El CEU de Elche clausura Coloquia Humanitatis, un ciclo que ha reunido a profesores y expertos en torno a los grandes debates contemporáneos

La universidad no solo transmite conocimiento. También puede detenerse a mirar el mundo, formular preguntas incómodas y abrir conversaciones que no caben siempre en el ritmo habitual de las aulas. Con ese propósito nació en el campus de Elche de la Universidad CEU Cardenal Herrera el ciclo Coloquia Humanitatis, una iniciativa que durante varios meses ha reunido en la sede Capitolio a profesores universitarios y profesionales para reflexionar sobre historia, filosofía, política, cultura y sociedad contemporánea.

La primera edición se clausuró la pasada semana con la intervención del rector de la CEU UCH, Higinio Marín Pedreño, que centró su conferencia en la propia idea de universidad. Su participación sirvió como cierre de un recorrido que había comenzado meses antes con una invitación clara: recuperar el valor del pensamiento humanista en una época marcada por la velocidad, la fragmentación y la dificultad para sostener conversaciones de fondo.

El ciclo, impulsado desde el Plan de Excelencia del CEU de Elche y coordinado por el profesor Jesús Martínez Gandía, no se planteó como una simple sucesión de conferencias. Su objetivo ha sido ofrecer un espacio de reflexión abierto, capaz de ampliar la formación universitaria más allá de cada disciplina concreta y de acercar al alumnado a debates que atraviesan la vida social, cultural y política del presente.

Una conversación abierta desde el Plan de Excelencia

Coloquia Humanitatis se enmarca dentro del Plan de Excelencia de la Universidad CEU Cardenal Herrera en el campus de Elche. Ese contexto explica parte de su sentido: se trata de una propuesta dirigida inicialmente a alumnos con inquietud académica, pero con una vocación más amplia. La iniciativa busca reforzar la vida universitaria como espacio de encuentro, diálogo y pensamiento compartido.

Desde su presentación, el ciclo se definió como un foro abierto sobre cuestiones históricas, filosóficas y sociopolíticas contemporáneas. También como una forma de reforzar el papel del CEU de Elche como agente cultural activo en la ciudad y en la provincia de Alicante. No desde la lógica del acontecimiento aislado, sino desde una programación sostenida en el tiempo y articulada en torno a preguntas de largo recorrido.

La conferencia inaugural marcó bien esa orientación. El filósofo y profesor de Antropología Jacobo Negueruela abrió el ciclo con una afirmación que funcionó casi como declaración de intenciones: “Desde la universidad estamos obligados a contribuir a construir un mundo mejor”. A partir de esa idea, Coloquia Humanitatis fue desplegando una serie de sesiones que abordaron cuestiones muy diversas, pero unidas por un mismo hilo: pensar el presente con más perspectiva.

En ese sentido, la coordinación de Jesús Martínez Gandía ha dado al ciclo una identidad reconocible. Por un lado, una mirada humanista. Por otro, una voluntad de diálogo con problemas actuales. Y, entre ambos planos, la convicción de que la universidad debe seguir siendo un lugar donde el conocimiento se cruza con la experiencia, la cultura y la vida pública.

Del amor al transhumanismo, de Europa a la muerte

El recorrido del ciclo ha sido deliberadamente amplio. Gonzalo Damián Montoya Alcocer dedicó una de las sesiones a la metafísica del amor, con una lectura histórica, filosófica y cultural de un sentimiento que acompaña al ser humano y que cada época ha interpretado de manera distinta. La conferencia permitió mirar el amor no solo como experiencia íntima, sino también como construcción cultural, como pregunta filosófica y como realidad que atraviesa la historia de las ideas.

Más adelante, el profesor Jaime Vilarroig Martín, del Departamento de Humanidades de la CEU UCH, abordó el desafío transhumanista en la conferencia “Más allá de lo humano”. El tema conectó directamente con uno de los grandes debates contemporáneos: el modo en que la tecnología, la inteligencia artificial y las nuevas posibilidades de intervención sobre la vida obligan a replantear qué significa ser humano.

La política internacional también encontró su lugar en el programa. Fernando López de Rego, exdiplomático de la Unión Europea, analizó en la sesión “Trump, Europa y el mundo” las implicaciones políticas de la figura del presidente de Estados Unidos y su impacto en Europa y en el tablero global. Su intervención aportó una lectura desde la experiencia diplomática en un contexto geopolítico marcado por la incertidumbre, la polarización y la redefinición del papel europeo.

Uno de los momentos más singulares del ciclo llegó con la conferencia del profesor de Derecho Enrique Centeno, que propuso una reflexión sobre la muerte a partir del arte y su evolución. “Hemos desnaturalizado la muerte”, planteó como idea de fondo. Desde ahí, analizó cómo la sociedad ha pasado de representar el final de la vida como un acontecimiento compartido a ocultarlo, apartarlo o vivirlo en soledad. Frente a esa tendencia, defendió la necesidad de “cuidar a quienes se mueren” y de volver a humanizar la muerte.

Ese arco temático —amor, tecnología, política, muerte, universidad— muestra la amplitud de Coloquia Humanitatis. Pero también su coherencia. Todas las sesiones han tenido algo en común: la voluntad de mirar cuestiones centrales de la existencia humana sin reducirlas a la inmediatez del debate público ni a la especialización académica.

La universidad ante su propia pregunta

La clausura de Higinio Marín Pedreño cerró el ciclo volviendo la mirada hacia la institución que lo había acogido: la universidad. Su conferencia llegó en un momento en el que la educación superior convive con desafíos evidentes: el absentismo estudiantil, la irrupción de la inteligencia artificial, la transformación de los hábitos de aprendizaje y la necesidad de repensar el sentido de la formación universitaria.

Marín defendió que la inteligencia artificial no debe ser entendida únicamente como un enemigo, sino también como una oportunidad para recuperar el diálogo en las clases. A partir de ahí, situó la cuestión en un plano más profundo: la universidad necesita recordar qué es para poder seguir siéndolo. “Necesita hacer memoria para tener presente y futuro”, señaló.

Esa reflexión funcionó como cierre natural de una primera edición que ha querido precisamente eso: hacer memoria, abrir preguntas y conectar la tradición humanista con los dilemas contemporáneos. No para refugiarse en el pasado, sino para leer mejor el presente.

Durante la clausura, el rector animó a continuar el ciclo en una nueva edición y a ampliar su alcance. La intención es que Coloquia Humanitatis pueda integrar a todas las titulaciones del CEU de Elche y, en el futuro, abrirse también a otras universidades de la provincia de Alicante y del conjunto de España. Esa posible ampliación reforzaría el carácter transversal de una iniciativa que ha nacido en el Plan de Excelencia, pero que aspira a convertirse en un espacio universitario compartido.

Al final, la primera edición de Coloquia Humanitatis deja una idea sencilla y exigente: pensar también forma parte de la vida universitaria. Y quizá por eso la frase de Marín sirvió no solo como conclusión, sino como invitación a seguir: la universidad, dijo, “necesita saber lo que es para serlo”.

Artículo anteriorObesidad y enfermedad renal: investigadores de la CEU UCH colaboran en un estudio con la Universidad canadiense de Alberta