Tiene 34 años y estudia primero de Enfermería en el CEU de Castellón. Pero es que no ha parado de aprender y de ayudar a los demás desde que tiene uso de razón.
Lleva doce años con Cruz Roja viajando por todo el mundo para mejorar la vida de los que sufren: enfermos, refugiados, damnificados por desastres naturales…
Ana Blanco cree que la educación es clave para que la sociedad privilegiada salga de la zona de confort, ya que promueve la capacidad crítica y el compromiso con los demás, lo que, a su vez, conduce a la felicidad.

La humanidad de los nepalíes impactó especialmente a la cooperante

Llevas ya doce años en Cruz Roja ayudando a mejorar el mundo. ¿En qué misiones internacionales has participado?

En 2008 estuve contratada en México para apoyar a la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y Media Luna Roja en la logística necesaria de la XVII Conferencia Internacional sobre VIH y SIDA.

En 2011 participé, esta vez como voluntaria, en la operación de la Delegación de CRE (Cruz Roja Española) en Guatemala, para la distribución de Ayuda Humanitaria en las comunidades más afectadas por el paso de la tormenta tropical E-12 que azotó Centroamérica.

En 2015, formé parte del segundo equipo de Saneamiento Masivo que viajó a Nepal para ayudar a recuperarse a la población de las comunidades rurales del pre-Himalaya. Y ese mismo año salí con el primer equipo a las islas griegas como delegada de intervención psicosocial para la acogida de personas refugiadas y migrantes llegadas a Europa, en sus primeras horas en suelo europeo.

‘La cooperación internacional me da esperanza en un mundo mejor y me ayuda a creer en el ser humano. El enriquecimiento personal que supone hay que vivirlo’

Repetí destino a finales de 2016, en esta ocasión en un campo de personas refugiadas del continente griego, también como delegada de intervención psicosocial.

Y en 2017 estuve en Puerto Rico, como parte del equipo de distribuciones que CRE envió para apoyar a la Cruz Roja Americana en las labores de distribución de ayuda humanitaria tras el paso de los Huracanes Irma y María.

¿Cómo llegaste a Cruz Roja?

En 2006 hice las prácticas de un posgrado de Ayuda Humanitaria en Mali y comprobé que me encantaba la cooperación internacional en contextos de emergencia.

A raíz de esta experiencia, me hice voluntaria de Cruz Roja en Castellón en proyectos de cooperación internacional (sensibilización, principalmente) y de emergencias nacionales (como parte del Equipo de Respuesta Inmediata en Emergencias -ERIE- de Albergue Provisional). Aunque no siempre he estado en los mismos proyectos por cuestiones de disponibilidad y necesidades de la organización, continúo como voluntaria en Castellón, ahora más centrada en el departamento de formación.

‘Con potenciar en las personas su capacidad crítica para contrastar la información y ser consecuentes con sus comportamientos, habría más compromiso personal y social’

¿Qué tiene la cooperación internacional? 

Siempre me ha atraído viajar, me gusta el contacto humano, conocer personas de otros lugares, sus formas de vivir y de concebir la vida… Y, desde que empecé a experimentarlo estoy enganchada a esa experiencia.

Ver en primera persona la solidaridad y la calidad humana de las personas que lo han perdido todo y, sin embargo, comparten y ofrecen a los demás sin pensar en ellas mismas individualmente, sino de forma colectiva, como comunidad…, es algo que me enamora y contrasta con otras actitudes egoístas, egocéntricas y competitivas más presentes por desgracia en nuestra sociedad.

Me da esperanza en un mundo mejor y me ayuda a creer en el ser humano. El enriquecimiento personal que supone me resulta muy difícil de explicar con palabras, hay que vivirlo para llegar a entenderlo en su totalidad.

La ahora alumna de Enfermería del CEU durante su primera experiencia internacional, en Mali

¿De qué misión has vuelto más satisfecha?

Todas son diferentes y en todas me vuelvo a casa con una enorme mochila de experiencias, aprendizajes y emociones encontradas que, con el tiempo, se recolocan y me ayudan a no perder de vista el norte para caminar hacia un mundo mejor.

‘En el CEU he percibido una unidad en el profesorado orientado hacia el aprendizaje del alumnado y no tanto en aprobar. Me parece un punto muy fuerte en la educación de hoy en día’

Quizá me impactó especialmente Nepal, por la resiliencia de la población, su capacidad para sobreponerse ante pérdidas y golpes tan repentinos, la humanidad y dedicación a los demás que mostraban dejando sus empleos y estudios en la capital para regresar a sus comunidades rurales de origen para ayudar en su reconstrucción.

¿Crees que la sociedad quiere conocer lo que ocurre fuera de su zona de confort? 

Creo que hoy en día no es difícil saber lo que ocurre fuera de nuestro entorno directo, pero no siempre estamos preparados para asimilar ciertas circunstancias cercanas o lejanas.

Por eso, aunque creo que hay concienciación en nuestra sociedad, es necesario continuar sensibilizando. A nadie nos viene mal que nos recuerden de vez en cuando algunas cosas para no caer en la insensibilización.

En Guatemala

¿Qué se necesita para que más personas se impliquen?

Creo que, con potenciar en las personas su capacidad crítica y su autonomía para contrastar la información y ser consecuentes con sus actitudes y comportamientos, habría más compromiso personal y, por tanto, social.

Ayudando a quienes tenemos a nuestro alcance, sin necesidad de pisotear a nadie (con intención o sin ella), pintaríamos nuestra sociedad de un color más atractivo que motivaría a otras personas a seguir el ejemplo de darse a los demás.

Baden Powell dijo: “La mejor manera de ser feliz es hacer felices a los demás”. Considero que esto implica conocerte bien, ser coherente y sentirte a gusto contigo mismo.

‘Ayudando a quienes tenemos a nuestro alcance pintaríamos nuestra sociedad de un color más atractivo que motivaría a otras personas a seguir el ejemplo de darse a los demás’

¿Crees que la juventud es solidaria?

Mucho. Por eso es importante seguir incidiendo en la educación de las personas a cualquier edad: unas por estar creciendo y construyéndose a sí mismas y otras por haber pasado esa etapa evolutiva y ser referente de quienes aún están definiéndose y decidiendo quiénes y cómo quieren ser.

¿Hay muchos jóvenes en las misiones en las que participas? 

Me he encontrado de todo, tanto con personas de edades por encima de los 70 años como por debajo de los 30, y siempre haciendo un trabajo extraordinario, incluso en contextos de vida para mí con condiciones bastante duras por las características de la propia emergencia.

Me ha sido muy grato comprobar en cada misión que la calidad del trabajo que hacemos no se debe a la edad, sino a la formación y la responsabilidad de las organizaciones y de las personas que las integran.

‘me impactó especialmente la capacidad de la población de nepal para sobreponerse y la dedicación que mostraban a los demás dejando sus empleos y estudios para ayudar’

La coordinación de recursos entre organizaciones aprovechando las fortalezas y potencialidades de cada una de ellas es siempre la mejor fórmula para una intervención de calidad y exitosa.

Es chulísimo tener la oportunidad de experimentarlo y de ver cómo, a partir de cierto momento, las piezas van encajando solas gracias a las aportaciones conjuntas.

También ha estado apoyando a los refugiados

Hablando de formación. ¿Satisfecha con los estudios de Enfermería en el CEU? 

Sí. Ha sido una locura de cuatrimestre y, aunque no me arrepiento en absoluto, ahora toca un poco de “estabilidad”. Estoy muy contenta, pero no fue así al principio, pues me quedé sin plaza en las dos universidades que solicité. El CEU era mi última opción por cuestiones económicas obvias. Conozco profesorado en las tres universidades y creo que todas son de calidad.

Pero la resignación me duró poco. Desde las sesiones informativas, he percibido en el CEU una unidad en el profesorado orientado hacia el aprendizaje del alumnado y no tanto en aprobar. Me parece un punto muy fuerte percibir esto en la educación de hoy en día, y me he cruzado con muchos modelos educativos, como estudiante y como docente.

Las instalaciones son muy buenas, y la distribución del plan de estudios también me parece lógica y práctica para potenciar el aprendizaje del alumnado.

La verdad es que me siento afortunada porque, a pesar de haber tanta demanda, he podido acceder a esta formación, mi prioridad en los próximos cuatro años.

Para Ana Blanco el voluntariado es un modo de vivir

La carrera será tu prioridad, pero no dejas de hacer otras cosas…

(Risas). Es cierto, pero ahora he reorientado mi tiempo y mi compromiso para estudiar el Grado en Enfermería, que siempre he dejado para más adelante por estar en otros retos. Gracias a amigos y familiares que me lo han ido dejando caer en varias ocasiones, ahora llegó el momento.

Actualmente compagino estos estudios con mi familia y como formadora para tratar de ayudar a otras personas en su camino de mejorar el mundo. Hasta el momento, lo hago desde Cruz Roja y en la Escuela Lluerna de la Federació d’Escoltisme Valencià. He intentado quedarme tranquilita y quieta, pero siempre me falta algo.

‘Es importante seguir incidiendo en la educación de las personas a cualquier edad: unas por estar construyéndose a sí mismas y otras por ser referente de quienes aún están decidiendo quiénes y cómo quieren ser’

Echando un ojo a tu trayectoria, está claro que crees en la formación.

Sí, creo que es necesario formarse para hacer las cosas de la mejor manera posible.

En el ámbito sanitario, que siempre me ha gustado, comencé en 2006 como socorrista en Cruz Roja y, desde entonces, no me he alejado de él. He ido ampliando mi formación y aportando mi granito en atención prehospitalaria a lo largo de estos años cuando ha habido un hueco y me he podido formar. En los últimos años he sido rescatadora acuática de Salvamento Marítimo como parte del equipo de voluntarios y voluntarias de Cruz Roja en Castellón.

Tengo 34 años y no he dejado de estudiar desde que acabé el instituto en 2001. Tras la Diplomatura en Turismo, orienté mi formación hacia la cooperación y las emergencias, y tras una experiencia laboral muy especial que se me presentó en 2009 como Especialista en Integración Social en un centro residencial con personas con enfermedad mental severa, complementé mi formación con estudios sociales diversos tanto de educación formal como no formal.

‘Ser capaz de  analizar tus virtudes y carencias, tanto como tus potencialidades y limitaciones personales, puede suponer la diferencia entre el éxito o el fracaso de tu trabajo’

Y en el voluntariado.

Desde luego. Desde pequeña he vivido el voluntariado como un estilo de vida, que inicié en el escultismo como educadora en un Grupo Scout, y aumenté mi compromiso para con los demás con otras organizaciones, como Cruz Roja.

Los niños, víctimas de todos los conflictos.

Si algún compañero de aula decidiera sumarse a la aventura de cambiar el mundo, ¿qué consejos le darías? 

Formarse y reciclarse es básico para cualquier aspecto de la vida. Resulta obvio hacerlo para la intervención que vas a realizar, pero también creo muy necesario, incluso imprescindible, formarte en habilidades sociales y desarrollo personal, conocerte a ti mismo en tu contexto habitual para poder conocerte en otros contextos.

Ser capaz de  analizar tus virtudes y carencias, tanto como tus potencialidades y limitaciones personales, puede suponer la diferencia entre el éxito o el fracaso de tu trabajo, así como que te expongas a riesgos previsibles e innecesarios que pongan en peligro además del trabajo, tu vida y la de las personas que pretendes ayudar.

Ana Blanco en su misión más reciente: en Puerto Rico

¿Otros retos?

El Grado en Enfermería es el reto en el que ahora estoy inmersa. Quién sabe qué otros pueden ir surgiendo. Pero siempre se mantiene el reto de seguir disfrutando de lo que hago.

Que no es poco. Muchas gracias por todo, Ana.

A vosotros.