Christian Venge, bronce en ciclismo adaptado en los recientes Juegos Paralímpicos de Tokio, ha visitado el CEU de Castellón para compartir su experiencia con los estudiantes del Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Se trata del primer encuentro con deportistas y profesionales del deporte que está organizando la Universidad para reforzar la formación de los alumnos de esta nueva titulación a través de encuentros participativos con referentes del sector deportivo. 

Durante la visita de Christian Venge, los estudiantes del CEU han tenido la oportunidad de conversar con él sobre su experiencia en la alta competición, sus nuevas metas deportivas, las barreras y dificultades que en 2015 le llevaron a alejarse de la competición, así como sus rutinas de entrenamiento, entre muchos otros aspectos relacionados con el deporte adaptado. 

Profesionales del deporte 

El deportista ha destacado la importancia de la formación “para lograr la profesionalización que requiere el deporte en general y el adaptado en particular”. “En el caso del ciclismo adaptado, ha continuado, nos damos cuenta de lo necesaria que es esta profesionalización, sobre todo en los juegos paralímpicos, donde cada vez se van bajando las marcas y la gente se especializa en una prueba”. Venge, además, ha lanzado un reto a los futuros profesionales del deporte que trabajen con deportistas con discapacidad: “Les pediría que intentaran experimentar físicamente nuestra vivencia y que dialogaran mucho con nosotros. En este ámbito, es clave no dar las cosas por sentadas, porque hay situaciones muy específicas, como las posiciones de los copilotos en un tándem, que solo pueden entenderse si las vives”. 

Visibilizar el deporte adaptado 

Otro de los retos del deporte adaptado pasa por alcanzar la visibilidad social que merece, en opinión de Christian Venge. El ciclista considera que, aunque se ha avanzado mucho en los últimos años, queda mucho camino por recorrer. “Somos un país donde, si ‘solo haces un cuarto’, el logro pasa bastante desapercibido, incluso en el deporte ‘normalizado’, y son las medallas las que te permiten llegar a todo el público a través de los medios”, ha destacado. “La sociedad, ha añadido el deportista, sigue percibiendo como menos relevante el deporte adaptado y creo que tendríamos que dar a conocer que dedicamos las mismas horas y esfuerzo que la élite del deporte ‘normalizado’”. 

Necesidad de apoyo 

Respecto al apoyo económico y de las administraciones, el medallista paralímpico también ha valorado la mejoría experimentada en los últimos años, aunque considera que en España “seguimos haciendo las cosas al revés, esperando resultados obtenidos por tu cuenta y apoyándote después”, ha explicado. “En Holanda, por ejemplo, el apoyo comienza en cuanto logras determinados puestos en copas importantes. Te garantizan una paga para que puedas dedicarte profesionalmente al deporte, y te suministran material y ayudas para estudios vinculados con tu modalidad deportiva. Aquí no ocurre lo mismo: Noel y yo nos hemos tenido que costear todo y, una vez haces la medalla, entonces se te recompensa con una beca o premios”, ha afirmado. 

Esta falta de respaldo institucional y social, ha continuado Venge, se percibe ya desde el deporte base. “No es lógico que, con mi edad, 48 años, y la de los contrincantes con los que compito a nivel internacional, no veamos gente que viene por detrás apretando”, ha afirmado.  

Cultura del esfuerzo 

Otro de los mensajes que el deportista ha querido trasladar a los estudiantes y a la sociedad en general es el de la importancia del esfuerzo. “La discapacidad te perjudica y te dificulta las cosas en muchos ámbitos, pero con voluntad y esforzándote puedes lograr las metas, porque también somos aptos”, ha asegurado. “Creo que deberíamos fijarnos en los casos de éxito de las personas con discapacidad y tomarlos como referente y no como personas excepcionales, y así evitaríamos la sobreprotección”, ha insistido el campeón paralímpico.  

Planes de futuro 

Su caso es un ejemplo de que la constancia y el esfuerzo tienen premio. “Yo venía de una retirada de 2015 y tengo cerca de 50 años, pero mi entrenador me dijo que estaba muy bien para correr, y esta medalla en Tokio ha sido la confirmación de que todavía tengo el cuerpo para competir”, ha explicado. “El duro esfuerzo de este año se ha visto recompensado y ahora me planteo el reto para el siguiente: el mundial de ruta en Canadá y el de pista, cuando se sepa la sede. Mi objetivo: entrenar para esas metas”, ha concluido Christian Venge. 

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