La coordinadora de Odontología del CEU de Elche, Ana Martínez, ofrece las claves para la prevención de una patología que padece el 70% de la población en España, muchas veces por el estrés

Cómo actuar ante el bruxismo

Rechinar, crujir o apretar los dientes, especialmente mientras se duerme. El 70% de la población española lo padece, según la Sociedad Española de Disfunción Craneomandibular y Dolor Orofacial (SEDCYDO). De ahí la importancia de saber cómo actuar ante el bruxismo, la llamada enfermedad silenciosa, Ante ello, Ana Martínez Cuello, coordinadora del grado de Odontología de la Universidad CEU Cardenal Herrera en Elche, ofrece algunas claves para corregir esta patología.

“En los últimos tiempos los dentistas y odontólogos hemos advertido un incremento de los casos de bruxismo con un componente emocional derivado del estrés”, advierte esta especialista. Este hábito por repetición de rechinar, apretar o una combinación de ambas, de apretar los dientes suele ser una acción involuntaria. Y es, en muchas ocasiones, “el compañero o compañera que pernocta con el paciente el que detecta esos sonidos o ruidos. También en las revisiones con el odontólogo se puede detectar esas facetas de desgaste”.

Una patología que conlleva unos riesgos. “Además del visible desgaste para nuestros dientes se identifican otras patologías derivadas de la pérdida de ese esmalte. Y que, por tanto, aumente el riesgo de contraer caries o la sensibilidad dentaria”, apunta Martínez. Pero no sólo eso. Asimismo, el bruxismo puede provocar dolor de cabeza, cefaleas, tensiones en el cuello, contracturas en la espalda y dolor en la articulación temporomandibular, aquella que une la mandíbula con el cráneo.

Recomendaciones de los expertos

“Disponemos de distintos dispositivos que pueden ayudar a mejorar la sintomatología del paciente y a frenar los avances negativos que pueden tener para nuestra salud”, señala Ana Martínez. Especialmente la elaboración de férulas de descarga o férulas dentales. Se trata de dispositivos plásticos que actúan cubriendo la faceta oclusal de los dientes, esto es, las caras con las que se mastica y también el borde incisal de los dientes anteriores. “Con ello se consigue reducir el desgaste de los dientes, ya que se diseñan de tal forma que se repartan todas las fuerzas al ejercer esa presión durante la noche, o el día. De esa manera sufre menos la articulación temporomandibular y toda la zona relacionada con cervicales, espalda, cuello o cabeza”.

No obstante, es recomendable que este tratamiento sea abordado por más profesionales, asegura esta experta. “Fisioterapeutas, que puedan ayudar o colaborar en relajar la musculatura temporomandibular, la musculatura masticatoria y la tensión en cabeza y cuello. Además, se tiene que combinar con una psicoterapia y con técnicas relajantes”. Martínez Cuello también recomienda que los pacientes eviten el consumo de café o sustancias que puedan activar el nerviosismo y utilizar terapias como la meditación o el yoga. “Son técnicas que ayudan a evitar estos episodios de estrés y así reducir el bruxismo en origen”.

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