En la vida como en el ajedrez: Gambito de Dama, la obra del siglo

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Informa Adriana Palao / Imágenes: Archivo Netflix

La nueva serie de Netflix “Gambito de Dama” ha sido un éxito rotundo en la plataforma audiovisual, situándose como #1 entre las series más vistas de España y el mundo. La miniserie, cocreada y dirigida por Scott Frank, tiene un desenlace durante la Guerra Fría y ubica como principal protagonista a un deporte que es usualmente relegado de las pantallas.

A través de la impecable interpretación de Anna Taylor Joy quien encarna a Elizabeth Harmon, ‘Beth’, se narra la historia de una niña huérfana que aprende a jugar al ajedrez en el sótano de su orfanato. Esto es gracias a Mr. Shaibel, el conserje del recinto.

 

Conforme avanza la trama, vemos la evolución ajedrecística de la protagonista, junto con la cual los espectadores principiantes se adentran en este nuevo mundo, el del ajedrez, pues se produce una especie de aprendizaje paralelo entre el público y Beth. Una estrategia narrativa muy bien lograda y posible causa del rotundo éxito de la serie tanto entre los que somos ajedrecistas como los que siguen el deporte-ciencia como aficionados o los que probablemente ni siquiera lo conocían.

Siguiendo con la historia, a lo largo de la mini-serie podemos ver cómo Beth Harmon (Anna Taylor Joy) lleva una vida marcada por la influencia del ejemplo y el testimonio y recuerdo de su difunta madre, y, obviamente, por su muerte. Los planos recurso en esta historia de la protagonista juegan un papel esencial —muy bien ejecutado—, que transmiten énfasis en cada episodio y se introducen en los momentos clave del desenlace.

En la misma línea de la historia principal, en “Gambito de Dama” la protagonista es presa de una adicción a los medicamentos relajantes suministrado durante su periodo de estancia en el orfanato, llegando al convencimiento que con ellos “mejora su juego” además de calmar su ansiedad. Sin embargo, son muchas las ocasiones en las que durante la serie se muestra la conciencia de Harmon sobre su consumo y el constante intento de dejarlos, llegando a ser su adicción su mayor enemiga.

La serie de Netflix muestra una exquisita Dirección de Arte y Fotografía, con una producción a cargo de Steven Meizler; y un Vestuario diseñado por Gabriele Binder, que hacen de “Gambito de Dama” una delicia contemplarla. Los tonos oscuros y fríos, la clave baja, connotan la realidad que vive la protagonista en sus primeros años de vida que cambia de matiz y de paleta de color cuando es adoptada y tiene “una familia” vistiendo a la protagonista en tonos fríos, pero de una mayor categoría social. El vestuario, por su parte, resulta impecable siendo tal su aceptación que el Museo de Brooklyn ha decidido inaugurar una exposición virtual donde se exhiben los outfits de Beth Harmon, sin duda un éxito Binder.

En cuanto a la Dirección de Fotografía, es cierto que algunos planos pudieron reflejar la composición y final de las partidas, como mencionan algunos otros especialistas de cine y series, especialmente de su primera victoria en el torneo —cosas en las que nos fijamos los frikis del deporte— pero, sin embargo, debemos entender que es una serie dirigida al público general, y que poco o nada releva el enseñar una posición clave o ganadora. Lo que, al final, interesa es el resultado: la victoria, para Harmon.

En una visión mucho más científica de la serie, desde el punto de vista del ajedrez, no podemos dejar de lado la colaboración del Gran Maestro de Ajedrez, Gary Kasparov, quien ha sido el encargado de diseñar los movimientos más significativos de las partidas icónicas de la serie.

«La gente como tú tiene dificultades. Son las dos caras de una misma moneda. Tienes tu don y obtienes lo que se necesita. Es difícil decir para ti lo que será. Tendrás tu oportunidad de brillar, pero ¿por cuánto tiempo?» -Mr. Shaibel

Finalmente, “Gambito de Dama” no deja de abordar en el transcurso de la misma la sociedad del momento de una manera grata y poco vista en producciones anteriores, en relación con la presencia femenina. Beth se codea, partida a partida, con hombres en un contexto de mediados del siglo XX, en Estados Unidos, y en una época donde la mujer era considerada como “un accesorio” y “de la casa”, jamás imaginada en un ambiente “para hombres”. En ese sentido, “Gambito de Dama” vemos un ajedrez sin machismo, sin diferencias de sexo, rompiendo con esa imagen estereotipada de la mujer talentosa que pasa desapercibida. A Beth no la atacan ni discriminan por ser mujer, es más, no se hacen más que vagas alusiones al hecho de que sea una chica jugando y triunfando en el ajedrez.

Desde mi punto de vista y como ajedrecista nunca he sentido discriminación en este deporte, siendo chica y jugando torneos internacionales desde los cinco años. Sin embargo, sé que la discriminación sigue sucediendo y que precisamente por ello deberíamos tomar como ejemplo el tratamiento que se le da a esto en “Gambito de Dama” para trasladarlo a la vida cotidiana. Beth gana y destaca por mero talento y disciplina, sin más, dejando de lado las sustancias ilícitas, un ejemplo a seguir, y una motivación a dedicarle más tiempo al deporte, que he de admitir, he dejado un poco de lado.