Informa: Diego Estellés / Imágenes: Fundación Jaume I
La Lonja de València ha alojado la 37ª edición de los Premios Jaume I, evento organizado por la fundación homónima y destinado a reconocer a quienes dedican su vida al conocimiento, a la innovación y a la investigación. El acto ha sido inaugurado por la alcaldesa de València, María José Catalá, quien ha destacado que, pese a los avances conseguidos, aún es necesario un reconocimiento y compromiso con el papel de la mujer en la ciencia porque “la historia de la ciencia, como tantas otras, no siempre ha sido justa con las mujeres”.
“Muchas trabajaron en silencio, sin poder firmar sus propios hallazgos o vieron sus logros atribuidos a otros. Sin embargo, su huella está ahí y hay que ponerlo en valor, no solo como un acto de justicia, sino para fomentar la vocación científica en niñas y jóvenes, promover el acceso a las mujeres a las carreras STEM y avanzar hacia la equidad en el ámbito académico y también profesional. Precisamente por eso, los premios Reid Jaume Primer adquieren un valor especial, porque sitúan en el centro el talento, sin apellidos, sin barreras, sin prejuicios”, ha aseverado.
Por su parte, el presidente de la fundación, Vicente Boluda, ha puesto en valor que “los grandes progresos se han producido gracias a la conexión entre la investigación, la tecnología y el mundo de la empresa” y que los países más avanzados del mundo son aquellos en los que el sector privado y en concreto sus empresarios se “vuelcan con su entorno”.

En la misma línea, ha explicado el Pacto por la Ciencia que defendió en su momento el profesor Santiago Grisolía, creador de la fundación y que destacaba que debíamos aumentar la de inversión en I+D hasta el 3% para 2030; reforzar los medios para los investigadores y científicos, además de aumentar su nivel de conexión con las empresas para asegurar esta transferencia; y facilitar la creación de empresas y asegurar que se generen vocaciones empresariales.
El secretario de la fundación, Javier Quesada, ha advertido -como representante del jurado- sobre las amenazas políticas hacia la ciencia en los Estados Unidos, más concretamente, los recortes en financiación, limitaciones a la colaboración científica internacional, censura ideológica sobre ciertos temas de investigación y el despido de investigadores y profesores, lo que ha considerado que “perturba gravemente el progreso de la ciencia y la innovación empresarial” y “debilita la seguridad mundial y el ritmo de progreso y avance de la sociedad”.
Por último, la química, investigadora y premiada en el ámbito de nuevas tecnologías María Jesús Vicent Docón, ha expresado -en virtud de representante de los galardonados- que “este reconocimiento, aunque se entrega a personas concretas, es siempre el reflejo de un trabajo colectivo” y ha hecho un llamado a que no se deje de apostar por el conocimiento, pues “en el fondo, investigar, emprender, innovar es también una forma de cuidar, de imaginar y de construir un país”.





