• Entrevistamos a José Antonio Robles, profesor de Enfermería del CEU en Elche y miembro de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME)
Para el profesor José Antonio Robles es básico que se incrementan la difusión de las campañas de prevención

En estos días de desconfinamiento, la actividad profesional de José Antonio Robles se ha incrementado. Para este médico del Servicio de Medicina Estética y Antienvejecimiento. Área de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética en Quirónsalud Alicante y Torrevieja, y profesor de Enfermería en el CEU de Elche, la salida de los ciudadanos a la calle con más frecuencia, con más horas de sol y después de unos meses de no exponerse a la luz solar le preocupa especialmente en dos grupos de población: los niños, con mayor sensibilidad cutánea, y los pacientes “con patologías no agudas, pero sí importantes, que no hayan acudido a sus consultas de medicina familiar y/o de dermatología”.

Desde hace unas semanas, y tras los meses de confinamiento, la población vuelve a salir a la calle y vuelve a exponerse a los rayos de sol. ¿Nos puede afectar de alguna forma ese periodo de encierro? 

La exposición habitual y controlada a la luz solar activa en nuestra piel, de forma automática, ciertos mecanismos cutáneos de autodefensa. Uno de esos mecanismos es la producción de melanina que, además de ser la responsable de la coloración de nuestra piel y nuestro cabello, representa una barrera de protección frente a la radiación ultravioleta, potencialmente perjudicial para nuestra piel.

¿Afecta más a los niños o a los adultos? 

A nivel fisiológico los niños son más sensibles que los adultos en muchos aspectos. Y uno de esos aspectos es la sensibilidad cutánea. Existen productos específicamente formulados para sus pieles en base a esas características específicas, tanto por sensibilidad y/o posibles intolerancias a determinadas sustancias habituales en cosmética, como por la sensibilidad de su piel a la exposición solar. Pero es en la vejez cuando se suelen detectar la mayor parte de lesiones cutáneas de importancia clínica.

Los niños, por su sensibilidad cutánea, son un grupo de `población a proteger en las exposiciones solares tras el confinamiento

Coincide esta desescalada con la llegada del verano. ¿Cómo condiciona este factor? 

En nuestras latitudes, en cualquier época del año y casi a cualquier hora del día, la radiación ultravioleta es muy potente. Si bien es cierto que las horas de exposición más perjudiciales, y a evitar en lo posible, son aquellas que abarcan las horas centrales del día. Así pues, las horas más seguras son las primeras y las últimas horas del día, cuando los rayos solares inciden sobre nuestra piel de forma más oblicua. Pero la fotoprotección continua es aconsejable en cualquier momento que vaya a existir exposición solar y repetir dicha fotoprotección cada 1,5-2 horas, puesto que esta desaparece de nuestra piel tras ese tiempo aproximado.

Hace un año, nuestro comportamiento en el cuidado de la piel durante esta época de primavera hubiera sido distinto. ¿qué debemos tener en cuenta a la hora de salir a la calle? 

Las recomendaciones evolucionan y se actualizan constantemente en cualquier protocolo médico y se perfilan y mejoran a medida que las ciencias de la salud aportan los descubrimientos de sus investigaciones. Pero tan importante como esta revisión continua es la difusión que se da a estas campañas de prevención. Si no se promocionan estos protocolos preventivos no se obtendrán los beneficios que nos pueden aportar.

¿A qué personas va a afectar más o quiénes deben tener más cuidado con estas primeras exposiciones solares? 

Todos los individuos, independientemente de su edad, deben ser el objetivo de estas campañas de prevención. En la infancia, por la sensibilidad cutánea; en las personas adultas para prevenir, a medio y largo plazo, cualquier tipo de lesión; y durante la vejez, porque el fotoenvejecimiento provocado por las dosis acumuladas de exposición solar también provocan el debilitamiento de la barrera cutánea.

La Academia Española de Dermatología advierte de que el confinamiento puede incrementar los casos de tumores o el retraso en el diagnóstico del cáncer cutáneo. ¿Qué podemos empezar a hacer los ciudadanos para intentar evitarlo? 

Es bastante posible que, debido a la saturación provocada por la pandemia del SARS-Cov-2 en nuestro sistema nacional de salud, muchos pacientes con patologías no agudas, pero sí importantes, no hayan acudido a sus consultas de medicina familiar y/o de dermatología. Este retraso en los diagnósticos y tratamientos podría haber afectado negativamente a la habitual evolución favorable de la mayoría de estas lesiones. Aunque no sean afecciones consideradas “de urgencia vital”, es imprescindible acudir al centro de salud ante cualquier lesión cutánea sospechosa de malignidad para que nuestro médico de atención primaria realice un primer diagnóstico.