• Profesionales de diferentes servicios hospitalarios reconocen la eficacia de las vacunas y animan a la población para alcanzar la inmunidad lo más rápido posible

Accesibilidad a los pacientes, conocimiento directo de las patologías de los enfermos, formación especializada en vacunación o competencia legal a la hora de administrar tratamientos invasivos son algunas de las características que diversos profesionales de la Enfermería de hospitales públicos y concertados de la provincia de Alicante argumentan para poner en valor su papel en el proceso de vacunación contra la Covid-19.

Trabajan en Urgencias, la UCI o Servicios de Consultas Externas, donde están viviendo las consecuencias de la Covid 19 en primera línea, en esta nueva oleada de la pandemia. Estos profesionales de la Enfermería reivindican su papel en la vacunación contra el coronavirus al ser los sanitarios “más accesibles para el usuario”, como asegura Inés González, enfermera del servicio de Quirófano de Urgencias del Hospital General de Alicante. Según esta profesora del grado de Enfermería en la Universidad UCH-CEU,  “la cercanía a la sociedad y el compromiso de enfermeras y enfermeros durante años en la educación para la salud, son claves en esta crisis sanitaria. Contribuimos a que la población esté más predispuesta a la vacunación y no a cuestionarla”.

Los enfermeros y enfermeras son claves en la vacunación contra el Covid 19

Para Alberto Rico, Supervisor de Consultas Externas, Hospital de día y Gestión de Cuidados en el Hospital Universitario del Vinalopó, y docente de Cuidados al Paciente Crítico y Soporte Vital, la formación en el proceso vacunal es uno de los puntos fuertes de estos sanitarios. “Enfermería ya realiza esa labor en el resto de vacunaciones existentes: en el ámbito infantil, en Urgencias, en los servicios de preventiva y salud laboral, en las campañas de la gripe, a gestantes, en alergias…”. O como reconoce Inés González, “se trata de profesionales en constante formación con la incorporación de todas las actualizaciones de evidencias de las investigaciones en vacunas que ayuda a configurar los calendarios vacunales”.

Todo ese conocimiento redundaría, según Ana Belén Riera, enfermera en el servicio de Urgencias del Hospital Vega Baja de Orihuela, en mayor rentabilidad de tiempo y actuación si dejasen a Enfermería la gestión de administrar la vacuna. “Son los enfermeros los que conocen sus cupos de pacientes, sus patologías, necesidades, los tiempos necesarios para destinar a una u otra intervención, por lo que, si ellos pudiesen controlar la vacunación, iría todo mucho más fluido”, asevera.

Para Maite Pinedo, enfermera en la Concejalía de Sanidad y Salud Pública del Ayuntamiento de Elche, la preparación es fundamental. “Además de administrar, gestionar y mantener las vacunas tenemos que estar en permanente actualización sobre las evidencias que se generan en torno a ellas. Todo para prestar unos cuidados de calidad, eficaces y eficientes”, advierte esta profesional, miembro de la Academia de Enfermería de la Comunitat Valenciana. “Y por su competencia legal de administrar tratamientos invasivos”, apostilla Francisco Prats, enfermero en la UCI de adultos del Hospital Universitario del Vinalopó.

Inés González en uno de los quirófanos del Hospital General de Alicante

A partir de ese reconocimiento, la Administración sanitaria debería tener en cuenta una cuestión fundamental, según Inés González. “No se trata solo de ver cuántos profesionales tiene cada departamento de Salud para vacunar, sino de planificar, gestionar y crear equipos enfermeros para vacunar teniendo en cuenta la población prioritaria para recibir las vacunas, etc.”.

Reconocen estos profesionales que una de las claves del proceso de vacunación es la información a los ciudadanos, que “podría haber sido mejor”, advierte Rico. Para Pinedo, hay que educar y convencer, “no obligar. La seguridad de las vacunas anti – COVID está asegurada, pero es necesario explicar y convencer de su efectividad a la población”. Y también de los posibles efectos, como fatiga, dolor de cabeza, mareos, dolor muscular, fiebre y dolor en las articulaciones. Para esta profesional, las enfermeras y enfermeros deben estar preparados para tener una conversación sobre los efectos adversos de la vacuna con los pacientes. “Es posible que la mayoría de las personas experimenten una o más de estas reacciones. Son totalmente transitorias e indican que tiene una respuesta inmunitaria eficaz”, asegura.

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