Jesús Ramos es enfermero y, desde hace tres años, supervisor de Enfermería del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario Manises. “Soy andaluz, y en el año 2007 llegué a Valencia para estudiar Enfermería en la Universidad CEU Cardenal Herrera. Desde pequeño, me atraía el mundo sanitario, sentía mucha curiosidad por conocer más cuando iba a algún hospital, centro de salud… siempre he sabido que quería ser enfermero, y no concebía ni concibo dedicarme a otra cosa que no sea cuidar de las personas. La famosa vocación es real y creo que se nace con ella. Para ser un buen enfermero/a, hay que tenerla sin duda”.

Mientras caminamos hacia la nueva normalidad, Jesús y todo el equipo de Urgencias de Manises recuperan energías, se preparan ante diferentes escenarios después de esta dura experiencia, “del estrés a una situación desconocida que estaba paralizando el mundo entero”

Las enfermeras y enfermeros vivimos nuestro día a día cuidando y velando por cubrir las necesidades más básicas de los pacientes, acompañándolos, mimándoles e intentando aliviar el miedo y los temores cuando aparece la enfermedad. Durante la crisis, hemos seguido haciendo lo que mejor sabemos hacer, lo que venimos haciendo desde hace muchos años, y que ahora debido a la crisis, ha tenido mayor visibilidad y reconocimiento social”.

  • ¿Cómo estáis viviendo este momento el equipo de sanitarios del Hospital Universitario Manises?
  • Hemos pasado, al fin, las semanas de más trabajo y estrés. Continuamos trabajando siguiendo los protocolos y circuitos de seguridad clínica, tanto para trabajadores como para el resto de pacientes que no acuden a nuestro servicio por sospecha de COVID 19, garantizando que todos y todas son atendidos con la mayor y mejor calidad asistencial, garantizando la seguridad en todo momento. Actualmente, estamos inmersos en la preparación de los posibles escenarios que nos podemos encontrar cuando llegue el otoño y haya posibles rebrotes.
  • ¿Qué ha supuesto la adaptación a los protocolos de seguridad, distanciamiento, pantallas…?
  • En mi caso, al dedicarme a la gestión del servicio, no he tenido que realizar tareas asistenciales estrictas con pacientes sospechosos de COVID 19, por lo que no he tenido que utilizar EPIS durante todo este tiempo de forma continua. Para el resto de mis compañeros y compañeras, ha sido un giro de 180º a su día a día… no estábamos acostumbrados a pasar un turno de trabajo completo con los monos, la mascarilla FFP2 etc.
  • Esta pandemia, ¿cómo ha afectado a la relación entre los profesionales de los equipos sanitarios?
  • La verdad, nos ha unido más como grupo. Prepararnos desde el minuto 0 para organizar el servicio, preparar los nuevos circuitos, los protocolos adecuados a la situación y enfrentarnos a una situación nueva y desconocida, nos ha fortalecido a todos los niveles. El trabajo en equipo ha sido una de nuestras grandes armas para luchar contra el coronavirus.
  • ¿Y con los pacientes?
  • Esto ha sido lo más duro, porque la relación con los pacientes ha cambiado completamente. Por una parte, los EPIS han sido un gran obstáculo para cuidar como lo veníamos haciendo habitualmente, interponiendo con el paciente una barrera con la que no estábamos familiarizados. Perdimos de forma súbita el contacto directo con ellos y esto se hizo duro. Por otro lado, el aislamiento de los pacientes y la separación de su familia durante tantas horas y días, ha fortalecido la relación directa con los enfermos, el vínculo, la relación de confianza que depositaban en nosotros. La situación, nos ha forzado a poner en marcha mecanismos de cuidado de formas que hasta ahora no veníamos realizando, como las videollamadas con familiares, las cartas de ánimo, los dibujos… hemos cuidado de pacientes y familia de otro modo que nos ha enriquecido muchísimo como profesionales.
Sanitarios del Hospital Universitario Manises.
  • Cuando termina la jornada laboral ¿cómo es la vuelta casa?
  • En los momentos de más afluencia de pacientes ha conllevado muchas horas de trabajo y dedicación. Muchos días, cuando salía del hospital, seguía trabajando desde casa para organizar turnos, refuerzos, incidencias de personal, leer evidencia que se publicaba al día, actualizar procedimientos etc. A pesar de todo, intentaba distraerme y despejarme con otras tareas y entretenimientos para cuidar la parte emocional.
  • ¿Alguna vez has sentido ese temor a lo desconocido?
  • Más que miedo, respeto. He podido ver con mis propios ojos a pacientes de mi misma edad y sin antecedentes patológicos, intubados en UCI a causa del coronavirus, compañeros ingresados y aislados más de 7 dias por neumonías graves… y por supuesto, siempre está la preocupación por tu familia, tus allegados, y el miedo a que puedan contagiarse y la situación se complique. Es importante tener respeto a la enfermedad, esto hace que no nos relajemos a la hora de cumplir las normas y recomendaciones que nos dictan y recomiendan los expertos.
  • Enfermería es una profesión, como todas las sanitarias, muy vocacional. Una situación como la vivida, ¿nos pone a prueba?
  • La vocación de los sanitarios ha sido clave en la gestión de la crisis. Una vez más, nos hemos dejado el alma cuidando a tantas y tantas personas que han estado y están pasando por un momento crítico de su vida, enfrentándose a una enfermedad que nadie conoce. Sólo hay que ver, que hemos antepuesto nuestra salud a todo lo demás, y nos hemos enfrentado a la situación anteponiendo el cuidado de los que más lo necesitaba a nuestra propia seguridad. Esto solo lo hace la vocación por la profesión.
  • Después de todo este trabajo, ¿hay un antes y un después para la profesión Enfermera?
  • La crisis nos ha hecho reafirmarnos como enfermeros y enfermeras, y esto es muy positivo. Hemos vivido situaciones como cuidadores a las que no estábamos acostumbrados: la soledad de los pacientes por el aislamiento, el miedo al contagio y a la propia enfermedad, el qué y cómo pasara… en definitiva, el estrés a una situación desconocida que estaba paralizando el mundo entero. Las enfermeras y enfermeros vivimos nuestro día a día cuidando y velando por cubrir las necesidades más básicas de los pacientes, acompañándolos, mimándoles e intentando aliviar el miedo y los temores cuando aparece la enfermedad.

«Durante la crisis, hemos seguido haciendo lo que mejor sabemos hacer, lo que venimos haciendo desde hace muchos años, y que ahora debido a la crisis, ha tenido mayor visibilidad y reconocimiento social»

  • ¿Qué les dirías a los jóvenes que están estudiando una carrera sanitaria o que están valorando hacerla?
  • A los que ya están inmersos en el mundo sanitario como estudiantes, que disfruten y aprovechen todos los momentos y oportunidades de la vida universitaria: la facultad, las clases, el claustro, los compañeros y compañeras, los prácticums en las aulas, la simulación, los prácticums en los centros sanitarios, y por supuesto, los momentos de ocio, la convivencia con los amigos y amigas que se acaban haciendo durante los años como estudiante y que nos dejan momentos magníficos para toda la vida. A los que están valorando hacerla, los animo a que conozcan a qué nos dedicamos, que conozcan la profesión, como es nuestro día a día. Si tienen vocación, seguro que ya saben a qué se quieren dedicar, y sabrán que una de las metas de su vida laboral es entregarse al cuidado de las personas.
  • ¿Qué lecciones te deja esta experiencia?
  • Me reafirmo en que tenemos que vivir el día a día, disfrutar y exprimir el presente. Nunca sabemos qué nos deparará el mañana… los sanitarios convivimos a diario con la enfermedad, el sufrimiento, el dolor y en muchos casos, con la muerte. Esta es una de las grandes lecciones que he ido aprendiendo e interiorizando desde que soy enfermero.

“Me gustaría recordar a todos y todas las compañeras que nos han dejado en el camino a causa del coronavirus, que han arriesgado su vida por cuidar de los demás y no han conseguido superar la enfermedad. A mis compañeros y compañeras de profesión, y a todos los están aún en periodo de formación, animarlos a seguir formándonos a todos los niveles para enfrentarnos a momentos como los que estamos viviendo, es uno de los pilares clave para ofrecer los mejores cuidados a la población. Por último, agradecer a la Universidad CEU Cardenal Herrera, mi Universidad, esta oportunidad para poder contaros cómo ha sido la experiencia de un enfermero durante la crisis del COVID-19”

Muchas gracias a ti, Jesús, por tu compromiso en el cuidado a las personas y por compartir con nosotros esta experiencia.