• Los futuros profesionales del audiovisual que se están formando en el CEU se vuelcan en el aprendizaje técnico y humano que conlleva esta situación extraordinaria

Ver el trabajo de Paula Real, con su abuela como protagonista

Los profesores de la Universidad CEU Cardenal Herrera están exprimiendo al máximo las oportunidades de aprendizaje que lleva aparejadas una situación tan extraordinaria como la que estamos viviendo a causa del COVID-19.

Una muestra de ello es el novedoso proyecto formativo «Diario  narrativo, fotográfico y auditivo de un confinamiento», impulsado por la profesora Begoña Siles y protagonizado por estudiantes de tercer curso del Grado en Comunicación Audiovisual. Una iniciativa que está permitiendo a los futuros creadores audiovisuales reflexionar a través de la creación sobre esta situación de incertidumbre mundial, además de motivarles durante esta etapa de confinamiento. Esos eran, al menos, los dos objetivos principales que perseguía la docente al diseñar la actividad.

Este diario persigue hacer reflexionar a los estudiantes a través de la creación, además de motivarles durante el confinamiento

“La crisis del coronavirus ha agujereado nuestra realidad, que creíamos estable, predecible y calculable, y nos ha convertido en personajes de una  patética película de ciencia-ficción”, explica Siles. Y continúa: “Pero, a pesar de ello, debemos encontrar el sentido a la incertidumbre que ha provocado, a través de la suplencia simbólica de las clases y la reflexión sobre esta situación».

Fotografía de Carla Carbonell. Ver trabajo completo del equipo

El trabajo es semanal y está previsto que finalice cuando acabe el confinamiento. La primera semana se realizó una fotografía y se grabó el sonido: cada día, a la misma hora y en el mismo lugar. Las fotografías debían ir acompañadas de la escritura de un relato breve –a modo de sinopsis argumentativa-, una secuencia de diálogo, un monólogo o un diario donde se retratasen los sentimientos del paso del tiempo, la amistad, la soledad, la tristeza, la añoranza, la esperanza…  a los que esta  pandemia y confinamiento nos han expuesto. Y el trabajo de las siguientes semanas está abierto a otras perspectivas a nivel visual y escrito.

La profesora del CEU está muy satisfecha tanto con la acogida que han dispensado los estudiantes a esta iniciativa formativa como con la calidad de unos trabajos que califica de muy interesantes y que confía reunir en una exposición en cuanto concluya la crisis sanitaria.

A Antonio Bertomeu este trabajo le ha ayudado a aprender a mirar lo que le rodea

La mirada de los creativos

Los objetivos parece que se están cumpliendo. Los estudiantes están muy motivados con este diario creativo de la cotidianeidad, que, igual que la crisis, no conoce barreras, ya que cuenta con la participación de un alumno internacional que está viviendo el confinamiento en su México natal y de dos estudiantes Erasmus que han regresado a sus hogares, una de Francia y otra, Nicole Duddy, de Irlanda.

Esta estudiante, que valora mucho la oportunidad de poner a trabajar la imaginación en tiempos tan difíciles como los actuales, asegura que es muy interesante ver las diferentes perspectivas de los otros estudiantes. “Normalmente la vida en España e Irlanda es diferente, pero ahora se parece más y la única diferencia radica en los modos en que estamos pasando cada uno el tiempo en la cuarentena”, subraya.

Fotografía de Jon Torronegui. Ver el trabajo del grupo 

Y es que el aprendizaje -profesional y humano- es una constante en los testimonios de los jóvenes creadores.

“Con este proyecto me he dado cuenta de que las historias se esconden en cualquier parte. Al principio estaba escéptico sobre lo que me aportaría sacar fotos desde mi ventana… Pero me he dado cuenta de que puedes contar una historia desde cualquier pequeño detalle. Y, si a ti te gusta, ¿por qué al resto no?”, reflexiona Juan José Río.

‘Debemos mirar a fondo todo, porque detrás de cada persona, gesto u objeto hay una historia para inspirarnos’

El estudiante, además, está sacando otro aprendizaje de esta experiencia creativa: “Me ha hecho darme cuenta de la resiliencia que tengo al afrontar dificultades. En mi vida me he tenido que adaptar a situaciones que escapaban a mi control muchas veces, y normalmente la ansiedad me afectaba. Ahora domino mucho más mis nervios y mantengo el ánimo arriba”, afirma.

Fotografía de Paula Jiménez. Ver trabajo completo del grupo

También habla de resiliencia Cristina Martínez: “Gracias a esta actividad he descubierto que soy una persona más resiliente de lo que pensaba, y además me ha permitido observar y ‘conocer’ a las personas que viven en los alrededores de mi edificio”, destaca. La estudiante de CAV también valora haber podido crear un proyecto fotográfico “prácticamente de la nada y con unos recursos escasos, los pocos que tenía en casa”.

‘Imagino cómo serán estos días tan duros para personas que pasan por debajo de mi ventana. Ponerse en la piel de los demás es importante’

A Paula Ortega, el diario le ha reportado otra lección muy valiosa para su futuro profesional. “Veintidós años viendo lo mismo desde las ventanas o balcones y nunca había llegado a fijarme tanto en lo que realmente veo… Me he dado cuenta de que debemos mirar a fondo todo, porque detrás de cada persona, gesto u objeto hay una historia que podemos utilizar para inspirarnos”. A nivel personal, la joven destaca la oportunidad que le ha dado el proyecto “para pensar en todas las cosas que pasamos por alto por ir siempre corriendo. Y, sobre todo, en cómo aprovechar mi vida ahora mismo y lo que quiero y cómo me planteo mi futuro”.

“Esta actividad me ha ayudado a aprender a ver lo que me rodea, en vez de buscarlo. A darme cuenta de que simplemente a unos metros de distancia puede que haya algo súper inquietante, algo interesante o algo tan común que nos represente a todos. Para contar una historia no hacen falta aventuras, solo ver, oír e imaginar”, añade su compañero Antonio Bertomeu. Respecto a su aprendizaje personal, el estudiante del CEU habla de empatía: “Imagino cómo serán estos días tan duros para personas que pasan por debajo de mi ventana. El hecho de ponerse en la piel de los demás es importante”.

‘Con fotos aparentemente iguales, tenemos que contar una historia; y eso hace que cambies tu frustración por pensar’

La motivación

Pero, más allá del intenso aprendizaje que está aportando esta memoria creativa para los estudiantes de Comunicación Audiovisual del CEU, la iniciativa ha cumplido su segundo propósito: motivar a los jóvenes durante estos días de confinamiento.

Paula, por ejemplo, confiesa que el trabajo al principio le pareció una “tontería”. “Incluso la primera semana, continúa, pensé que no servía de nada… Pero he entendido de qué trataba, de cómo con fotos que aparentemente son iguales tenemos que contar una historia o cómo lo vemos, y eso hace que tu frustración por estar encerrado la cambies por pensar cómo contar lo que sientes con esas imágenes, qué pensarán las personas que están enfermas o van a trabajar…  y eso me motiva para seguir haciendo fotografías y ver esa evolución”.

«Al principio era escéptico sobre lo que me aportaría sacar fotos desde mi ventana… Pero me he dado cuenta de que puedes contar una historia desde cualquier pequeño detalle», asegura Juan José Río

Cristina tampoco lo tuvo muy claro al principio. “Cuando se nos planteó el proyecto, me costó abordar el camino por el que quería llevarlo. No obstante, una vez superada esa fase de indecisión, he logrado recuperar parte de la creatividad perdida dadas las circunstancias actuales, y eso me ha motivado para continuar con ello y dedicarle más tiempo”, asegura.

“Soy una persona que durante el curso no solo hace los trabajos para clase, sino que tengo más proyectos. Pero, con el confinamiento, no han podido llevarse a cabo. Y esta actividad me ha motivado, ha hecho que mi mente esté activa y encontrase algo que le guste: imaginar y crear historias”, añade Antonio.

Durante el confinamiento, Paula también está reflexionando sobre lo que quiere y sobre su futuro

Juan José también agradece el estímulo creativo que le ha supuesto participar en esta memoria colectiva. “Me ha dado algo en qué pensar. Cuando se te abre la mente, viendo que la historia no depende de la foto en sí, sino de lo que a ti te haga sentir, te liberas un poquito del estrés de estar encerrado en casa todo el día. Puedes expresar lo que quieras en esa historia y dejas salir cosas que normalmente te guardarías para ti mismo. Al final es un diario, un poco distinto, pero un diario como el que escribías cuando eras niño”, afirma.

‘Cuando se te abre la mente, te liberas un poquito del estrés de estar encerrado en casa todo el día’

Un diario colectivo que, si todo sale bien, podrá disfrutar el resto de la comunidad universitaria y la ciudadanía en una muestra presencial en las instalaciones de la Universidad CEU Cardenal Herrera.

Y mientras tanto, como reflexiona la profesora Siles, dejemos que “el arte, la creación –esa capacidad inútil para satisfacer las necesidades biológicas, pero imprescindible para sobrevivir a los infortunios de la vida– nos ayude a hacer más llevaderos estos días de confinamiento”.

Cristina afirma que esta actividad le ha hecho descubrir que es una persona más resiliente de lo que pensaba