
Una camiseta conmemorativa celebra su colaboración desinteresada
Información de Elena Requeni
El Atlético Ciudad de Paiporta celebró el pasado 21 de abril la presentación oficial de sus equipos, una cita marcada en rojo en su calendario deportivo. Pero en esta edición, el protagonismo fue más allá del balón: el club aprovechó el acto para agradecer públicamente al Xirivella CF su colaboración desinteresada tras la DANA que afectó a numerosos municipios valencianos.
Durante varias semanas, los campos de Paiporta quedaron inutilizables por las lluvias torrenciales. En pleno desarrollo de la temporada, y sin alternativa clara, el Xirivella se ofreció de inmediato a compartir sus instalaciones deportivas, reorganizando sus horarios para que los equipos vecinos pudieran continuar con normalidad.

“Siempre formaréis parte de nuestra familia”
Como muestra de gratitud, el club anfitrión entregó una camiseta conmemorativa al presidente del Xirivella CF, Jaime Molina, y a su secretario técnico, Lillo, quienes acudieron al acto en representación del club. El momento fue sencillo pero muy simbólico: un gesto entre entidades que comparten valores más allá de la competición.
“Muchísimas gracias. Seguir pudiendo entrenar es un plus que nos ha ayudado y mucho tanto en lo deportivo como en lo personal… Así que, de todo corazón, siempre formaréis parte de nuestra familia”, escribieron desde el Atlético Ciudad de Paiporta en sus redes sociales, tras la entrega.
Desde que ocurrió la DANA, equipos infantiles, juveniles y amateurs del club paiportino entrenaron en los campos del Xirivella. No es habitual en un deporte como el fútbol base, donde la logística es ajustada y el uso de espacios suele estar muy marcado. Por eso, el agradecimiento no fue solo institucional, sino también emocional.
El fútbol que une
Este tipo de gestos solidarios no suelen ocupar titulares, pero representan lo mejor del deporte. Lo ocurrido entre ambos clubes demuestra que, ante una situación límite como la provocada por la DANA, la respuesta inmediata y generosa puede marcar la diferencia. En este caso, no solo se salvó una agenda de entrenamientos: se fortaleció una relación entre dos clubes vecinos que ahora se reconocen como aliados.
Más allá de los resultados, los ascensos o los goles, el fútbol también se construye desde estos valores: ceder un campo, compartir un vestuario, estar cuando hace falta. En definitiva, hacer comunidad. Y eso, en tiempos de urgencia, es una victoria que va mucho más allá del marcador.


