• Los estudiantes de primero del Grado en Ciencias Políticas del CEU aportan novedosas propuestas en sus ensayos
  • Se trata de uno de los desafíos de Political Science Lab, el proyecto  que arranca este curso y revoluciona el modo de aprender de los futuros politólogos

 

Nada más y nada menos que proponer, en un ensayo, soluciones para mejorar la democracia. Es uno de los retos que han asumido los estudiantes de primero de Ciencias Políticas del CEU en el marco de Political Science Lab, el proyecto que arranca este curso y está llamado a revolucionar el modo de aprender de los futuros politólogos que se están formando en la Universidad CEU Cardenal Herrera.  

Se trata de uno de los diversos retos que han asumido los estudiantes de 1º de Políticas en el marco de Political Science Lab

El desafío que han afrontado los estudiantes «es un primer paso que esperamos que lleve a nuestros estudiantes a abordar el aprendizaje desde la reflexión personal, la identificación de los conocimientos que tienen, la conciencia de la conexión existente entre las distintas materias y el cuestionamiento de su realidad social y política. Esto es lo que pretendíamos con el ejercicio y los estudiantes han respondido expresando sus preocupaciones y proponiendo alternativas muy creativas y bien documentadas. Pero esto solo es el comienzo» explica la profesora Elvira Alonso.  

Entre estas interesantes propuestas, los profesores han destacado algunas que abogan por la inclusión de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en el día a día de la democracia.   

Por ejemplo, en su ensayo “La crisis de la representación en la democracia actual”, Ariel Galarza propone mejorar la actual democracia representativa con elementos de una democracia más participativa incluyendo instrumentos jurídicos que permitan una mayor capacidad de interacción política de los ciudadanos en sus comunidades, así como un mayor control sobre los políticos elegidos.

‘Los estudiantes han propuesto alternativas muy creativas y bien documentadas. Pero esto solo es el comienzo’

El estudiante recomienda aprovechar las posibilidades de las TIC “para emitir quejas, críticas y propuestas que sean realmente sopesadas e integradas, si son factibles, en la política del país”. “De esta forma, sostiene en su ensayo, el propio gobierno se reinventa a sí mismo y evoluciona gracias a la participación ciudadana”.

Elia Amiguet cree que, a pesar del esfuerzo, el desafío ha merecido le pena, porque le ha proporcionado un gran aprendizaje

Elia Amiguet apuesta por crear una app para facilitar a los ciudadanos la participación en la toma de decisiones. En su ensayo, “Participación extensiva como solución a la crisis de representación”, la estudiante asegura que con estas fórmulas de participación ciudadana, los españoles se sentirían mucho más implicados en la vida política porque percibirían que tienen posibilidades reales de que su opinión se tenga en cuenta o de cambiar algo que no les gusta (o, al menos, intentarlo)”.   

Educación y libertad de expresión 

La propuesta de Andrea Nicole Ruiz para mejorar la democracia pasa por la inclusión de la educación política en el colegio. “Para vivir en una sociedad realmente democrática, donde todas las personas sin excepción puedan gozar de todos sus derechos civiles y políticos, y donde el Estado tome decisiones a favor de la estabilidad política y económica de su país, el Gobierno tiene que ser capaz de ofrecer la educación adecuada”, asegura. La futura politóloga considera clave que los sistemas educativos de todos los países incluyan, por ley, proyectos curriculares y extracurriculares “que pongan en práctica la democracia y sus valores”.

Promover la educación política y aprovechar las  tecnologías para fomentar la participación, algunas de las propuestas

Un instrumento, el de la educación, por el que también apuesta su compañera Alejandra Corredera en su ensayo “La educación como el gran medicamento de nuestro siglo”. “La educación es la solución que necesita la sociedad. A través de una formación impartida desde la educación secundaria en el pensamiento crítico, en el estudio analítico y en las nociones básicas de la evolución histórica de las ideas, se conseguiría concienciar a la población de la necesidad de integrar la política en sus vidas, así como desarrollar las capacidades para tomar decisiones políticas como ciudadano”, afirma la estudiante.

Franco Antonio Beramendi aborda, en su ensayo, el papel de la libertad de expresión en la democracia

Otra original propuesta es la de Franco Antonio Beramendi. En su trabajo “La libertad de expresión de John Stuart Mill en la democracia contemporánea” el estudiante argumenta por qué la postura del filósofo británico en relación a la libertad de expresión no sería aplicable en la actualidad, y propone que los límites a la misma sean todas las formas de expresión que inciten a la violencia, física o psicológica, dirigida a grupos sociales basándose en su raza, etnia, identidad de género, orientación sexual, nacionalidad, u otras variables”.

La experiencia de los estudiantes 

Independientemente de la aplicabilidad de las propuestas de los aprendices de politólogos, lo que está claro es que este reto ha supuesto un aprendizaje único e inesperado para los estudiantes.  

‘Ver los conceptos aprendidos en clase aplicados al mundo real hace que todo sea más fácil de comprender’

“Cuando nos comentaron que el tema del ensayo sería cómo mejorar la democracia fue uno de los primeros días de carrera, y recuerdo perfectamente que en ese momento me asusté muchísimo”, explica Elia Amiguet 

“Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo y las asignaturas iban avanzando, yo también me sentía cada vez más preparada para afrontar este reto”, continúa. “Los profesores, prosigue, nos han ayudado mucho y nos han dado diferentes herramientas y muy buenos consejos, y ese miedo inicial desapareció y, en el momento de hacer el ensayo, me sentía mucho más segura de lo que había imaginado a principio del cuatrimestre”.  

La estudiante de Ciencias Políticas del CEU está muy contenta con el proyecto: “Es cierto que hay que trabajar mucho, pues no se hace en una hora (ni dos), pero el resultado vale la pena y yo al final me he sentido orgullosa de haber podido hacer algo que hacía unos meses creía imposible”, asegura.   

Su compañero Franco Antonio Beramendi es de la misma opinión. “Definitivamente ha sido un reto grande, pero me gustó la idea de juntar los conocimientos de las distintas asignaturas para poder contestar una pregunta tan grande. Es cierto que, como alumnos de primero de carrera, nuestras respuestas iban a ser bastante simples, pero aun así creo que ha sido una invitación a investigar más y conocer más sobre este tema”, afirma.  

El objetivo era sumergir a los futuros politólogos en una reflexión intensa e interdisciplinar

Aprendizaje del futuro  

Y es que, como subraya el estudiante, el objetivo no era tanto descubrir fórmulas mágicas para un tema tan complejo como sumergir a los futuros politólogos en una reflexión intensa que les permitiera interrelacionar los conceptos adquiridos en varias asignaturas y, sobre todo, les proporcionara un papel protagonista, y activo, en su aprendizaje.  

“Sin duda, este proyecto me ha hecho aprender muchísimo y además de una manera diferente a la habitual. Me parece una forma de aprendizaje mucho más enriquecedora”, explica Elia Amiguet. “La teoría que estudié para los exámenes finales probablemente se me acabará olvidando en algún momento, o al menos parte de ella; pero lo que he aprendido en el proceso de elaborar este proyecto va más allá”, subraya.

‘Este método nos aporta mucho como estudiantes de Políticas; me parece una forma de aprendizaje mucho más enriquecedora’

“Para hacer esto bien hay que escribir, investigar, pensar, darle muchas vueltas y trabajarlo mucho. Es infinitamente más útil para un alumno o alumna, si pensamos a largo plazo. Cuando haces algo tú misma y le dedicas horas y esfuerzo, no lo olvidas”, concluye.    

“Ver los conceptos aprendidos en clase aplicados al mundo real hace que todo sea más fácil de comprender”, corrobora su compañero, que asegura que le ha gustado mucho este enfoque y le parece “genial” unir los conocimientos y aplicarlos de diferentes maneras sobre una misma pregunta.  

En muchos ensayos se pone el acento en la participación ciudadana como premisa para mejorar la salud democrática

Los dos creen que podrían realizarse algunas mejoras en la implementación de esta nueva metodología, y son conscientes de que está dando sus primeros pasos, pero también están convencidos de que este método ha venido para quedarse.   

“Creo que la educación tiene que avanzar hacia modelos como este o similares. Tanto yo como los compañeros y compañeras con los que he hablado, estamos de acuerdo en que este método nos aporta mucho más como estudiantes y a cualquiera que se plantee estudiar Políticas, se lo recomendaría sin ninguna duda. Le diría que no se asuste y que lo disfrute todo lo que pueda”, concluye Elia.   

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