Yolancris: reinterpretando la costura de los años 50

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Una entrevista de Karen Daunis / Imágenes: MBFWMadrid

La edición de MBFW Madrid ha tenido como una de sus protagonistas a Yolanda Pérez directora creativa de Yolancris. Una firma reconocida por su exquisita costura y su enfoque en la feminidad clásica reinterpretada con técnicas contemporáneas. Su última colección rinde homenaje a los años 50 y a maestros de la alta costura como Jan Deses y en ella combina la precisión técnica, el volumen y los detalles artesanales que muestran la maestría de la firma. Yolancris nos cuenta cómo surgió esta colección, cuál es su prenda icónica y cómo vive la Fashion Week, así como sus proyectos de futuro y los consejos que daría a quienes sueñan con abrir su propia marca.

¿Cuál ha sido la inspiración detrás de esta colección?

Nuestra colección es un homenaje a los años 50 y a un referente que me marcó mucho: Jan Deses. Él trabajaba la estructura y la feminidad de la mujer de una manera magistral, drapeaba, como nadie, y, además, fue maestro de Valentino Garavani. Para mí es uno de esos nombres clave en la historia de la moda y quería traer esa precisión y elegancia a nuestra propuesta, reinterpretándola desde nuestra estética.

 Si tuviese que resumir la colección en una prenda, ¿cuál sería?

Sin duda, un vestido midi palabra de honor, tipo bombonera, con un cruzado de plisados que hace referencia a Deses, por su complejidad. Es un volumen muy trabajado, una copa invertida, que va de más ancho en la base a más estrecho en la cintura y está hecho en un tejido que mantiene la uniformidad. Conseguir ese efecto ha requerido de una precisión técnica enorme.

¿Qué mensaje ha querido transmitir con esta colección?

Quería recuperar la feminidad antigua. Actualmente hay una mezcla de tendencias y propuestas, y, por eso me gusta marcar una línea clara: vestirse “a full” de alguien, sentir que estás completamente en una estética. Esa convicción hace que la moda se perciba con fuerza.

¿Cómo es su clienta?

Tenemos varias líneas dentro de Yolancris, así que es muy versátil. Ha sorprendido que presentara costura en esta edición, porque normalmente trabajamos más en artesanía y prêt-à-couture, pero nuestra clienta sabe adaptarse a todo. Es como una cebolla, tiene muchas capas: femenina, elegante, moderna, y a la vez amante del detalle y la artesanía.

¿Cuál es su misión como diseñadora?

Captar la esencia de las personas. Por eso nuestras colecciones son tan diversas: cada prenda tiene que permitir que quien la lleve pueda expresarse con autenticidad, y que la feminidad que proponemos se perciba de manera clara.

¿Como ha vivido esta Fashion Week en comparación con otras ediciones?

Ha sido muy intensa. Madrid siempre es un reto, porque hay muchísimas marcas de gran nivel, muchas de ellas las sigo desde hace tiempo. La semana de la moda es larga y requiere mucha resiliencia: hay que mantenerse creativo sin que las propuestas se solapen demasiado con otros, y siempre está presente ese miedo de que las colecciones puedan parecerse. Es un maratón, pero también muy enriquecedor.

¿Qué proyectos tiene para el futuro?

Siento una vocación muy grande por transmitir nuestra artesanía y que no se pierda y, por eso, me encantaría crear una escuela dentro del taller donde la gente aprenda desde lo más interior: flores, bordados, recortes… hasta lo exterior de las prendas. Esto es algo que nunca se lo he contado a nadie, pero es un proyecto que tengo en mente y que me haría mucha ilusión desarrollar.

Finalmente, ¿qué consejo daría a una nueva diseñadora que está empezando?

Le diría que antes de lanzar su propia marca copie todo lo que pueda de los grandes: que intente replicar cada detalle, cada técnica, cada diseño de los maestros. Y una vez que lo haya conseguido que se lance. Aprender de los mejores es la base para poder innovar con seguridad.