Después de la tormenta, vuelve la danza

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Las ayudas de Juan Roig han permitido recuperar las instalaciones

Un reportaje de Lucía Gutiérrez

La apertura de un nuevo negocio es siempre una buena noticia y el 31 de agosto de 2024 Daniela Zelinka, bailarina nacida en Buenos Aires, veía cumplida su gran ilusión: abrir su propia academia en Valencia. Como muchos compatriotas, cuando se vio obligada a emigrar y dejar atrás su país natal, al otro lado del Atlántico no solo se quedó parte de su vida, sino también el que hasta entonces había sido su gran proyecto. En la capital argentina, Daniela dirigía una escuela de danza, desde la que transmitía a todos los curiosos que se acercaban su amor por las disciplinas artísticas.

Llegó a España junto a su marido en 2018 y ejerció como profesora de ballet, jazz o contemporáneo en distintas academias. Y aunque satisfecha con su labor de docente, siempre mantuvo la ilusión de volver a dirigir su propio centro. Esa oportunidad, tras mucho esfuerzo, cristalizó en la localidad de Catarroja. Allí a finales del pasado mes de agosto vio la luz Estudio Buenos Aires.

Daniela el día de la apertura en agosto de 2024

“La vida no es esperar que pase la tormenta. Es aprender a bailar bajo la lluvia”. Con ese lema abrió Daniela su academia, muy probablemente sin ser consciente, del valor que adquirirían estas palabras tras la tarde del 29 de octubre.

Volver a empezar

Según los datos recogidos por el estudio de Informa D&B sobre las empresas en municipios afectados por la DANA, la inundación afectó a los negocios de 35.167 autónomos. Catarroja fue uno de los puntos cero de la tragedia y Estudio Buenos Aires quedó destrozado tan solo dos meses después de su apertura. El agua y el fango entró hasta el último rincón de la escuela dejando inservibles todas las clases y casi todo el material.

Sin embargo, y a pesar de la conmoción inicial, “la situación se complicó, no llegué a estar abierta ni dos meses, tenía pocos alumnos, y de esos muchos sufrieron grandes pérdidas”, Daniela no dejó que la mayor catástrofe que ha vivido Valencia acabará con su sueño. Con el paso de las semanas y ya con la tranquilidad de saber que su familia y sus amigos estaban bien, se puso en marcha para que el baile volviera lo antes posibles a las calles de Catarroja.

Si algo positivo dejó la DANA son las muestras de solidaridad de una sociedad que se volcó con los afectados. Por ejemplo, la iniciativa en redes “Adopta un comercio”. Un proyecto en el que influencers “adoptaban” un comercio dañado por las inundaciones y les daban visibilidad alentando a sus seguidores a contribuir en la reconstrucción.

En el caso de Estudio Buenos Aires, fueron Ángeles y Romi (@angelesyromii) una pareja de creadoras de contenido argentinas afincadas en Valencia, que cuentan con más de cinco millones de seguidores en TikTok.

También el mundo de la danza se volcó con sus compañeras. Por ejemplo, en Barcelona la escuela de baile Nuriadansa organizó una «tarde solidaria» con diversas clases para recaudar fondos.

Tras mucho trabajo y a las puertas de Navidad, Estudio Buenos Aires volvió a abrir sus puertas. Daniela recuerda con emoción aquel día, aunque reconoce que fue duro “porque mientras estábamos poniendo en marcha otra vez la academia, veíamos a la gente acudir a los puntos de recogida de comida y agua”. Incluso confiesa que retrasó la reapertura en solidaridad con los vecinos del barrio que todavía lo estaban pasando mal.

Al son de un nuevo compás

Han pasado más de seis meses desde la DANA y Daniela todavía no ha recibido el pago del Consorcio de Seguros. Estudio Buenos Aires pudo ponerse en marcha de nuevo, como tantos otros negocios, gracias a las ayudas de Juan Roig. Una regreso, que por ahora, va mejor de lo que Daniela podía esperar cuando volvieron a subir la persiana: “Pensaba que sería un año muy difícil, pero la gente me decía que necesitaba salir del barro, y buscaban como distraerse. Eso me ha ayudado a tener más alumnos”. No obstante, y a pesar, de que la situación va mejorando, Daniela recuerda que el trauma sigue presente para mucha gente. “Tengo alumnos que siguen de baja médica y que hoy en día toman ansiolíticos para dormir. Parece que ya ha pasado todo, y no es así”, señala.

Alumnos cuyas familias, a pesar de la situación que estaba viviendo, no dejaron de pagar las mensualidades. Un gesto que Daniela sigue valorando con especial emoción. Un agradecimiento que también extiende a todos aquellos que decidieron colaborar en el crowfounding que abrió a los pocos días de la tragedia y gracias a los cuales, la música hoy sigue sonando en Estudio Buenos Aires.