Victoria Prego (periodista): “Lo que pasa ahora es peor que lo que pasaba antes, porque no hay acuerdos de Estado y entonces sí que los hubo”

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Victoria Prego

Informa María del Álamo / Imagen: Ignacio Encabo-El Independiente

La periodista Victoria Prego, expresidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid, rostro conocido de Informativos en TVE, y colaboradora en RNE y en El Mundo, impulsó el digital El Independiente y ahora publica en Editorial Planeta su nuevo trabajo Pequeña historia de la Transición. Un libro ilustrado por Peridis en el que Prego repasa los acontecimientos más importantes de España desde la muerte de Franco hasta la Constitución en 1978, un tiempo apasionante de nuestra historia reciente que repasa para EL ROTATIVO.

La Transición siempre se ha afirmado que ha sido lo último que ha hecho bien el pueblo español, dándose una Constitución y una democracia parlamentaria en un marco de concordia, de respeto al adversario político, a las diferencias… Hubo punto de encuentro y no parece que hubo mucha polarización como ahora…

Hubo un punto de encuentro después de mucho esfuerzo, después de estar en posiciones muy encontradas y prácticamente antagónicas. Pero el esfuerzo que se hizo para encontrar un espacio común que nos acogiera a todos se saldó con éxito, por eso la Transición es una hazaña política.

En ese tiempo, Juan Carlos I es proclamado rey y Adolfo Suárez presidente de España. ¿Son ambas figuras el eje de nuestra democracia?

Lo son, no los únicos, pero los dos principales junto a Torcuato Fernández-Miranda, Felipe González, Santiago Carrillo y el pueblo español.

Esa transición de la dictadura a la democracia fue una obra colectiva, porque no solo fue un acuerdo político, de partidos políticos, sino también de todos los estamentos sociales, económicos, de la Iglesia…

Y del pueblo español que votó en referéndum la ley para la reforma política, a favor de ella, en proporción altísima con un 90%. Y luego acudió a las elecciones libres de junio del 1977 y votó por la moderación, es decir, por UCD y por el PSOE.

Nada que ver con el ambiente político que hoy se respira, ¿no?

Nada que ver, efectivamente.

«EL PERIODISMO JUGÓ UN PAPEL DEFINITIVO Y DETERMINANTE, PORQUE APOSTÓ CLARÍSIMAMENTE POR LA DEMOCRATIZACIÓN DE ESPAÑA, POR UN CAMINO HACIA LAS LIBERTADES PÚBLICAS Y HACIA LOS DERECHOS POLÍTICOS DE LOS ESPAÑOLES»

En aquel momento la prensa, y usted lo vivió, también fue un elemento aglutinador, hicieron pedagogía desde los medios… Usted lo vivió en primera persona, también fue protagonista… Desde ese punto de vista: ¿Qué papel jugó el periodismo durante ese período de tiempo? ¿Qué supuso para usted la transición?

El periodismo jugó un papel definitivo y determinante, porque mucho antes de que la democracia existiera en España, los medios privados y fundamentalmente las revistas -los medios públicos se mantenían bajo el franquismo- apostaron clarísimamente por la democratización de España, por un camino hacia las libertades públicas y hacia los derechos políticos de los españoles. Ahí, tuvieron caridad los líderes de la oposición y los periodistas, en general, y todos militaron de una manera beligerante en favor de la democracia, explicándole al pueblo español que se podía ser demócrata, llegar a la democracia y vivir en democracia, sin riesgos. Pasaron cosas, pero la democracia se consiguió.

Nos dimos una Constitución que, de un tiempo a esta parte, las nuevas generaciones, la nueva política, le ha dado por denostar, por ningunear, por cuestionarla porque no la votaron. ¿Fue la mejor Constitución que nos podíamos dar?

Fue una constitución excelente y yo no he visto en ningún sitio que la Constitución haya que votarla cada 15 años. La Constitución americana tiene más de 200 años y la francesa también, muchos años. La Constitución esta para pervivir durante generaciones, aunque modificada, pero no es necesario votarla porque eso demuestra ignorancia.

¿Qué opinión le merece, desde su experiencia profesional y personal, que se cuestione e incluso que se quiera modificar en la actualidad?

Yo creo que la Constitución necesita ser modificada, pero lo que yo no estoy dispuesta a aceptar es que sea derribada, que es lo que pretenden muchas personas apuntando contra la monarquía, que está en el artículo primero de la Constitución, y también apuntan contra el poder judicial… Este es el problema, que la Constitución tiene muchos enemigos actualmente.

¿Cree que el Gobierno de turno apuntará a ello, no a modificarla, sino a derribarla?

El Gobierno no apunta a derruirla, de ninguna manera.

¿Y cree que los jóvenes de hoy son conscientes de lo que supuso la aprobación de la Constitución y consolidación de la democracia?

No lo son porque no se lo ha explicado nadie, y la culpa no es de ellos. El problema es que no se explica -en los colegios ni en los institutos- de dónde venimos y lo que costó llegar hasta aquí. Pero la culpa no es suya, simplemente no se lo han explicado.

Victoria Prego

Por tanto, ¿están siendo estos, víctimas de la política actual?

No víctimas, porque están muy bien tratados. Víctimas de la política actual serían todos los españoles, en todo caso. Los jóvenes tienen otros problemas específicos de ellos, como los económicos y laborales. En ese sentido, sí que son víctimas.

En el transcurso de la Transición, en los primeros años de la democracia, no todo fue fácil, aunque ahora se mire o parezca que fue todo muy fácil… Se dieron los años de plomo de ETA, de otro tipo de terrorismos, el Ejército vivía los cambios con inquietud, y unido a él, 1981 es clave en nuestra historia reciente porque tuvo lugar el intento de golpe de Estado por algunos mandos militares de España. ¿Cómo vivió este acontecimiento que podría haber fragmentado la democracia que se estaba construyendo?

Lo viví con muchísimo interés y preocupación, como todos los españoles. Pero únicamente duró veinte horas, no duró más, fue un intento fallido. Los golpistas fueron juzgados primero por el Tribunal Militar y condenados a seis años, pero Calvo Sotelo, presidente del gobierno en aquel momento, recurrió ante la jurisdicción civil y el Tribunal Supremo los condenó a treinta años. No fueron indultados ni Tejero ni Milans del Bosch. Armada sí fue indultado, después de haberlo pedido cinco veces y, porque estaba enfermo del corazón, pasó el último año en el hospital de la prisión, después de haber jurado que serviría completamente, con todo su corazón y todas sus fuerzas, a los intereses de la Corona y a los intereses de la democracia española. Por lo tanto, ese acontecimiento se saldó con certeza y justicia.

Fue clave el Rey, fue clave el Gobierno, ¿estuvimos a punto de perder todo lo ganado en pocos años en cuanto a libertades y democracia?

Sí, pero el Rey frenó este asunto porque los capitanes generales, a los que llamó uno a uno, se pusieron a las órdenes de Vuestra Majestad: “para lo que Vuestra Majestad ordene”. Es decir, si V. M. dice “yo estoy con el golpe”, salen todos a la calle, pero el Rey frenó esto, fue importantísimo su papel.

En su larga y prolífica carrera periodística tiene publicado en el año 1995 un libro titulado ‘Presidentes’, en el que cuenta y analiza cómo los cuatro principales presidentes del Gobierno español afrontaron el ejercicio del poder para restablecer la concordia, la libertad y la democracia. ¿Usted, visto lo visto en la actualidad, es de las que piensa que «cualquier tiempo pasado fue mejor»?

No me gusta pensar esas cosas, pero no tengo por qué tener que someterme a la tiranía de decir que cualquier tiempo pasado fue peor o mejor. En el caso de la política española, lo que pasa ahora es peor que lo que pasaba antes, ¿por qué? Pues porque no hay acuerdos de Estado y entonces sí que los hubo. En ese sentido, la política actual es peor.

¿Qué hace diferentes aquellos políticos con respecto a los actuales? ¿En qué se diferencian las políticas ejercidas en aquella época con la actual?

No únicamente en no ponernos de acuerdo, en no querer ponernos de acuerdo, esa es la diferencia.

«Estamos en una situación de riesgo porque los nacionalismos lo que pretenden es derribar la constitución y buscar la independencia, es decir, romper la unidad territorial de España»

¿Aquellos fueron mejores que estos?

Cada uno tiene su manera de hacer las cosas, juzgarlos es muy arriesgado.

Los ha habido que llegaron bajo el sello de la nueva política y ninguno de los dos están ya en activo, actualmente tenemos un parlamento más fragmentado, los nacionalismos están más presentes que nunca en la política nacional incluso determinándolo con sus políticas…

Me parece mal y peligroso para la pervivencia de la Constitución y para el equilibrio en España. Estamos en una situación de riesgo porque los nacionalismos lo que pretenden es derribar la Constitución y buscar la independencia, es decir, romper la unidad territorial de España.

¿Es simplemente cuestión de poder?

No, no se trata de poder, sino de una cuestión de planteamiento ideológico. En caso de los nacionalismos, clarísimamente, lo que quieren no es solamente el poder, sino la independencia. El Gobierno, como todos, quieren permanecer en el poder, pero tiene también una política que llevar a cabo.

Déjenos un último consejo para los futuros periodistas que se forman en nuestra universidad…

Que se formen bien, que adquieran los instrumentos intelectuales máximos para poder examinar la realidad con capacidad y solidez, siendo honestos intelectualmente.