Javier Moro ensalza la investigación y el método en la labor del escritor

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Javier Moro se define a sí mismo como «escritor por casualidad». La crisis del petróleo en los años 70 le impedía encontrar trabajo pese a haber terminado sus estudios de Antropología. Publicó sus primeros artículos de viajes con 17 años, pero de nada le servía esto en el mercado laboral. La suma de estas circunstancias por su pasión por la escritura le fueron llevando a «la respuesta de los interrogantes que le planteaba la vida». Javier Moro, premio Planeta en el año 2011 por su obra El Imperio eres tu  fue el encargado de inaugurar el 10º «Congreso Internacional de Estudiantes de Ciencias de la Salud» con su conferencia titulada La aventura de escribir. 

Javier Moro durante la conferencia. / CEU
Javier Moro durante la conferencia. / CEU

Pocos títulos podían haber expresado mejor las palabras que durante una hora expresó el escritor en el Aula Magna del Seminaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera. La aventura de escribir se inicia, según Moro, «al sentir por dentro una llama de creatividad nada más notar un tema que te podría interesar». El autor agradece haber sido educado «sin miedo» porque no hay que tener miedo, únicamente «mirar dentro de cada uno para encontrar esa llama». En su primera obra, Senderos de Libertad, Moro relataba la lucha por la selva amazónica: «Aprendí muy pronto que si vas a escribir sobre un lugar es necesario estudiarlo en profundidad e incluso sentirlo como si fuera tu mundo».

Ésta primera fase de investigación y documentación es la más importante para el autor y suele durar en su caso casi un año y medio. La obra con la que se dio a conocer al gran público fue Pasión India, novela que trata la historia de la española que se convirtió en Princesa de Kapurthala. Sobrino del famoso escritor Dominique Lapierre, Moro comparte con su tío la irrefrenable pasión por la India. «Es un país del que sales enamorado u odiándolo, nunca produce indiferencia, pero es algo que sólo lo pueden entender los que han estado allí», confiesa el escritor. Además, Moro reconoce haber aprendido mucho del método de Lapierre, por su contacto íntimo y en el inicio de su carrera.

La fase de investigación, en palabras del autor, es la más divertida «porque sueñas el libro, tiras del hilo de una idea y creas los personajes que tú quieres». Respecto a su pasión por los viajes, Moro revela que va a los lugares porque necesita «oler y sentir los lugares de los que voy a escribir», alejarse lo mínimo de dónde se desarrollan los hechos.

Momento de escribir

Después de la parte en la que se da alas a la imaginación llega el momento de escribir con cientos de documentos acumulados y no siempre ordenados. «Nunca empiezo a escribir un libro si no tengo antes un  buen final para él», indica el autor de Las montañas de Buda. Para él, es fundamental el método empleado que, en su caso, consiste en una escritura continuada durante ocho horas al día. «Trato de no hacer parones porque pierdo la concentración. Es un esfuerzo mental y físico tremendo porque tienes que vivir con los personajes, si no estás obsesionado no te sale bien», explica Moro. Uno de los consejos que mejor conserva es el que le dio su tío en los primeros años: «Me dijo que no intentara contarlo todo porque era imposible, que cuando me bloqueara, fuera a la base del tema».

En el momento en el que finaliza el proceso de escritura, Moro afirma que es normal «echar de menos a los personajes porque has estado años conviviendo con ellos a todas horas». «Por eso es importante escoger personajes con los que te llevarías bien en la vida real», añade. La última parte del proceso es la promoción. En sus inicios nadie quería representarle porque era desconocido pero poco a poco se fue abriendo puertas. En este sentido, Moro destaca la importancia del premio Planeta conseguido en 2011 para esta tarea de promoción. «Es importantísimo darte a conocer, lo importante en un libro no es la historia sino la manera en la que ésta se ilumina en nuestro interior», concluye el autor.

 

 

 

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