Beatriz Cazurro: «Los niños son nuestro espejo»

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Informa Laura Fargueta /// Imágenes: Editorial Planeta

En el momento en que una persona se convierte en padre o madre surgen un sinfín de interrogantes. ¿Y si no somos buenos padres? ¿Qué ocurre si nos equivocamos? ¿Estamos condicionados por la manera en la que nuestros progenitores nos criaron? Estas y otras preguntas son las que responde Beatriz Cazurro, psicóloga y psicoterapeuta especializada en el trauma infantil, en su tercer libro: ‘Los niños que fuimos, los padres que somos‘. Beatriz Cazurro, con más de quince años trabajando con padres e hijos, conversa con EL ROTATIVO sobre este nuevo trabajo.

Beatriz, ¿qué mensaje quería transmitir a los padres con ‘Los niños que fuimos, los padres que somos‘?

Por una parte, quería recopilar aquellas ideas principales que nos puedan facilitar la labor de ser padre y madre y, por otra, transmitir un mensaje de compasión, comprensión y esperanza. En definitiva: poder entender cuál es la experiencia que nos ha llevado a ser los padres que somos, aunque a veces nos resulte difícil y no tomemos las decisiones adecuadas.

¿A qué se debe el hecho de que una mala crianza pueda provocar traumas en una persona durante toda su vida?

El trauma no es producto únicamente por lo que nos ocurre, sino del cómo afrontamos lo que ocurre. Cuando surgen situaciones estresantes y no tenemos los suficientes recursos para afrontarlas, es cuando se provocan los traumas. En aquellas crianzas en las que hay violencia, no hay escucha y se siente soledad, un niño pequeño no tiene los recursos suficientes como para poder lidiar con ello, lo cual le provoca traumas. Así funciona nuestro sistema nervioso, que se adapta al entorno en el que tenemos que vivir.

¿Es sano para los niños que los padres reconozcan sus errores?

Absolutamente. Los niños necesitan relaciones seguras y relaciones predecibles donde estén protegidos. Para ello, es imprescindible que los padres pidan perdón y reconozcan sus errores. Es más, no solo es importante pedir perdón, sino también trabajar para no repetir el daño que hayamos hecho.

¿Considera que la infancia es la etapa más importante en la vida de una persona?

Creo que es una etapa importantísima porque nos configura a todos los niveles: son los cimientos de nuestra autoestima, nuestra salud mental y física, nuestra forma de ver el mundo, nuestra forma de relacionarnos… Hay otras etapas también muy importantes, pero la infancia son los cimientos y, si eso no está estable o reparado, es posible que tengamos una serie de dificultades a lo largo de la vida con las que tendremos que lidiar. Siempre es interesante contextualizar y entender de dónde vienen las cosas para poder ser comprensivos con nosotros.

“Existe una autoridad positiva en el sentido de que podemos ser muy amables y respetuosos, podemos tener paciencia, escuchar y, a la vez, poner los límites que sean necesarios de manera firme y clara”

¿Cómo gestionar la autoridad en la crianza de nuestros hijos? ¿Hay una autoridad positiva y otra negativa?

Hay una autoridad que puede ser respetuosa y firme a la vez. Esa es la que necesitan nuestros hijos, aunque seguro que no nos sale siempre así: no solo porque todos tenemos días malos, sino también porque hemos tenido como referencia muchísimas figuras muy autoritarias que nos dejaron solos en momentos de estrés. Este tipo de figuras representan el polo de la negligencia. Sin embargo, sí existe una autoridad positiva en el sentido de que podemos ser muy amables y respetuosos, podemos tener paciencia, escuchar y, a la vez, poner los límites que sean necesarios de manera firme y clara.

A día de hoy, parece que abundan los padres sobreprotectores con sus hijos. ¿A qué cree que se debe esta circunstancia?

Creo que hay padres sobreprotectores y padres muy autoritarios, me he encontrado un poco de todo. A veces recurrimos a la sobreprotección intentando huir del autoritarismo que hemos vivido nosotros, pero no podemos olvidar que «sobreprotección» es una palabra muy bonita para hablar de control. La sobreprotección, como el autoritarismo, sigue siendo control, pero enfocado de otra manera. Es el polo opuesto: la sobreprotección no tiene que ver con conectar con los niños, con sus necesidades. Más bien al contrario: es una forma nuestra de controlar nuestros miedos, de sentirnos tranquilos, de tenerles muy cerca y no dejarles hacer cosas que nos den miedo, ayudarles mucho para asegurarnos de que lo estamos haciendo bien. Si estamos sobreprotegiendo, en realidad seguimos pensando en nosotros y no en los niños. Es la otra cara de la misma moneda.

En su libro menciona que los padres deben «ponerse frente a un espejo» para poder enfocar la crianza de la mejor manera. ¿A qué se refiere?

Los niños en sí mismos son nuestro espejo. Muchísimas mujeres, al convertirse en madres, experimentan sensaciones que no entienden. Tener un niño enfrente nos refleja un montón de recuerdos que ni siquiera tenemos o sensaciones que tuvimos en la infancia y que, al ver a nuestro hijo como proyección, empiezan a surgir. Y no sabemos qué hacer con ellas. Si empezamos a hacernos cargo de esa imagen que nos están devolviendo y de lo que estamos sintiendo, podremos acompañarles mucho mejor y estar más en paz con nosotros mismos.

“La sobreprotección no tiene que ver con conectar con los niños y sus necesidades, al contrario, es una forma de controlar nuestros miedos, sentirnos tranquilos y tenerles muy cerca sin dejarles hacer cosas que nos den miedo”

¿Es peligrosa esa «positividad forzada» según la cual ser padre/madre es lo mejor que hay?

Yo creo que es peligrosa en tanto que es irreal. No hay ninguna experiencia que sea solo maravillosa, me parece que la positividad forzada es peligrosa en cualquier momento, porque nos genera muchísima frustración y nos hace sentirnos muy solos e incomprendidos cuando vemos que no ocurre. Y es que no puede ocurrir, ¿no? El ser madre o padre, aunque tenga una parte preciosa, es cansado, demandante. La sociedad y el ritmo al que vamos no apoya a que se haga más gozoso. Si no podemos hablar de esto en entornos seguros, va a ser muy difícil que tengamos nuestras necesidades cubiertas.

¿Qué es lo más importante que un padre/madre debería tener en cuenta durante el proceso de crianza?

Yo creo que lo más importante es conocerse y cuidarse, tener espacios para entender lo que nos están despertando nuestros hijos y poder separarlo de ellos. Es necesario saber lo que nos ocurre para así traducir lo que les pasa a los niños. Creo que eso es más importante que aprenderse unas pautas.

¿Qué próximos proyectos podemos esperar de Beatriz Cazurro?

De momento no tengo ningún proyecto en mente, más allá de aquello en lo que ya estoy trabajando: estoy involucrada en toda la promoción de mi libro y estoy preparando algunas charlas que me han propuesto, pero no tengo nada más en mente. Tengo mis hijos y tengo la consulta y los pacientes, que es un proyecto que me lleva mucho tiempo y energía, pero que me encanta.