Andrés Pascual (novelista): “Estamos tan pendientes de estar a la altura de los demás que nos olvidamos de estar a la altura de nosotros mismos”

0
684
Andrés Pascual, autor de la novela "El beso del ángel"

Redacción Sara Bonillo / Imagen: Editorial Espasa

El escritor Andrés Pascual ha publicado una nueva novela ‘El beso del ángel’. Un trabajo con el que el logroñés cambia de registro y se adentra en el mundo del thriller aunando entretenimiento y dosis de intriga en una historia donde logra que el lector se plantee como propios los conflictos de la protagonista. Situaciones, conflictos que siempre se dan, de un modo u otro, en la vida de todos nosotros.

Andrés, con ‘El beso del ángel’, si no recuerdo mal, nos encontramos ante su décima novela. ¿Qué va a encontrar el lector en esta nueva historia que no haya leído en las anteriores?

El lector se va a encontrar con un thriller mucho más sólido y directo que mis novelas anteriores porque es lo que me pedía la trama y los personajes. De hecho, está escrita en primera persona y en presente para que el lector lo viva y lo sufra como si estuviera dentro del cuerpo y la mente de la protagonista.

¿Quizás el mayor reto es que ha decidido saltar a un nuevo registro apostando por una novela negra? Es su primera incursión en este género, ¿no?

‘A merced de un dios salvaje’, mi anterior novela, también tenía unas pinceladas de novela negra. Si bien ‘El beso del ángel’ es una novela mucho más negra, pero para eso están los retos, para superarlos, ¿no?

  ¿Y cómo ha vivido ese cambio de estilo?

Para mí ha sido una experiencia muy enriquecedora al adentrarme en aguas inexploradas, eso nos ocurre a todos con cualquier proyecto. La grandeza de los proyectos nuevos es que nos hacen aprender a cada instante y el haber escrito una novela más negra que las anteriores me ha dado la oportunidad de explorar varios registros narrativos con los que estoy muy satisfecho. Se trata siempre de ir creciendo, de ir buscando dar un paso más allá para sorprender al lector y que no pueda parar de pasar las páginas. Entonces cualquier herramienta que utilices para lograr ese objetivo, bienvenida sea.

Su primera novela fue “El guardián de la flor de loto”. Desde ella y hasta hoy son, como he apuntado hasta 10 las novelas creadas por usted: ¿que retiene de aquel Andrés en ese momento y que hay de nuevo en el Andrés de ahora?

Yo creo que somos lo que hemos vivido y cuando leo ‘El guardián de la flor de loto’ veo una novela que no es la que escribiría en este momento, pero no me arrepiento de ninguna sola línea porque sí es la que debía escribir en aquel momento. Se trata de ser honestos con nosotros mismos y escribir desde el corazón porque es la única forma de traspasar el corazón de los lectores.

Adentrándonos en su nueva novela, ‘El beso del ángel’: ¿Cómo surgió la idea? Es una novela ambientada en Logroño, su ciudad, en el mundo vitivinícola, muy en la línea o como si fuese la segunda parte o el “continúa” de “A merced de un dios salvaje”

Son dos novelas independientes que no son continuación una de otra y se pueden leer en cualquier orden o leer exclusivamente una y no la otra, pero si es verdad que entre las dos conforman un fresco geográfico y social de mi tierra, La Rioja. ‘A merced de un dios salvaje’ se ambienta en La Rioja más tradicional, rural, con los calados subterráneos centenarios llenos de oscuridad y silencio en los que caben muchas historias de misterio. Y ‘El beso del ángel’ explora La Rioja en concreto la capital, Logroño, más sofisticada, innovadora. Al final son como las dos caras de la misma moneda, que es La Rioja y su vino.

«el haber escrito una novela más negra que las anteriores me ha dado la oportunidad de explorar varios registros narrativos con los que estoy muy satisfecho»

En la novela su protagonista debe sobreponerse a una situación complicada de la que debe salir adelante como sea. ¿Es esto uno de los mensajes de la novela? Hay que luchar siempre, aunque nos duela …

Si, y más ahora con la situación que estamos viviendo. Camino, la protagonista, lo ha perdido todo, su familia se ha arruinado, el padre está postrado en una silla en estado vegetativo, al hermano lo han acusado de cometer una carnicería en el crimen con el que da comienzo la novela y frente a esa situación tiene dos opciones: hincar la rodilla o sacar lo mejor de sí misma para salir adelante. Ahí es cuando decide hacer gala de su propia identidad, de aquello que la convierte en alguien único, que metafóricamente lo recoge en ‘El beso del ángel’ que es la manchita de nacimiento que tiene en el cuello. Cuando nacemos con algo diferente, nuestra primera tendencia es borrarlo para parecernos a los demás porque nuestra vida así será más cómoda y vamos a vivir mejor en el círculo del confort. Y Camino es, precisamente en el momento más dramático de su vida, cuando tiene que sacar a la luz aquello que la convierte en alguien diferente y mostrarse tal y como es, sin miedo, porque es cuando empieza a brillar.

Sus personajes, se caracterizan por unos perfiles psicológicos muy potentes, muy trabajados: ¿Cuesta mucho la creación de este tipo de personajes?

Si que cuesta, pero una vez más los retos están para superarlos. Lo más bonito de los personajes de una novela es ir quitándole las “capas de cebolla” que todos nos ponemos encima a lo largo de nuestra vida, y ellos, aunque sea de ficción también. Es ir desprendiéndonos de esas máscaras/fachadas hasta llegar a su esencia y es lo que he tratado de hacer con esta novela más que con ninguna otra porque también habla de la máscara social, de los convencionalismos, de las ciudades pequeñas y no tan pequeñas. Camino, a pesar de que lo ha perdido todo o eso es lo que ella cree al principio, tiene que seguir mostrando su mejor cara socialmente. Entonces lo bonito es que ella misma haga ese ejercicio de mirar hacia dentro, para ver cuales son sus propios conflictos y enfrentarse a ellos para poder tirar hacia delante sin ninguna cuenta pendiente consigo misma. Muchas veces estamos tan pendientes de estar a la altura de los demás que nos olvidamos de estar a la altura de nosotros mismos, y esto nos hunde en la frustración e infelicidad.

Curiosamente, la novela está ambientada en verano de 2020, pero en cambio, parece que la narración de la misma está secuenciada en periodos de tiempo anteriores al que ahora es el presente… ¿Por qué? ¿Qué pretendes con ello?

El desarrollo de la trama se desarrolla en el presente absoluto, pero utilizo unos cuantos flashbacks para mostrar como eran los personajes en el origen de todos los conflictos y por qué han llegado a la situación en la que se encuentran. Me gusta jugar con este paralelismo porque el lector se da cuenta de cómo han evolucionado y va dotando a los movimientos de los personajes de sentido. Porque al final, somos lo que hemos vivido y nos damos cuenta de que muchos de los personajes tienen muchos conflictos sin resolver que tenemos que conocer en el pasado para entender y resolver el presente.

Toda novela o todo escritor, puede escribir normalmente por pasión, por gusto por narrar y contar una historia sin más, por pelearse en la creación de personajes complejos… Cuando pensó en “El beso del ángel” y cuando lo terminó: ¿qué sensación retuvo en su mente? ¿Qué quiere dejar como mensaje o que sea el mensaje con el que se quede el lector?

En primer lugar, que se lo pase de maravilla, porque es un thriller y como tal, está destinado a entretener y, en segundo lugar, que pase un poquito de miedo porque al ser un thriller también con una bestia sanguinaria tiene también como objetivo llevar al límite al lector. Y, en tercer lugar, más allá de la trama en sí misma, hacer que el lector se plantee como propios los conflictos de la protagonista que al fin y al cabo son los que todos vivimos en un momento u otro de nuestras vidas. ¿Que prefiero, vivir la vida de los demás o vivir la mía propia?

Su camino en el mundo de la literatura no es breve. Son 10 las novelas que ya ha publicado. Pero igual muchos no saben que tras el Andrés escritor, hubo antes un Andrés especialista en derecho, jurista, que lo abandonó todo por la escritura: ¿Qué le llevó a este cambio tan radical? ¿A este salto al vacío?

El ser consecuente también conmigo mismo. No es que no me gustara ser abogado, pero amaba escribir y sabía que si quería seguir creciendo en el mundo de la literatura      necesitaba entregarme en cuerpo y alma. Ya no podía seguir compartiendo los días para las dos actividades porque escribí mis primeras cinco novelas siendo abogado, pero llegó un momento que esta pasión me pedía más. Y tomé esta decisión viéndola como la única consecuente conmigo mismo.

Visto con la perspectiva del tiempo: ¿Le ha merecido la pena este camino?

Indudablemente, sobre todo porque me encuentro en paz y sabiendo que estoy andando mi propio camino. Al margen de que me vaya muy bien, afortunadamente, y de que tenga muchos lectores.

Inquieto como siempre ha mostrado, sensibilizado con el ser humano y su evolución… Ahora, tras su carrera como escritor, también cabe sumarle la de speaker conferenciante y se ha involucrado en un nuevo proyecto donde pretende “humanizar la tecnología”. Estas nuevas facetas darían para una entrevista más, pero ¿son facetas complementarias a su vida literaria? ¿Cómo se involucra en el mundo de las conferencias relacionadas con el management y en ese proyecto llamado CONECTA?

Yo creo que son complementarias al mundo de la creación en general. Yo empecé a escribir porque me gusta mucho comunicar y compartir emociones, sentimientos y eso lo puedes hacer a través de un libro o en cincuenta minutos con un micrófono en un escenario.

Con tanta inquietud ¿ya está pensando en el siguiente proyecto? ¿Dónde le vamos a ver? ¿Nos lo puede avanzar?

Por supuesto que sí, pero de momento vamos a darle la importancia que merece este recién nacido.