Hace apenas un año compaginaba la maternidad con su trabajo como arquitecta. Pero tenía una espinita clavada.
La vocación, en su caso ser maestra, no se puede reprimir. Y decidió lanzarse a su sueño de la mano del CEU.
En tan solo tres años ha concluido sus estudios de Magisterio y está trabajando en uno de los mejores colegios de Castellón.
Es feliz. Se llama M. Amparo Serra. 

La alumni de Magisterio del CEU, con sus hijos. Una persona feliz con su trabajo y su vida

De arquitecta a maestra. ¿Por qué ese salto?  

La verdad es que siempre he querido estudiar Magisterio. De hecho, cuando acabé el instituto, hace ya casi 20 años, estuve a punto de matricularme, pero la nota que saqué en Selectividad me abrió las puertas a un gran abanico de opciones.

Y apostaste por la Arquitectura

Sí. Siempre me han encantado las matemáticas, la física y conocer el porqué de las cosas. Además, la creatividad y el diseño también me gustaban, así que finalmente me decanté por una carrera técnica que reuniera esas características y dejé de lado mi primera opción.

Arquitectura superior fue mi decisión y me matriculé en el Politécnico de Valencia. Aprendí cosas maravillosas durante estos años y cuando acabé tuve la suerte de ponerme a trabajar en un despacho de arquitectos de Castellón. Mientras trabajaba, me matriculé en un máster de Cálculo de Estructuras. En este despacho estuve varios años hasta que finalmente me trasladé al negocio familiar, una oficina técnica de ingeniería y arquitectura.  

‘Me considero la maestra más afortunada del mundo. Estoy feliz, como si me hubiera tocado la lotería. Tengo una familia maravillosa y un trabajo que me apasiona’

¿Tan fuerte es la vocación por enseñar como para dejarlo todo y empezar de cero?

He sido -y soy- muy feliz en todos los ámbitos de mi vida, pero es cierto que en el terreno laboral me faltaba algo. Llegué a la conclusión de que, si de verdad quería realizarme laboralmente, debía alcanzar esta meta. La arquitectura me gusta, me llena y me motiva, pero la docencia me apasiona, así que decidí dar el paso y, con el apoyo de mi familia, me lancé a la aventura.

‘La vida es esfuerzo, dedicación, ilusión y trabajo. Nadie te regala nada y, si tienes un objetivo en la vida, debes luchar y trabajar para conseguirlo. Al final lo harás’ 

A eso vamos, la familia. No es igual ser ‘solo’ estudiante que madre de dos niños. ¿Cómo podías llegar a todo? 

El principio fue duro porque, aunque parezca mentira, con los años pierdes la rutina y los hábitos de estudio. Mi familia siempre me ha ayudado y ha estado apoyándome en todo el proceso.

Cuando me matriculé, mis hijos tenían 2 y 5 años respectivamente y, aunque eran pequeños, nos compenetrábamos bien. En cuanto ellos hacían siestas o se iban a dormir por la noche, yo abría los libros.

De todos modos, he notado una gran diferencia de estudiar una carrera con 18 años a estudiarla con treinta y tantos. A mi edad sabes que dispones de poco tiempo y esto te ayuda a aprovecharlo al máximo. Las horas me cundían el doble o el triple. Y las noches, cuando todos dormían, eran muy provechosas. 

Amparo Serra ya es maestra. Con sus alumnos de Ágora Lledó

Además, lograste sacarte la carrera en solo tres años. ¿De dónde sacabas el tiempo? 

No he querido que mis hijos notaran mi ausencia por el hecho de que su madre quisiera estudiar. Además, mi vida estaba solucionada y laboralmente no era necesario, pero, tal y como ya he dicho, una parte de mí me lo pedía.

Entre semana compaginaba el trabajo con el estudio mientras los niños estaban en el colegio. Las tardes, a partir de los cinco, he intentado ser madre al 100%, y por la noche estudiaba. Mi marido me ha apoyado y ayudado mucho. Cuando llegaban los fines de semana tanto él como los abuelos me han ayudado para que yo pudiera sacar alguna hora de estudio. No habría podido conseguirlo sin su ayuda ¡Digamos que he visto pocas películas de sobremesa durante estos años! (risas) 

Seguimos con récords. Nada más terminar, conseguiste trabajo en un colegio de referencia de Castellón: Ágora Lledó… 

Sí. Mi tercer año de carrera hice las prácticas de tercero y cuarto seguidas. Las primeras prácticas fueron en el colegio Grans i Menuts y las segundas las realicé en el colegio Ágora Lledó.

En ambos centros me he sentido como en casa y he conocido a magníficos profesionales. Ambos difieren en múltiples aspectos y características, pero los dos tienen un estupendo programa.

Además, mis hijos van al Lledó, y para mí era una satisfacción increíble poder ir al mismo colegio que ellos. Los compañeros, coordinadoras y director me han hecho sentir como una más desde el primer día que empecé las prácticas y debo decir que siempre he sentido que formaba parte de esta gran familia.

Con la carrera ya acabada, comencé a trabajar en la escuela de verano del colegio, y posteriormente me fui a Inglaterra con un grupo de niños del colegio.

En septiembre me incorporé como maestra y espero poder estar muchos años aquí.

‘Creo que todos, y especialmente los maestros, deben mantenerse al día y con un espíritu activo y emprendedor. Es importante ser proactivos en nuestro propio aprendizaje’ 

¿Contenta?

En este momento me considero la maestra más afortunada del mundo. Estoy feliz, como si me hubiera tocado la lotería. Tengo una familia maravillosa y un trabajo que me apasiona. 

¿Has cumplido ya tus sueños o nos vas a dar otra sorpresa? 

(Risas) Ya he cumplido mi sueño. Lo he alcanzado, pero no te voy a mentir, soy una persona a la que le gusta estudiar y aprender.

Cuando acabé la carrera de Magisterio me matriculé en un posgrado de “Experto Universitario en Inteligencia Emocional”, obtuve el Certificado Advanced en inglés y la Capacitación de inglés, con el objetivo de completar mi formación.

Está claro que crees en la formación permanente.

Sí. Creo que todos, y especialmente los maestros, deben mantenerse al día y con un espíritu activo y emprendedor.

Vivimos en un mundo globalizado, donde las nuevas tecnologías nos permiten acceder a cualquier tipo de información, y debemos aprovecharlas para mejorar en nuestro ámbito profesional y personal.

Debemos crecer día a día en todas las facetas de nuestro ser y, para ello, es importante ser proactivo en nuestro propio aprendizaje. 

‘Creo que el CEU te ofrece una excelente educación y la oportunidad de realizar tus prácticas en centros pioneros y de referencia. Te prepara para el futuro profesional’

¿Qué tiene la educación para ti hasta el extremo de que te hayas “reinventado”? 

No creo que lo haya hecho; simplemente creo que ahora estoy en el lugar donde quería estar.

Soy feliz trabajando, y esta felicidad se traduce en una gran satisfacción, tanto personal como laboral.

Un día, antes de ponerme a estudiar Magisterio, tomando café con mis padres en una cafetería, leí en un sobre de azúcar una frase que creo que se atribuye a Confucio: “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida”. Así es como me siento. 

‘Nuestro objetivo como maestros debe ser formar a niños que se conviertan en seres creativos, emprendedores, críticos, autónomos, con dotes sociales, que hablen idiomas…’

¿Cuáles son, para ti, los retos de la educación? 

Creo que debemos ser capaces de involucrar a los niños en su propio proceso de aprendizaje para que así consigan obtener los mejores resultados posibles.

Nuestro objetivo como maestros debe ser formar a niños que se conviertan en seres creativos, emprendedores, críticos, autónomos, competentes con las tecnologías de la información y la comunicación, con dotes sociales, que hablen idiomas…

El futuro pide a estos niños muchísimas cosas, pero, del mismo modo, es importante que ellos mismos sean capaces de autogestionar su propio conocimiento, así como sus sentimientos. Para ello es importante que los niños desarrollen su inteligencia emocional, ya que, gracias a esta esfera de sí mismos, serán capaces de gestionar cualquier circunstancia que se les presente en la vida.

Como siempre me ha dicho mi padre: “La educación es la única raíz de la libertad”, y por ello debemos poner todo nuestro esfuerzo en alimentarla. 

Ser madre le ha ayudado a ser mejor maestra

Buena frase. ¿Crees que eres una buena maestra? 

Soy una persona que se involucra al 100% en todo lo que hace y trato de dar el máximo de mí en todo aquello que hago.

Para mí el trato humano y cercano es importantísimo, y por ello considero a cada uno de mis alumnos como parte de mí.

Les ayudo, les quiero, les enseño… y trato de ponerme en su lugar en las diversas situaciones que nos da el día a día. Intento que se sientan queridos y comprendidos, ya que creo que la escuela, además de enseñar matemáticas, lenguaje, idiomas…, nos ha de enseñar valores, amor y respeto hacia los demás.

Ser maestro es una responsabilidad muy grande. Los niños pasan más tiempo en el colegio que con sus propias familias. Los padres ponen en nuestras manos su tesoro más preciado y nosotros debemos tratarlos con el cariño y respeto que se merecen.

‘Intento que mis alumnos se sientan queridos y comprendidos, ya que creo que la escuela, además de enseñar matemáticas, lenguaje, idiomas…, nos ha de enseñar valores, amor y respeto hacia los demás’

¿Ser madre te ha ayudado?

Creo que sí, sobre todo a la hora de poner todo esto en práctica. Y es cierto que, cuando entro en el aula, ¡parece que mis hijos se me hayan multiplicado! (risas)

¿Qué tal si compartes algunos consejos con los estudiantes de Magisterio? Seguro que tu historia les inspira. 

Henry Ford decía: “Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes,  estás en lo cierto”.

La vida es esfuerzo, dedicación, ilusión y trabajo. Nadie te regala nada y, si tienes un objetivo en la vida, debes luchar y trabajar para conseguirlo. Al final lo conseguirás. 

Y ya que hemos vuelto a la Universidad. ¿Contenta con la formación recibida en el CEU? 

Ciertamente estoy muy contenta con la Universidad.

Considero que el profesorado es sobradamente competente y está preparado para cubrir las necesidades del alumno.

La relación personal y la ayuda obtenida es inestimable y de una gran calidad.

Creo que es un gran centro donde te ofrecen una excelente educación y la oportunidad de realizar tus prácticas en centros pioneros y de referencia, y que te prepara para el futuro profesional.

M. Amparo, muchas gracias por tu tiempo. Sabemos que vale oro.

A vosotros.