
Redacción ROTATIVO / Imágenes: GVA
El Museo de Bellas Artes de València (MuBAV) acoge la exposición ‘Antonio Palomino y la noche barroca’, la primera muestra monográfica dedicada a la figura y la producción artística del pintor y tratadista barroco Antonio Palomino de Castro y Velasco (1655-1726), con motivo del tercer centenario de su muerte. El proyecto expositivo se ha realizado en colaboración con la Biblioteca Nacional de España y está comisariada por el historiador del arte José Riello, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid.
La muestra podrá visitarse hasta el 20 de septiembre y reúne 65 piezas procedentes de veinte museos e instituciones nacionales. Pinturas, dibujos, estampas y producción literaria y teoría pictórica permiten recorrer la trayectoria de uno de los principales artistas y teóricos del arte español entre los siglos XVII y XVIII.
Estructurada en cuatro secciones, el público podrá explorar la vinculación de Palomino con la Monarquía de España, su concepción de la pintura como arte teológico y sus reflexiones figurativas sobre el misterio de la Inmaculada Concepción, su amplia producción de pintura mural (en particular la que hizo en València), su dedicación a las fiestas públicas y la fortuna de su tratado sobre la pintura.

La exposición no solo conmemora el legado del insigne pintor y tratadista barroco en tierras valencianas, sino que también reafirma el firme compromiso institucional de la Generalitat con la recuperación científica, la protección activa y la difusión internacional de las obras maestras que definen nuestra profunda identidad cultural a través de una artista que resulta, esencial, para entender la renovación artística que supusieron los frescos del cordobés en las iglesias de València. Gran parte de la producción artística de Palomino se conserva en techos, bóvedas y espacios arquitectónicos, circunstancia que ha condicionado su recepción historiográfica de un pintor que es referente en el arte español de los siglos XVI y XVII.
Palomino y su obra en Valencia
Antonio Palomino (1655-1726) fue uno de los pintores españoles y teóricos de la pintura más relevantes entre los siglos XVII y XVIII, con una formación intelectual que lo distinguió de la mayor parte de sus colegas artistas. Especial mención requiere la decoración mural realizada en la ciudad de València, en la que trabajó entre 1697 y 1705 en la iglesia de los Santos Juanes, la Basílica de la Virgen de los Desamparados y la catedral de València, además de idear el programa iconográfico de la iglesia de San Nicolás, cuyas pinturas fueron realizadas por su discípulo Dionís Vidal.


