Licenciado en Ciencias de la Información por el CEU. Escritor, con siete libros ya a sus espaldas (entre los que destacan Lección de soledad y El nas de Miquel Àngel) y ganador del Premi Recvll de periodisme 2013 y el accésit del Premio Nacional de Periodismo «Francisco Valdés», entre otros galardones.
Publica actualmente sus artículos en Valencia Plaza, y con anterioridad lo ha hecho en Levante EMV, el Periódico de Aquí, Las Provincias, Valéncia Hui…
Juan Vicente Yago Martí acaba de presentar nuevo libro, La conquista del espacio. Nos lo cuenta en esta entrevista, plagada de referencias artísticas y literarias, en la que también reflexiona sobre el complejo oficio del periodismo.

Acabas de presentar nuevo libro, «La conquista del espacio». Una selección de artículos sobre diferentes temas de actualidad que has ido publicando en diversos medios. ¿Por qué ese título?

Lo he titulado La conquista del espacio porque resulta muy difícil conquistar una parcelita para la literatura en las páginas de los periódicos, donde los huecos para el género de opinión son muy escasos y donde la mayoría de las veces se da preferencia a individuos que no son escritores ni saben escribir, pero están «situados» y son «relevantes», y aprovechan esta coyuntura para exhibir sus chafarrinones.

Sé que soy duro, pero es que tengo en muy alta estima la opinión periodística. Estoy convencido de que si la novela fue el género literario del siglo XIX, y el ensayo el del siglo XX, el artículo de opinión es el género literario del siglo XXI, y no se puede malgastar el espacio en comentarios escritos a vuelapluma, sin estilo ni valor literario.

Un artículo ha de ser como un cuadro de Goya o del Greco, que sacaban el espíritu de los personajes y la verdad de su motivo a base de «cometer» ciertas deformaciones. En este sentido, los textos de Quevedo en su obra Los sueños ya eran artículos, igual que los textos de Diego de Torres en sus Visiones y visitas, su Barca de Aqueronte o su Sacudimiento de mentecatos.

‘Si la novela fue el género literario del siglo XIX, y el ensayo el del siglo XX, el artículo de opinión es el del siglo XXI’

¿Por qué esa selección de artículos? ¿Qué tienen en común?

He agrupado los artículos en seis gavillas: Sociología, Cultura, Juventud, Política, Moral y Enseñanza, y he precedido cada conjunto de su respectivo ensayo preliminar. Los seis ensayos ya son, por sí mismos, toda una declaración de intenciones, y luego los artículos van perfilando aspectos particulares de cada uno de los ámbitos.

¿Satisfecho con la acogida? 

El libro tiene distribución a nivel nacional, y tengo muy buenas noticias de la editorial. Está teniendo una gran acogida.

Pienso que hay mucha gente que necesita ver plasmada su visión sobre ciertos aspectos de la actualidad, y espero que disfruten con mi forma de escribirla. En La conquista del espacio hay análisis, caricatura, ironía e incluso un punto de sarcasmo, y todo servido en píldoras breves y digestivas. Es como una serie de grabados goyescos.

¿Tienes en mente un próximo libro? ¿Otros planes profesionales?

Sí: estoy preparando una serie de aguafuertes literarios en los que voy retratando las diferentes prácticas antipedagógicas que he observado y conocido en mis diecisiete años de experiencia docente. Es muy triste, pero hay colegios que, frente a la baja natalidad y por miedo a perder alumnado, pervierten su naturaleza y su misión, y ceden vergonzosamente a las exigencias de unos padres cada vez más vulgares; colegios que imponen orden a base de gritos para no tener que «molestar» a estos padres con las clásicas (y muy necesarias) notitas informativas; colegios que al final de curso «arreglan» el número de alumnos de cada aula poniendo aprobados falsos; colegios que dan una imagen pero son otra cosa muy diferente.

‘En el CEU se nos inculcó la libertad, la independencia de criterio, la curiosidad, la búsqueda’

Antes has afirmado que el artículo es el género literario del siglo XXI. Explícanos por qué.

Porque, desgraciadamente, la sociedad lee cada vez menos. Un sector creciente de la población está ebrio de series deleznables y de vídeos espantosos que circulan en las redes sociales. Hoy se buscan los entretenimientos más groseros y superficiales, mientras que la literatura, la reflexión, la imaginación y el criterio viven horas muy bajas.

A mí me sorprende, por ejemplo, que alguien manifieste su extrañeza frente a las cada vez más frecuentes violaciones en grupo, cuando los niños entre 12 y 16 años llevan la pornografía en el bolsillo y la consumen en cantidades terroríficas. Llamar la atención sobre esto en una novela o un ensayo de siete folios resulta un tanto improductivo. El artículo puede ser una llamada de atención efectiva por lo breve y fácil de consumir.

‘En el libro hay análisis, caricatura, ironía e incluso un punto de sarcasmo, y todo servido en píldoras breves y digestivas’

¿Qué tiene que tener un tema para que decidas abordarlo en un artículo?

Simplemente que sea digno de reflexión. En los tiempos que corren hay muchos temas que necesitan un momento de atención y de análisis; muchas cosas que se dan por buenas sin pensar: estamos en la era del pensamiento débil y los lugares comunes. La corrección política y su correlato, el miedo a no ser aceptado, están haciendo estragos. Hacen más falta que nunca personas que tengan la cabeza bien organizada, las ideas claras y que busquen con valentía la esencia de cada cuestión.

¿Cómo describirías tu estilo?

Intento hacer textos plásticos, expresionistas, que deformen la realidad para mostrar de forma subjetiva el ser humano y sus actitudes. Mi referencia literaria es el citado Diego de Torres, que, en mi opinión, es el mejor escritor español de la historia después de Cervantes. En su línea están Larra, Umbral o Julio Camba. Pero también tengo referencias pictóricas, como Goya, El Greco, Van Gogh o el mismo Velázquez, que también deformaba lo suyo. Los textos no han de tener solo sintaxis; también requieren color y música, sobre todo música. Un texto que no suena bien pierde gran parte de su esencia.

¿Qué efecto pretendes conseguir en el lector con tus artículos? 

Quiero que disfruten leyendo, más allá de que estén o no de acuerdo con lo que digo. Me encanta cuando me dicen: no coincido del todo con lo que has escrito, pero me lo he pasado bomba. Trato de impactar al lector buscando el matiz sorprendente, satírico, cáustico, caricaturesco, el sinónimo que dé al motivo el aspecto que pretendo resaltar.

A los estudiantes de Periodismo: «Que centren todo su esfuerzo en conseguir un buen ‘agendorro’ de contactos»

¿Lo  logras?

Supongo que no siempre, pero estoy muy contento cuando alguien me envía un mensaje para comentarme que le ha llamado la atención la forma. La manera es tan importante como el fondo.

El articulista tiene una mirada más pausada sobre la realidad que el periodista que cubre las noticias. A pesar de ello, ¿te sigues considerando periodista? 

Siempre. El periodismo es información y también interpretación y llamada de atención. La tensión entre los poderes y los informadores, que siempre ha existido, se está intensificando actualmente. Pero un periodista tiene que resultar incómodo, porque, si no lo es, deja de ser periodista.

¿Qué opinión te merece el periodismo actual? ¿Cómo recuperar la credibilidad ante la sociedad? 

La credibilidad solo se conquista con autenticidad. Y un periodista solo es auténtico cuando busca el porqué de las cosas y lo sirve a la sociedad.

Hoy vemos con demasiada frecuencia periodistas que se conforman con la pitanza diaria que les van echando al pesebre los poderes de turno; periodistas que no se atreven a preguntar lo que deben por miedo a las represalias, o por el miedo que tiene el medio para el que trabajan. Hay que ir al fondo de la cuestión, y no quedarse en los interminables términos medios.

Lo siento, pero veo mucha tibieza y mucho apego a los garbanzos en la profesión.

‘Intento hacer textos plásticos, expresionistas, que deformen la realidad para mostrar de forma subjetiva el ser humano y sus actitudes’

Estudiaste Periodismo en el CEU hace ya unos años. ¿Qué recuerdos destacas de esa época?

Recuerdo el gran compañerismo y el trato humano, individualizado y respetuoso por parte de los profesores. Se nos inculcó la libertad, la independencia de criterio, la curiosidad, la búsqueda. No puede afirmarse lo mismo de otras universidades, y me refiero a las públicas, donde muchas veces se prosigue el adoctrinamiento libertario y retrógrado que se inicia en los institutos de secundaria (puedes comprobar que tengo un concepto de lo retrógrado bastante alejado del que desde algunos sectores se quiere hacer pasar por bueno). El CEU San Pablo fue una gran época.

‘Un periodista solo es auténtico cuando busca el porqué de las cosas y lo sirve a la sociedad’

 ¿Qué es lo que más valoras de esta etapa formativa?

La formación técnica y humanística. Un periodista, como cualquier otro profesional, debe tener una excelente base intelectual, que debe seguir ampliando después de la universidad.

¿Nos regalas algunos consejos para estudiantes de Periodismo que quieren hacerse un hueco en la profesión? 

Si no les ha tocado la lotería o son ricos de cuna, y siempre que no busquen a propósito una vida errante y aventurera, que primero busquen algo para ganarse la vida. Lo digo muy en serio.

Luego que centren todo su esfuerzo en conseguir un buen agendorro de contactos. El título universitario es muy importante, pero sigue vigente el gran axioma de la profesión: “un periodista vale lo que vale su agenda”.

Si no tienes contactos, no te comerás un rosco. Las mejores noticias que publiqué en ABC, allá por la era cuaternaria, me las indicó mi padre, que sabía latín y conocía más gente que la plantilla entera de todos los periódicos valencianos.

‘Un periodista tiene que resultar incómodo, porque, si no lo es, deja de ser periodista’

¿Alguno más?

También les diría que valoren muchísimo su trabajo. El periodismo es la única profesión en la que todavía se trabaja gratis. Piensa que cuando vas a cambiar el aceite del coche te cobran hasta la puñetera arandela de cobre, y eso que suelen ser unos chapuceros de aúpa (todavía me faltan tres tornillos que se dejaron sin poner). Tu trabajo te cuesta un esfuerzo, y si lo haces gratis, además de pisotearlo estás perjudicando a toda la profesión.

Juan Vicente, muchas gracias por tu tiempo y tu sinceridad. Te deseamos mucho éxito con el nuevo libro y tus futuros proyectos.

A vosotros.