidad científica aún no está claro el origen del virus, sigue siendo un asunto mayor encima de la mesa y sobre esto hay mucho debate. Yo, por ejemplo, introduzco en la novela una hipótesis que me parece fascinante y ha sido muy contestada porque supone un cambio de paradigma total pero que me resulta muy intrigante. Es una hipótesis que formuló a principios del siglo XX Svante Arrhenius, premio Nobel de Química en el año 1903, y que junto a otros científicos galardonados con el Nobel defendieron que la vida en la tierra surgió hace cuatro mil millones de años, gracias a que la tierra -en aquel momento- comenzó a ser bombardeada por cometas, asteroides y meteoritos que llevaban microorganismos que dieron vida a la tierra. Ellos llamaron a esta hipótesis panspermia porque lo asemejaban al proceso de fecundación de un espermatozoide a un óvulo y ellos lo comparaban a escala planetaria. Cuando supe de esta hipótesis recordé inmediatamente el mito de Pandora. Los griegos, hace dos mil años, ya planteaban algo así. Ellos decían que las enfermedades vinieron del espacio exterior en una caja, a través de Pandora quien tuvo el error de abrirlo en la tierra. Esa idea de un recipiente que viene del espacio y es abierto en la tierra me recordaba a la teoría de estos científicos y, la verdad, es que viendo desde esa perspectiva el problema, igual encontramos otro modo de afrontarlo. Esos cometas siguen bombardeando la tierra, hoy, cada día siguen cayendo a la tierra unos cien mil kilos de polvo cósmico, y no sabemos qué hay en ese polvo porque nadie se preocupa de recogerlo y examinarlo. Lo que dicen muchos de los defensores de esta teoría es que quizás una acción interesante sería vacunar la atmósfera para depurarla de esos posibles microorganismos. Es una teoría interesante porque, al final, la grandeza del talento del ser humano es ser capaz de cambiar la perspectiva de sus problemas y esta que propongo creo que es un cambio de perspectiva muy interesante.

Por otro lado, en este libro parece también que se pretende restituir la imagen que pudiese tener Pandora por destapar esa caja con los malos espíritus….

Tradicionalmente el mito de Pandora ha sido interpretado en una clave misógina, ya que ella es la primera mujer a la que envía Zeus a la tierra con esa caja llena de enfermedades y es la curiosidad de esa primera mujer, la que nos lleva al desastre. Visto en perspectiva, el mito se parece mucho a lo que nos cuenta el Génesis sobre Eva. Eva, de alguna manera, se acerca a una fruta que es la del árbol de conocimiento -del Bien y del Mal-, come de ella y obliga a Adán a comer de ella también y los echan del paraíso. Es una visión muy patriarcal, muy de señalar a la mujer como causante de este tipo de cosas. Una imagen que forma parte de muchos siglos y de la que –afortunadamente- comenzamos a salir. Pero yo creo que el mito de Pandora contiene muchos otros aspectos interesantes como es la de que las enfermedades vienen de fuera de la tierra y esa es la parte del mito que para mí es relevante, a la luz de los acontecimientos que estamos viviendo.

Tengo la impresión de que los principales cambios van a ser de naturaleza social

¿Vamos a aprender algo de todo lo vivido? ¿Cuál cree que es el camino que va a seguir, a partir de ahora, nuestra sociedad?

Es muy difícil de predecir porque vivimos en una época muy acelerada, donde los cambios se producen de una manera muy rápida porque vivimos en una sociedad cada vez más global. Tengo la impresión de que los principales cambios van a ser de naturaleza social. Por ejemplo, pensemos en esos millones de niños que en estas fechas han pasado el confinamiento encerrados juntos a sus padres y empleando un tiempo que hasta este momento igual no habían disfrutado, no habían tenido. Esos niños han superado su curso escolar y sus exámenes de manera telemática. A esos niños cuando crezcan ¿cómo les vas decir que, por ejemplo, no pueden estudiar una carrera en el Instituto Tecnológico de Massachusetts sin moverse de casa? No se lo vamos a poder decir porque lo va a poder hacer. Ese cambio que lo vamos a poder realizar en la próxima década, seguro. No va haber fronteras para ese tipo de cosas como la formación y también va a incidir en el trabajo, como ya hemos visto. Hay trabajos que se van a hacer desde casa y esto implicará menos contaminación, menos personas en restaurantes, menos desplazamientos, habrá que construir y abrir nuevos negocios para hacer frente a una nueva perspectiva. Vienen cambios fascinantes de presenciar. También habrá momentos duros, sin duda, pero lo que nos enseña la historia es que el ser humano siempre ha salido airoso, y si lo vemos desde la perspectiva de la curva histórica no hemos hecho más que evolucionar desde el principio de los tiempos y ahí ya había pandemias.

Hasta ahora hemos hablado sobre cambios de naturaleza global pero en un enfoque individual, personal, en el hombre: ¿hacia dónde puede evolucionar el ser humano? ¿Esto va a actuar como un punto de inflexión en la forma de ser del ser humano? Hay persona que consideran que esto va a cambiar al hombre y otras, en cambio, creen que nada va a cambiar después de esta crisis que hemos vivido…

Normalmente los pesimistas suelen ser personas de cierta edad con respecto a los jóvenes y este mundo que se nos está dibujando, realmente es un mundo para los jóvenes. Ellos son los que van a tener que tomar las riendas de los nuevos sistemas de producción. Existe algo que hace unos años no existía y es internet y lo ha cambiado todo. Este cambio de internet iniciado en los noventa y que varias generaciones hemos vivido fue vivido por algunos como una cosa anecdótica y otros en cambio lo vivimos como el avance que ha supuesto donde desde su aparición nada es igual. En el aspecto individual creo que sí que va haber cambios sobre todo una necesidad de adaptación a una nueva sociedad en la que, ojalá, no perdamos humanidad. Los procesos de automatización que estamos viviendo, de digitalización, deseo que no nos deshumanicen, que no nos quiten el factor creativo que es lo que verdaderamente nos hace grandes. Para ello, el rol fundamental lo va a tener la Educación. Una Educación que no puede renunciar, bajo ninguna circunstancia, a la educación humanística. Ahora mismo se está viendo que existe una batalla atroz contra las Humanidades ya que muchos planes de estudio de los países de la OCEDE -entre los que está España- quieren eliminar materias como el latín, el griego, la literatura y es un error porque no hay nada más práctico que tener un pensamiento entrenado… y esas materias son las que nos ayudan a tenerlo.

Escuchar esta última defensa de las Humanidades y el pensamiento crítico me lleva a preguntarle si no es que los políticos prefieren una sociedad acrítica, educada con una regulación siempre bajo mínimos e igualando por abajo, con el objetivo de crear una sociedad homogénea, y por eso pretenden eliminar de la Educación este tipo de disciplinas….

Bueno esta batalla entre los que quieren una sociedad de esclavos productores o una sociedad con espíritu crítico siempre ha existido y existirá. Nunca, como el futuro que se nos abre actualmente, el ser humano ha tenido la posibilidad de hacer tan grandes cosas desde su trinchera individual porque ahora mismo una persona con un ordenador es capaz de hacer enormes cosas y eso no sucedía hace veinte años…

Finalmente y sin hacer spoiler: ¿cómo debemos a acercarnos a conocer ‘El mensaje de Pandora’?

(Ríe). Con curiosidad… Con la curiosidad entramos en un universo que creo que es expansivo y que nos va a llevar a un sitio a otro y, probablemente, nos va a llevar de un libro a otro… Esa es, para mí, la magia de la literatura y eso es lo que yo intento hacer en cada uno de mis libros…