Hace unas semanas fueron seleccionadas para participar en unas jornadas organizadas por el Ministerio de Asuntos Exteriores en Córdoba. Allí debatieron mano a mano con diplomáticos, militares, políticos… y universitarios de toda España sobre los temas que abordará la OTAN en su próxima cumbre en Madrid. Se trata de las estudiantes de la Universidad CEU Cardenal Herrera, Cristina Pastor (3º de Derecho y Ciencias Políticas) y María Agustina Petrone, de 4º de Ciencias Políticas

El Ministerio reunió el pasado mes de junio a un centenar de estudiantes de diversas titulaciones de unas 70 universidades españolas para escuchar sus propuestas con la vista puesta en la próxima cumbre de la OTAN en Madrid. ¿Cómo lograsteis participar en este importante encuentro?

Cristina.- La Universidad nos mandó un correo animándonos a apuntarnos a las jornadas y los interesados remitimos nuestro currículum y expediente académico a la decana para realizar una primera criba. Ahí nos seleccionaron a las dos y volvimos a pasar un segundo filtro por parte de los organizadores.

María Agustina.- Sí. La verdad es que cuando envié mi solicitud no tenía muchas esperanzas de ser seleccionada, pero cuando el CEU nos eligió a las dos no pude ponerme más contenta. Sin embargo, sabíamos que todavía quedaba un proceso de selección y podíamos entrar solo una o ninguna… Por eso, cuando nos comunicaron que ambas habíamos sido elegidas por el propio Ministerio de Asuntos Exteriores y los demás organizadores para asistir al evento, ¡la emoción no pudo ser mayor!

No es para menos… Contadnos cómo fueron esas jornadas. Había conferencias plenarias, pero también grupos de trabajo, ¿verdad?

María Agustina.- Sí, el evento estaba organizado de manera que el primer día asistimos a una serie de conferencias. Durante la primera mañana se celebró la ceremonia de inauguración a cargo de Luis Manuel Cuesta, subsecretario del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación; José María Bellido, alcalde de Córdoba; y José Carlos Gómez, rector de la UCO y presidente de la CRUE.

Comenzaron las conferencias con el embajador representante permanente de España ante la OTAN, Miguel Ángel FernándezPalacios, y continuaron con Hugo Alcalá, de la última promoción de la Carrera Diplomática.

Ya luego nos dividieron en los grupos de trabajo para preparar los diferentes temas. En mi caso, me tocó participar del grupo de Ciberseguridad y Amenazas Híbridas, que estaba dirigido por Nicolás Pablo Pascual de la Parte, embajador representante permanente de España en el Consejo de la OTAN.

Fueron dos sesiones de trabajo para intentar definir cuáles han de ser las prioridades para la OTAN en esta materia de cara a la próxima cumbre de junio en Madrid en el marco del 40 aniversario de España en la organización.

‘El hecho de que cada miembro de los grupos de trabajo tuviese una formación distinta enriquecía sobremanera las conversaciones, los debates, y, por tanto, también las conclusiones’

¿Cuál fue tu grupo, Cristina?

Cristina.- Terrorismo Internacional.

Los grupos estaban formados por unos diez alumnos (universitarios de grados, de doctorado o en prácticas del MAEC) y un experto en la materia. El mío fue coordinado por Carlos Ruiz, subdirector general de Cooperación Internacional contra el Terrorismo, tráfico de droga y crimen organizado.

Los grupos se formaron siguiendo las cuestiones principales que apremian en el contexto actual, las nueve cuestiones principales sobre las que se sustentará el nuevo Plan Estratégico de la OTAN.

Y su objetivo era tratar de encontrar soluciones innovadoras incluyendo a los jóvenes y universitarios apasionados en la materia. De alguna manera, se pretendía conseguir enfoques frescos y puntos de vista distintos para plantear en la cumbre de la OTAN, como comentaba María Agustina.

¿Cómo fue esa experiencia de trabajar, proponer, analizar… con universitarios de otros lugares y carreras?

Cristina.- La verdad es que fue muy curioso descubrir que, pese a lo que podría pensarse en primer lugar, no todo el mundo estudiaba Derecho o Relaciones Internacionales.

En mi grupo había gente que estudiaba desde Psicología, a Traducción e interpretación; pasando por Historia, Ciencias Políticas o incluso Informática. ¡Y mira que sólo éramos diez alumnos! El hecho de que cada uno tuviese una formación distinta enriquecía sobremanera las conversaciones, los debates, y, por tanto, también las conclusiones.

‘Las conversaciones con expertos nos permitieron acercarnos, de verdad, a la realidad a la que deberemos hacer frente en un futuro’

En tu caso, aportasteis diferentes enfoques para abordar el desafío del terrorismo nada menos.

Cristina.- Sí. Lo que se buscaba era aterrizar la cuestión del terrorismo fundamentalista a nuestros ámbitos de conocimiento, el de cada uno; y así poder establecer relaciones que fuesen útiles para encuadrar la actuación de la OTAN en el contexto de un conflicto que supera con creces tu ámbito de influencia.

Cada alumno opinó desde su perspectiva, pero todos nos  percatamos de una cosa: cuán limitado era el margen de maniobra de la organización si pretende respetar los principios más básicos del Derecho Internacional. La cuna de la radicalización islámica se encuentra fuera de sus fronteras útiles, por lo que, más que actuar, la OTAN debe prevenir y colaborar.

No puede intervenir donde no tiene legitimidad alguna para hacerlo, debe coordinar esfuerzos con otras organizaciones internacionales en el terreno (como la Unión Africana, por ejemplo), centrarse en la consecución de las battle field evidences para poder enjuiciar a los nacionales en terrenos conflictivos, y sobre todo, mantener actualizados e informados los servicios de inteligencia, tanto los propios, como los de sus estados miembros.

Interesante. ¿Y tú, María Agustina?

María Agustina.- Como decía Cristina, al ser grupos súper plurales, con estudiantes de diferentes carreras, ahí estaba lo rico del debate: poder aportar diferentes perspectivas sobre un mismo tema.

La verdad es que entré sabiendo muy poco de la ciberseguridad, pero estaba muy interesada por aprender y los debates fueron muy sugerentes. Hoy en día escuchamos constantemente sobre ataques híbridos y hackers que se meten en las webs de diferentes gobiernos; es una tendencia que ha llegado para quedarse y toda la revolución tecnológica a la que estamos asistiendo solo hará que se siga expandiendo a todos los ámbitos de nuestra vida.

Creo que a veces no somos conscientes del papel que juega la tecnología en nuestro día a día y es crucial estar informado sobre estas cosas para utilizarla de forma responsable y respetuosa.

¿Vosotros también llegasteis a conclusiones interesantes durante estas sesiones?

María Agustina.- Sí. Algunas de las ideas en las que coincidimos, siempre guiados por nuestro orientador, fueron la importancia de dotarse de capacidades tecnológicas y mecanismos para reconocer a los autores de los ciberataques, fomentar la cooperación público-privada en este ámbito, promover una regulación a nivel internacional y jurídicamente vinculante para penalizar los malos usos en el ciberespacio, e invertir más en I+D con la finalidad de mantener una ventaja tecnológica frente a los posible adversarios…

La verdad que estoy muy contenta de haber formado parte de este grupo y de haber intercambiado opiniones con mis compañeros y, sobre todo, con nuestro mentor.

‘Esta experiencia nos ha abierto un mundo de posibilidades. Nos ha descubierto un organismo en gran parte desconocido desde un lugar privilegiado, sus entrañas’

No es de extrañar. Aparte de todo lo que habéis aprendido sobre ambos temas y la experiencia de trabajar con personas con diversos intereses y enfoques, seguro que habéis hecho contactos interesantes.

Cristina.- Sí. Fue muy alentador ver lo accesibles que eran todos los expertos. Desde diplomáticos recién nombrados, hasta embajadores de alto nivel, pasando por generales y altos cargos de la Policía o incluso miembros del Gobierno y diputados… todos estaban dispuestos a entablar conversación con los estudiantes.

Fue realmente enriquecedor poder escucharles fuera de la formalidad de sus cargos, en ambientes más distendidos, y empaparnos de su conocimiento y anécdotas. Desde malentendidos lingüísticos, hasta situaciones límites en ambientes de violencia, pasando por errores al principio de su vida profesional o desconocimiento de las normas de protocolo… Fue un verdadero placer escuchar todo lo que tenían que contarnos. Me atrevería a decir que fueron estas conversaciones las que realmente nos abrieron los ojos y nos permitieron acercarnos, de verdad, a la realidad a la que deberemos hacer frente en un futuro.

María Agustina.- Coincido totalmente. Fueron dos días cortos pero increíblemente fructíferos. Conocimos a alumnos de todas partes de España e incluso algunos internacionales, con quienes pudimos intercambiar ideas así como experiencias. Hablamos con egresados de la Escuela Diplomática, militares, profesores de diferentes universidades que también nos aconsejaron, y sobre todo ¡con muchos diplomáticos!

Fue extremadamente enriquecedor escuchar las experiencias de muchos de ellos durante sus estadías en los diferentes destinos a los que habían ido a representar a España. Volvimos con muchísimos contactos nuevos, sí.

‘Tener esta oportunidad fue alucinante en todos los aspectos y, sin duda, me confirma que no me equivoqué eligiendo mi carrera’

¿Tenéis previsto involucraros, si las hay, en próximas ediciones o iniciativas similares?

Cristina.- En el caso de que las haya, desde luego estaríamos más que encantadas de poder participar. Creo que hablo por las dos cuando digo que esta experiencia nos ha abierto un mundo de posibilidades. Nos ha descubierto un organismo en gran parte desconocido y nos ha permitido, aunque sea por un corto periodo de tiempo, verlo desde un lugar privilegiado, sus entrañas.

En mi caso, además, me ha servido para conseguir un nuevo enfoque de mi carrera profesional, quizá centrada en la seguridad, inteligencia y protección de los estados.

Además, ahora que volvemos a la presencialidad y comienzan a celebrarse estos eventos de nuevo, estamos súper atentas a cualquier otra oportunidad que pueda presentarse. De hecho, mantenemos un grupo con 90 alumnos que participaron del evento (OTAN off topic lo llamamos –risas-) donde intercambiamos información sobre este tipo de cosas.

La experiencia no ha concluido…

Cristina.- Efectivamente. El evento no terminó cuando cada uno volvimos a nuestra casa. Seguimos en contacto y avisándonos unos a otros de nuevas oportunidades que nos puedan hacer crecer tanto personal como profesionalmente. De hecho, si todo sale bien, quizá a principios de septiembre nos volvamos a reunir todos en Santiago.

Es realmente impresionante rodearse de gente joven, motivada, apasionada por lo que hace, inquieta y con ganas de conocer y cambiar el mundo. Por eso esta experiencia, en gran parte, ha sido tan enriquecedora.

‘El futuro que queremos empieza hoy, y para conseguir los cambios que necesitamos es imprescindible empezar ampliando horizontes’

Enriquecedora para vosotras y para los organizadores. En cierto modo, los universitarios habéis sido una especie de think tank…

María Agustina.- Sí. Creo que es clave acercar a la juventud a estos debates. En la conferencia de inauguración, el presidente de la CRUE justamente hablaba de la necesidad de reinventar soluciones y de ser ágiles a la hora de proponer respuestas. 

En este punto, dio gran importancia a las ideas nuevas y frescas y habló de la Universidad como la cuna del pensamiento crítico. Acercar a los jóvenes a estos debates también implica darles un lugar donde intercambiar opiniones, no solo con sus pares sino también con aquellos que tienen experiencia en el ámbito y nos pueden aportar otras perspectivas. Tener esta oportunidad fue alucinante en todos los aspectos y, sin duda, particularmente, me confirma que no me equivoqué eligiendo mi carrera y estoy cada vez más segura de lo que me gusta y lo que quiero aportar en esta área.

Toca preguntar, aunque adivinamos la respuesta. ¿Recomendáis participar en este tipo de encuentros?

María Agustina.- Totalmente. Desde el aula, la teoría y los debates que se dan están buenos, pero participar de estos encuentros te “fuerza” a expandir al máximo los puntos de vista que se intercambian.

Estamos hablando de pocos días pero intensos, conociendo gente con tus mismos gustos y aficiones, con quienes los debates que se dan son súper enriquecedores y sobre todo, personas que el día de mañana pueden ser tus colegas de oficio.

Haber tenido esta oportunidad es mucho más de lo que podría haberme imaginado y no puedo dejar de agradecer al CEU, así como a los organizadores del evento, por haber confiado en nosotras para ser parte.

Cristina.- Sí rotundo. Ojalá pudiera transmitir con palabras lo mucho que recomiendo a cualquier persona vivir este tipo de experiencias, pero aún más a universitarios.

Somos los encargados de conseguir que en el futuro el mundo siga funcionando, y además, que cada vez lo haga mejor.

Tenemos en nuestras manos la oportunidad de cambiar el mundo, pero para ello se necesitan grandes profesionales. Da igual lo que cada uno estudie, lo importante es ser un apasionado de ello, hacer las cosas con gusto y contribuir con la sociedad.

El futuro que queremos empieza hoy, y para conseguir los cambios que necesitamos es imprescindible empezar ampliando horizontes, formándonos y conociendo desde dentro los problemas que nos atañen. Así que ¡sí! No se me ocurre mejor manera de vivir la vida universitaria que participando en actividades que vayan más allá de los contenidos teóricos de las clases.

Sin duda, el futuro es vuestro. Nos alegra mucho  que hayáis exprimido esta experiencia y que os haya abierto más caminos para el futuro. Muchas gracias a las dos por compartirla con la comunidad universitaria.

Cristina/María Agustina.- A vosotros.

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