• El claustro de Magisterio del CEU de Castellón impulsa encuentros de expertos para promover la atención a la diversidad a nivel educativo y social
El CEU ha inaugurado un foro de expertos para promover la inclusión educativa y social

¿Habrá una sociedad inclusiva donde todos, independientemente de sus capacidades, orígenes y situación socioeconómica, accedan en condiciones de igualdad a la formación y el trabajo? En un contexto multicultural y cambiante como el actual, se trata, sin duda, de un reto necesario. Un objetivo que concierne a toda la ciudadanía, pero para el que juega un papel especialmente relevante el sistema educativo.

Por ese motivo, el claustro de Magisterio de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Castellón ha decidido aportar su granito de arena impulsando una iniciativa formativa y sensibilizadora en torno a esta materia. Un proyecto que nace con vocación de continuidad y que se concreta, en esta primera edición, en dos mesas redondas con expertos que abordarán la situación y retos de la inclusión educativa y social en España.

Juan Vives (dcha.): «Es importante creerse que un maestro puede colaborar en la construcción de una sociedad más abierta y plural que proteja cada vez más los derechos sociales de las personas»

En la primera de ellas, el CEU ha puesto el foco en el ámbito escolar invitando a profesionales de la educación que tienen amplia experiencia trabajando con alumnos con necesidades educativas especiales.

Se trata de Ana Prades, psicóloga y psicopedagoga que ejerce como orientadora de un Servei Psicopedagògic Escolar de Castellón en el CEIP Isabel Ferrer y el CEIP Carles Salvador; José Manuel Román, director y maestro en el CEIP San Agustín (Centro de Acción Educativa Singular por riesgo de exclusión social); Juan Vives, maestro de educación especial en el colegio Virgen del Carmen de Villareal y codirector del centro psicopedagógico TEA-CAST, de atención educativa a niños con trastorno del espectro autista (TEA), y de la asociación L´auró, de asistencia a personas con diversidad funcional y TEA; así como Mª José Arquimbau, maestra de Educación Especial en el Colegio Específico Penyeta Roja y presidenta de la Asociación Rett Castellón. Les acompañaba, además, Jorge Verchili, antiguo alumno de educación especial de este colegio que actualmente es usuario del Centro Ocupacional Afanías de Castellón y que clausuró la sesión contando su propia experiencia.

Ana Prades explicó algunos métodos para promover la inclusión, como trabajos por ambientes y espacios de libre circulación en Infantil y talleres interciclos, aprendizaje cooperativo, grupos interactivos o tutoría entre iguales

Durante el encuentro, organizado por la profesora de Magisterio del CEU Carmen Muñoz, los futuros maestros tuvieron la oportunidad de conocer de primera mano interesantes iniciativas inclusivas en el aula, así como los todavía numerosos retos pendientes en materia de integración.

“Hay que crear una cultura de la diversidad que llegue a todos los sectores de la sociedad, donde la diferencia sea vista como una riqueza de la que todos pueden salir beneficiados. No se puede crear una sociedad inclusiva si desde niños no se vive la diversidad en el aula como algo normal y enriquecedor”, recordó Juan Vives. Para este maestro es necesario «conseguir un sistema educativo que pase de hablar de valores como algo que hay que memorizar, a un sistema donde se vivencien en el día a día entre compañeros, reflejando la realidad que hay acerca de la pluralidad social».

José Manuel Román: «Es muy importante hablar, reflexionar y poner encima de la mesa el tema de la inclusión, no solo en el aspecto teórico y legislativo, sino desde la práctica, desde las vivencias»

“Los niños, los maestros y los padres deben aprender que la atención a la diversidad en entornos ordinarios no es un acto de caridad, sino un derecho universal que tienen todos los niños, sea cual sea su condición”, subrayó el ponente, que considera clave la creación y mantenimiento de estructuras de apoyo para conseguir una inclusión plena, la formación  sólida de toda la comunidad educativa, la dotación de recursos, así como la reducción y redistribución racional de contenidos académicos a lo largo de la etapa educativa.

Ana Prades considera que la diferencia “es algo enriquecedor que lleva a creer en las capacidades de todos los alumnos y a tener altas expectativas de todos ellos”. En su opinión, la verdadera inclusión educativa es posible, pero precisa de la implicación de familias y profesores. «Nosotros consideramos que para poder llevar a cabo la inclusión necesitamos de profesionales dispuestos y de gran vocación. Un proyecto así sólo funciona con la implicación de todo el claustro», añadió la psicopegadoga.

Mª José Arquimbau: «Es necesario conocer de primera mano las experiencias de familias y alumnos que han estado en centros inclusivos y en centros específicos para saber de los fallos y aciertos de la educación inclusiva y mejorarla»

«¿Y como lo trabajamos? A través de acciones de sensibilización. Además, consideramos que para poder llevar a cabo este proyecto de inclusión, hay que apostar por cambios metodológicos y organizativos», aseguró la experta, que también abogó por una mayor formación y el apoyo de la Administración a través de la dotación de profesionales y bajando ratios.

Para Mª José Arquimbau, “la inclusión es una ilusión si no cuenta con recursos reales y formación del profesorado y de las familias en educación inclusiva”. “Sin una educación en valores desde casa reforzada en el aula, y la sensibilización social, será muy difícil”, añadió. En su opinión, la inclusión a nivel educativo debería continuar fuera de los centros escolares. “Los niños y niñas con discapacidad no suelen ser invitados a formar parte del grupo de amigos habitual”, recordó.

La maestra también advirtió de la necesidad de ser realistas: «No todos aprendemos al mismo ritmo, no todos podemos aprender; la variedad de la diversidad es tal que para muchos alumnos la educación inclusiva es imposible: niños con pluridiscapacidad severa, niños con trastornos mentales severos… quedarán relegados a lo que ahora llaman ‘gueto’ refiriéndose a los centros específicos, donde sí lo serán entonces».

Jorge Verchili , al lado de su antigua profesora, demostró, con su testimonio vital, que la inclusión educativa es posible

Por su parte, José Manuel Román, aseguró que es preciso «cambiar la mirada respecto a la inclusión». «Es obvio que todos los alumnos son diferentes, pero es cierto también que en nuestra sociedad cada vez más existe una reagrupación con alumnos con un  mismo perfil, así como el de sus familias», añadió. «Esta situación, advirtió el ponente, da lugar a la creación de centros guetos, con segregación que no es buena para nadie. Y alumnos de otros centros ‘normalizados’ se pierden una riqueza de culturas, niveles y experiencias. Por lo tanto, nos debemos fijar más en lo que ganamos con esta pluralidad que en lo que perdemos», subrayó.

Otro reto para la inclusión sería, según Román, el de la formación del profesorado y políticas viables que garanticen una verdadera inclusión educativa y social. En su opinión, «las familias deberían hacer un esfuerzo y depositar la confianza en las escuelas con diferente pluralidad, las de su zona, donde se van a encontrar a los niños con los que van a convivir en las calles y parques».

Promover la inclusión

Todos los expertos alabaron la iniciativa del claustro de Magisterio del CEU al impulsar encuentros de especialistas destinados a formar a los futuros maestros, y abiertos también a la sociedad y las familias, para reflexionar en torno a los avances y retos de la educación inclusiva.

«Estos foros siempre son necesarios para compartir experiencias y propuestas que ayuden a conocer el trabajo que se está realizando día a día en las escuelas. Los profesionales aprendemos compartiendo ideas, nuevas experiencias y,sobre todo, nos da ánimos a continuar en una determinada dirección cuando vemos que nuestra línea de trabajo no está desencaminada del trabajo que realizan otros compañeros», aseguró Juan Vives.

De un modo similar se expresó Ana Prades, para quien estos encuentros son fundamentales «para sensibilizar ya no solo al estudiantado de Magisterio, sino a la sociedad en general y a los propios maestros en activo».

Además, los expertos quisieron trasladar un mensaje optimista a los alumnos de Magisterio del CEU, que en breve afrontarán el reto de la educación inclusiva.

«A los futuros maestros les animo a no perder las ganas, el interés, la responsabilidad de trabajar por un mundo inclusivo desde las aulas, a no tirar la toalla ante las decepciones o las barreras que se encuentren, a formarse y prepararse continuamente… y, lo más importante, a trabajar con vocación y mucho corazón», afirmó Mª José Arquimbau.

«Con ilusión, formación y dedicación es posible transformar nuestras escuelas y nuestra sociedad en un lugar más justo, más humano, más digno y por tanto más inclusivo. La diversidad es una riqueza y debemos cambiar la mirada ante el nuevo paradigma educativo», añadió José Manuel Román.

La mesa ha sido coordinada por la profesora de Magisterio del CEU Carmen Muñoz

La sesión concluyó con uno de los momentos más esperados por los estudiantes de Magisterio, cuando Jorge  Verchili contó en primera persona su experiencia de escolarización en un centro ordinario y su posterior acceso al centro específico Penyeta Roja. En su caso, el cambio de colegio supuso un alivio, porque se encontró con un lugar en el que se sentía a gusto con sus compañeros, con los que compartía intereses y aficiones para disfrutar del tiempo tanto en clase como fuera de ella, tal y como explicó.