• Los estudiantes de Magisterio del CEU de Castellón están formándose en robótica educativa, una herramienta didáctica clave en la escuela que viene

No se trata de que los niños aprendan a ser programadores informáticos, ni de prepararles el camino para que se conviertan en ingenieros de Telecomunicaciones. La robótica educativa, cada vez más presente en la escuela, persigue otros objetivos.

“A través de ella, los maestros pueden trabajar de forma interdisciplinar con metodologías activas como el aprendizaje basado en problemas, el aprendizaje basado en proyectos o el trabajo cooperativo para que los niños adquieran competencias científico-tecnológicas”, explica el coordinador de Magisterio del CEU de Castellón, Francisco Pardo.

Gracias a la robótica educativa, los niños amplían su capacidad de abstracción, desarrollan el pensamiento lógico, potencian el pensamiento crítico o estimulan su creatividad. A todos estos aprendizajes se suma también la adquisición de habilidades de comunicación, de trabajo en equipo y de inteligencia emocional. Y todo ello divirtiéndose juntos mientras programan y resuelven retos con robots.

El claustro de Magisterio del CEU tiene claro que la robótica educativa será una de las herramientas más demandadas en la escuela que viene. Por eso está formando a los futuros maestros para que aprendan sus claves a través de talleres donde experimentan de primera mano estrategias educativas con estos robots. ¿Pero qué se hace exactamente en una clase de robótica educativa?

En una clase habitual, los alumnos de Infantil pueden trabajar contenidos de cualquier asignatura con paneles por los que se desplaza un robot gracias a las instrucciones de los niños. Así, si se trata de conocer los elementos de una dieta saludable, el robot pasa por todas las casillas que tienen estos alimentos antes de llegar a la meta.

En el caso de Primaria, los alumnos aumentan el nivel de dificultad construyendo ellos mismos un robot que, posteriormente, aplicará las instrucciones que se le den. En este caso, la herramienta aporta un valor añadido porque da la posibilidad de trabajar habilidades de razonamiento, más allá de la propia orientación espacial. «En ambos casos, destaca el profesor Pardo, estamos enseñando a pensar a los niños para que puedan resolver problemas y retos de manera eficiente».

Los estudiantes de Magisterio del CEU, que son conscientes de las grandes posibilidades de la robótica educativa, se muestran muy satisfechos con esta formación específica que les aporta su universidad.

“Este taller me ha dado la oportunidad de aprender a aplicar en el aula diferentes herramientas que permiten que el niño se divierta y aprenda de una manera significativa, asegura Alessandra Salvador, alumna de 3º de Educación Primaria.

Igual de satisfecho con la experiencia se muestra Álvaro Carreras, de 3º de Educación Infantil, que sabe que trabajar con las nuevas tecnologías es fundamental “para poder transmitir estas habilidades y conocimientos necesarios para los niños en un mundo en el que está todo tan digitalizado”.