Luz Gabás: «La novela histórica mantiene un debate entre actualidad y pasado»

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Informa Laura Fargueta / Imágenes: Planeta

La escritora Luz Gabás es el claro ejemplo de “mujer rompedora”​​​​​​. Ganadora del Premio Planeta a los 54 años con su quinta novela, el éxito le sigue los pasos ya desde su primera novela, la superventas Palmeras en la nieve. Gabás no solo es filóloga y ha dedicado buena parte de su vida a la docencia y a la investigación, sino que también cuenta con una trayectoria política —fue alcaldesa del municipio de Benasque—, un rasgo de lo más inusual en la carrera de un escritor. Lejos de Luisiana, la novela con la que ha sido reconocida con el Premio Planeta 2022, es una novela histórica ambientada a finales del siglo XVIII a orillas del Mississippi. Narra la historia de Suzette Girard e Ishcate, indio de la tribu kaskaskia, quienes lucharán por preservar su amor de las amenazas del mundo en que les ha tocado vivir. Ahora, Gabás recorre España en la gira de promoción de la novela con su ya inseparable compañera de premio, Cristina Campos, finalista con sus Historias de mujeres casadas.

Lejos de Luisiana es un libro complejo con un marcado protagonismo coral femenino. ¿Qué mensaje quería transmitir con esta quinta novela?

Quería una novela sobre el esfuerzo en la vida. Cuesta mucho ser un personaje rompedor. ¿Cómo rompes en el siglo XVIII? Suzette lo tiene difícil. Es verdad que también he incluido a un personaje como Cecile que sí fue una rompedora. Es una mujer a la que casan a los 15 años con un francés que la abandona para volver a Francia. Es entonces cuando ella decide vivir con su verdadero amor. Claro que hay ejemplos de mujeres rompedoras, pero solo aparecen en textos muy concretos. A mí me parecía más interesante que Suzette no lo tuviera tan claro ni fuera tan valiente, porque eso la hacía más cercana a un lector. Si tienes un personaje tan claro desde el principio, ¿dónde está la gracia? En algún momento tiene el mismo dilema que Gabriela, protagonista de Historias de mujeres casadas (novela finalista del premio): me pareció muy curioso que Cristina y yo hubiésemos planteado el mismo dilema moral.

En la novela histórica es difícil mantener un balance entre los datos históricos y la trama. ¿Qué pesa más en Lejos de Luisiana?

Desde el principio, tuve muy claro que debía ser cuidadosa con el peso de la historia. Existe el riesgo de escribir historia novelada: elegir un momento de la historia y narrarlo. El lector aprenderá mucho, pero los personajes serán de cartón-piedra. Yo tiendo más a ser novelista: me gusta más el viaje emocional de los personajes. Sí que es cierto que en el primer manuscrito incluyo mucho contexto histórico para que no se me olvide. Lo que está claro es que debe existir un buen equilibrio.

La Luisiana de finales del siglo XVIII no es un periodo muy concurrido en la literatura ni en los textos académicos. ¿Por qué este período? ¿Cómo fue el proceso de documentación de un momento histórico tan “olvidado”?

En parte, la razón por la que he elegido este período histórico ha sido por la relación que he tenido, a lo largo de mi vida, con los EE.UU. Conocía la presencia de España en EE.UU., sobre todo en California; sin embargo, la ocupación española de Luisiana era solo un titular. En 2018 tuve que preparar un relato relacionado con la intervención de España en los EE.UU. El tema era libre, aunque todo giraba en torno a la figura de Bernardo de Gálvez, pero podíamos estudiar el tema desde cualquier punto de vista. Yo me fijé en su mujer: Felicitas de Saint-Maxent. Me enganché al contexto y me dije que quería saberlo todo. A medida que leía, visualizaba escenas, personajes, situaciones, conflictos… En cuanto al proceso de documentación, fue como una tesis doctoral: reúnes todo lo que puedes. De la parte de la intervención de España en EE.UU. sí que hay buenos textos en castellano de historiadores que han tratado el tema. Quizás haya sido más difícil encontrar textos relacionados con la llegada de los españoles a Luisiana: tuve que acudir a las fuentes originales para encontrar los detalles y la mayoría están en inglés o en francés. Cuando tiras de un hilo, empiezan a salir datos.

Luz Gabás, premio Planeta 2022 y Cristina Campos, finalista en esta edición.

¿Qué considera que puede aportar la novela histórica a una sociedad contemporánea muy anclada en el presente?

Somos una sociedad muy romántica, al fin y al cabo, somos herederos del romanticismo del siglo XIX. El producto estrella del romanticismo era la novela, gracias a escritores como Walter Scott. Miraban hacia el pasado y en esa mirada al pasado, que era —en parte— evasión, estaban reflexionando sobre el momento que estaban viviendo, su presente. La novela histórica siempre mantiene ese debate entre la actualidad del escritor y del lector y el pasado en el que buceas. Por ello, es un género que va a estar siempre vigente. Dentro de 200 años habrá novelas históricas sobre ahora.

Cuando está escribiendo una novela, ¿es consciente que va a tener un éxito? ¿Depende ese éxito del reconocimiento que reciba?

Hay una diferencia entre las novelas publicadas hasta ahora y la que gana el Premio Planeta. Cuando terminé de escribirla, en mayo, supe que tenía que presentarla al premio. El plazo acababa el 15 de junio. Me pareció que tenía suficiente magnitud para poder optar, fue un pálpito. En cuanto a la técnica narrativa, es mi novela más ambiciosa porque hay muchos personajes, escenarios… Es complejo porque está todo entrelazado, relacionado, no hay nada gratuito ni casual. Es tan difícil de sincronizar como una orquesta. Sin embargo, para mí el éxito fue Palmeras en la nieve. Eso siempre lo he tenido claro. Me abrió una puerta, me marcó el camino para convertirme en escritora. En ningún momento pensé presentar las otras novelas que he escrito al premio, pero ahora ya llevo cinco novelas y tengo práctica. Hoy por hoy me siento incapaz de volver a escribir algo así, porque es una novela grande, con mucho trabajo. Si no hubiese ganado, sé que habría conseguido publicarla y ya sería feliz. El premio es un añadido.

¿Está Luz Gabás presente de alguna manera en las 738 páginas de novela?

Estoy fragmentada en mil voces: en la curiosidad de la Suzette niña; en la pena de Ishcate porque el mundo que ha conocido se desvanece; en Margotte, que es una mujer que solo es feliz con su familia… En realidad, Lejos de Luisiana es un guiño a Hojas de hierba, de Walt Whitman: ‘Yo contengo multitudes”. La vida es la que nos enseña a trazar personajes verosímiles, que es de lo que se trata.