Redacción ROTATIVO – Vatican News / Imágenes: Vatican News
La plaza de San Pedro ha acogido este sábado la misa con motivo de la Solemnidad de Todos los Santos en la que se ha celebrado el Jubileo del Mundo Educativo y durante la cual el Pontífice proclamó a san John Henry Newman «Doctor de la Iglesia» y copatrono, junto a santo Tomás de Aquino de todas las personas que forman parte del mundo educativo.
Ante miles de fieles, romanos y peregrinos llegados de distintas partes del mundo y la presencia de la delegación oficial de la Iglesia de Inglaterra, encabezada por el arzobispo de York Stephen Cottrell, el Pontífice destacó la “imponente estatura cultural y espiritual” del teólogo y cardenal inglés hoy proclamada 38º Doctor de la Iglesia, “fuente de inspiración para las nuevas generaciones con un corazón sediento de infinito”.
Escuelas y universidades, «laboratorios de profecía»
Con motivo de la celebración de la fiesta de Todos los Santo, León XIV destacó que la vida de los santos demuestra que es posible vivir con pasión y esperanza en medio de la complejidad del presente, sin dejar de lado el mandato apostólico de “brillar como haces de luz en el mundo” porque “el amor cristiano es profético, hace milagros” (cf. Exhort. ap. Dilexi te, 120).

El evangelio de hoy recuerda las Bienaventuranzas proclamadas por Jesús y sobre ellas el pontífice destacó que siempre traen una nueva interpretación de la realidad porque son “el camino y el mensaje de Jesús educador”. Las Bienaventuranzas, apuntó el Santo Padre, “no son una enseñanza más, son la enseñanza por excelencia”, del mismo modo que el Señor Jesús no es uno entre tantos maestros, sino el Maestro por excelencia, más aún, es el Educador por excelencia.
La educación luz que guía
Durante su homilía Lexón XIV señaló que la educación debe ser esa luz que guía a quienes se encuentran atrapados en las sombras del pesimismo y el miedo: “Desarmemos las falsas razones de la resignación –pidió– y difundamos las grandes razones de la esperanza”. Asimismo, animó a hacer de las escuelas, universidades y espacios educativos “umbrales de una civilización del diálogo y la paz”, reflejo de la enorme muchedumbre “de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas” de la que habla el libro del Apocalipsis.
Cada persona tiene una misión
León XIV recordó uno de los pensamientos más célebres de Newman: “Dios me ha creado para realizar un servicio definido. Me ha encomendado alguna obra que no ha dado a otro. Tengo mi misión”. En estas palabras –dijo– encontramos expresado de manera espléndida “el misterio de la dignidad de cada persona humana y también el de la variedad de los dones distribuidos por Dios”.

“La vida no se ilumina no porque seamos ricos, bellos o poderosos. Se ilumina cuando uno descubre en su interior esta verdad: Dios me ha llamado, tengo una vocación, tengo una misión, mi vida sirve para algo más grande que yo mismo. Cada criatura tiene un papel que desempeñar”.
La educación, camino de santidad
En la parte final de su homilía, el Papa destacó que la educación, desde la perspectiva cristiana, “ayuda a todos a ser santos”. Recordó que el Papa Benedicto XVI, al beatificar a Newman en 2010, invitó a los jóvenes a la santidad, porque “Lo que Dios desea más que nada para cada uno de vosotros es que os convirtáis en santos”.
“El llamado a la santidad –añadió León XIV– es universal, y las Bienaventuranzas trazan ese camino personal y comunitario hacia la plenitud”. Y finalmente, concluyó su mensaje evocando a San Agustín, tan querido por Newman: “Somos compañeros de escuela con un solo Maestro, cuya escuela y cátedra están en la tierra y en el cielo respectivamente”.





