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Stop falacias: por un futuro sostenible 

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Ciencia y matemáticas siempre nos han permitido entender el mundo que nos rodea y avanzar en nuestro desarrollo como sociedad, encontrando soluciones a diferentes retos sociales, económicos y medioambientales con los que poder construir un futuro más sostenible para todos.   

Por ese motivo, ambas requieren ser transmitidas como parte de la educación del ser humano. Y este desafío, el de la alfabetización científica, pasa, entre otros, por acabar con las falacias de Apelación a la Naturaleza, tan extendidas en esta sociedad hiperconectada. 

Atendiendo a la lógica, podemos definir el término falacia como el error que cometemos en algunos de nuestros razonamientos para indicar que un argumento es aparentemente válido… sin serlo.  Y concretamente, en la falacia de Apelación a la Naturaleza, establecer una relación entre lo natural y lo correcto/adecuado debe considerarse una valoración ética falta de fundamento.  

Acabar con las falacias solo es posible a través de la alfabetización científica, y este desafío debe arrancar en la escuela, desde las primeras etapas

Margarita Fernández Romero, profesora de Matemáticas en los Grados de Educación de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Castellón 

Un claro ejemplo de estas falacias sería justificar la esclavitud como algo natural, y por tanto correcto, ya que durante siglos se consideró como práctica habitual aceptada socialmente. Del mismo modo, afirmar que una vacuna es perjudicial para nosotros porque ha sido creada en un laboratorio, y por tanto no es natural, sin tener en consideración que la vacuna puede ser eficiente porque se ajusta y da respuesta a una necesidad que ha surgido en nuestra sociedad, es otra muestra de falacia de Apelación a la Naturaleza.  

Y es que este tipo de falacia considera que cualquier elemento natural siempre será mejor que lo sintetizado, lo “artificial” o lo resultante de la intervención (o manipulación) humana.

La importancia de la alfabetización científica 

Huelga decir las graves consecuencias que estas falacias tienen para el desarrollo social en todas sus dimensiones. Unas afirmaciones, como las anteriores, que desgraciadamente son asumidas como ciertas por parte de un número considerable de ciudadanos. Estos razonamientos falsos y peligrosos torpedean, además, el auténtico aprendizaje que, precisamente, ayuda al avance sostenible de la sociedad.   

Acabar con las falacias solo es posible a través de la mencionada alfabetización científica en ciencias y matemáticas, y este desafío debe arrancar en la escuela, desde las primeras etapas, para dar respuesta a los nuevos retos y necesidades que nos plantea el mundo que nos rodea.  

Para ello, deberemos desarrollar en el alumnado habilidades que les permitan analizar, argumentar y comunicar ideas y, por supuesto, plantear, formular y resolver problemas matemáticos en su día a día, así como comprender la realidad circundante y desarrollar actitudes científicas que promuevan un pensamiento crítico, responsable y comprometido que revierta socialmente en beneficio de todos.