Varea: “La temporada que viene tomaré la alternativa”

Jaime Roch / 2º Periodismo

Imagen: Javier Comos

Los artistas se ven y se sienten. La forma, el fondo, la idea, el concepto. La diferencia de la personalidad. Condición y cualidad esencial en cualquier disciplina artística. Hace poco era un chaval que soñaba con la gloria y ahora es un torero con el que sueña la Comunidad Valenciana. Jonathan Blázquez Rovira, ‘Varea’ en los carteles, torero mediterráneo, con un crecimiento exponencial, nos habla de su temporada más difícil. Su capote es el toreo. Clasicismo de calidad. Con sueños de grandeza, a pesar de todo, sigue siendo fiel a sí mismo y a su concepto pleno de torería. Novillero puntero. Crece a diario. Varea, tiene el futuro entre sus manos: juventud, ilusión y sentimiento.

Pregunta. ¿Cómo resumiría su temporada?

Respuesta. No estoy satisfecho con la temporada, la verdad es que no ha sido buena, pero me ha servido para aprender, madurar y avanzar. Al principio y al final se vio mi mejor versión. La mejor tarde fue la de Valencia porque pude torear despacio y proyecté el concepto que quiero desarrollar. Pasaron cosas de esas que buscas en el interior. Fue un gustazo, lo soñado.

P. ¿Por qué dice que no está satisfecho?

R. Porque los días clave no los aproveché en la medida que se exige. Unas veces por falta de madurez y otras, la mayoría, por la espada. Pero no hay excusas que valgan porque al toro hay que entregarle la vida porque él entrega la suya cada día en el ruedo. No se ha visto mi toreo en plenitud todavía. Tengo claro que la temporada que viene será decisiva.

P. ¿En qué concepto profundiza Varea?

R. La verónica perfecta no existe porque la perfección no existe. Siempre estamos buscándola. Torear es expresar un sentimiento privado e íntimo. Intento torear como se ha toreado toda la vida, es decir, dentro de los cánones clásicos de la tauromaquia. Creo que el clasicismo es la mayor garantía de mi toreo. También me gusta improvisar, hacerle caso al sentimiento de arrebato.

P. ¿Quién le ha enseñado a torear con el capote?

R. Desde que decidí ser torero me he dedicado cuerpo y alma a la profesión. Me gusta mucho torear de salón, creo que es donde uno descubre su toreo, porque el toreo es una búsqueda continua que no tiene fin. La Escuela de Tauromaquia, como es lógico, me enseñó los primero pasos. Luego, en cada verónica imprimo mi estilo personal.

P. ¿Qué implica una buena verónica?

R. Torear bien con el capote conlleva mucha dificultad. Hay que enganchar el toro con la panza del capote, cargar la suerte, acompañar con el pecho la embestida, siempre con la cintura encajada y los talones asentados. Tiene que imperar la suavidad y la sutileza. Me fijo en Morante porque es uno de los mejores intérpretes de capa de la historia. Esta temporada se han visto atisbos de mi toreo capotero pero todavía no lo he conseguido realizar como yo quiero.

P. Para ser vasco y catalán dice la industria del cine que hay que tener ocho apellidos, ¿y para ser torero?

R. Como dijo Rafael ‘El Gallo’, para ser torero hay que tener un misterio que decir y poder decirlo. Ese mensaje se manifiesta cuando se apoya sobre una técnica y un conocimiento sobre el toro. Además, de mucho valor. El sentimiento torero no se puede explicar, únicamente se siente, se disfruta.

P. ¿Por qué cree que la sociedad está tan alejada de todo lo que tenga que ver con el arte de la tauromaquia?

R. Creo que por falta de conocimiento. Hay que acercar más la cultura taurina a los más jóvenes. Los toreros tenemos que integrarnos más en la sociedad y explicarles más la tauromaquia para que tengan la oportunidad de decidir con fundamento.

P. Hablamos ahora de esa progesión y de sus sentimientos frente al toro. ¿Cómo se sentía antes de estar apoderado por el empresario taurino Santiago López ?

R. Pues la verdad es que Santiago me ha aportado muchísimo como profesional, le estoy muy agradecido. Pero mi mente me decía que tenía que cambiar porque no me sentía cómodo, en líneas generales ha sido un año difícil. Artísticamente estoy satisfecho porque cada vez me encuentro mejor delante de la cara del toro, noto la progesión.

P. Entiendo, digamos que ha conseguido interiorizar y saber bien lo que quiere y necesita.

R. Así es, necesitaba reencontrarme. Pensé en dejar de torear y, de hecho, perdí varias novilladas en el mes de septiembre. No ha sido un año bueno para mí y se ha visto reflejado en la plaza. Ser torero no es fácil, si lo fuese todo el mundo lo sería. Cuando mejor se torea es cuando se está feliz.

P. ¿Cómo se lleva con el miedo?

R. Al miedo hay que saber esquivarlo. Siempre está presente, sobre todo en las tardes importantes. Cada vez se nota más la exigencia de la afición. Resulta duro pero te acostumbras. El valor es el único capaz de vencer al miedo y crear arte. La tauromaquia es arte, y, quien quiera saber de arte que vaya a una plaza de toros.

P. Un sueño cumplido…

R. Estar en los carteles de las principales ferias. He pisado plazas muy importantes esta temporada en las que he saboreado el toreo.

P. Un sueño por cumplir…

R. Tomar la alternativa la temporada que viene es mi próximo gran reto. Desde que soy niño y me inicié en esta profesión tengo el objetivo de cumplirlo. A mediados de año me gustaría tomarla. Empezaré la temporada de novillero en Castellón y me presentaré en Las Ventas de Madrid.

P. Y mientras llega ese momento. ¿Qué busca Varea en el toreo?

R. Busco definir mi tauromaquia más y torear como sueño. Quiero superar esta etapa y llegar al nivel que quiero. El aficionado solo ha visto una parte de mi toreo. La temporada que viene será la decisiva para el devenir de mi carrera.

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