Toni Cantó cree que la mejor forma de “cambiar a la clase política es que los jóvenes se impliquen en ella”

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El diputado por Valencia de Unión Progreso y Democracia (UPyD), Toni Cantó, valoró ayer en la Universidad CEU Cardenal Herrera, la nueva cifra de parados, que supera la barrera de los 6 millones: “La mitad de los jóvenes están desempleados y de los que trabajan, la mitad sólo encadena contratos temporales. A ellos les pido una cosa, deben entender que igual de importante es seguir formándose mientras no tienen empleo, que implicarse en política”. En opinión del diputado, “sólo así se puede propiciar un cambio generacional en la actual clase política”.

Marco, Cantó y Aznar, durante la presentación del libro / CEU.
Marco, Cantó y Aznar, durante la presentación del libro / CEU.

Cantó, que acudió a la CEU-UCH para presentar el libro La política del siglo XXI: ¿Más o menos ciudadanía?, coordinado por los docentes Hugo Aznar, Joaquín Marco y Emilio Sancho y que surgió, en palabras de Marco, “a raíz del curso de verano del año pasado en el que se abordó la política del nuevo siglo y el papel de la ciudadanía”, afirmó que las principales preocupaciones que le llegan de los jóvenes son “la corrupción y el sentimiento de no sentirse representados». «Esas dos situaciones explican la crisis en la que nos encontramos”, apostilló.

Por lo que a la participación ciudadana se refiere, el político de UPyD exigió un esfuerzo a la juventud: “Insto a que busquen un partido, que hay muchos y seguro que con alguno se sienten identificados, y participar, ayudar, afiliarse o incluso presentarse a primarias. Cambiar lo que no les gusta desde dentro, aunque cueste. La inacción solo lleva al cabreo, hay que formar parte de la solución y preguntarse qué puedo hacer yo para recuperar la confianza en la clase política”.

Para explicar la politización de las estructuras principales del Estado, el diputado valenciano recordó que ha tenido que ser UPyD “quien lleve a Bankia a la Audiencia Nacional, lo cual le ha costado un dineral al partido”. Por ello, pidió con ironía “un sobresueldo»: «Hacemos el trabajo que no hace el Fiscal General del Estado”. Respecto a la falta de representatividad, Cantó habló de tres errores: “Falla el sistema electoral, no es justo que con los mismos votos UpyD tenga muchos menos diputados que CiU; tampoco es admisible las negociaciones con partidos autonómicos que dan su apoyo pidiendo beneficios, y por último, la ausencia de listas abiertas promueve el que no sean los mejores los que lleguen sino el más pelota”. Para el último caso, puso un ejemplo: “He visto a un diputado asturiano votar en blanco en la comisión de minería, porque afectaba a su comunidad, y de estar en segunda fila ese día, paso a la última y finalmente dejó de formar parte de esa comisión”.

La cuestión catalana

Respecto al desafío independentista de Artur Mas, el político valenciano se mostró contundente: “No me lo creo, es un amago. La independencia tiene un precio, todos lo sabemos. En el País Vasco te dicen abiertamente que no quieren separarse por sus beneficios fiscales y, en definitiva, eso es lo que busca CiU en Cataluña. Lo que sí sorprende es que un partido nacional como el PP esté dispuesto a negociar un nuevo pacto fiscal”. Cantó se posicionó totalmente en contra de acceder a ese nuevo acuerdo y pidió, además, un control total del dinero que sale de Madrid hacia Cataluña: “No quiero que ni un solo euro vaya destinado a hacer apología de la independencia en TV3 o en actos municipales. El dinero que damos todos debe ser finalista, saber cómo se usa y en qué”.

En cuanto al intento de convocar un referéndum sobre la independencia de Cataluña, el diputado se remitió a la Constitución de 1978: “Ellos la firmaron; si no les gusta, que la cambien. Si hay que decidir, lo haremos todos, también los valencianos”. En ese sentido, Cantó aprovechó el contexto de la charla para hablar de la inmersión lingüística. “Es increíble que se pasen las sentencias por el forro y no respeten el Estado de Derecho”, afirmó con contundencia.

El diputado también habló de escrache como “un acoso partidista, pues con el PSOE nadie lo hacía y tienen aún más responsabilidad por la crisis” y de una propuesta para evitarlo a nivel local que su partido no lleva, pero que a nivel personal le agrada: “En Estados Unidos, el alcalde muchas veces no es un político, es alguien con un máster en gestión municipal. Esa idea es genial porque en tu localidad, la ideología supone sólo un 5% y lo que importa es como estén las calles”.

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