José Antonio de Yturriaga (embajador y jurista): “No hay que dar motivos de desesperanza al pueblo saharaui”

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Informa Jaume Gascó / Imagen: Archivo

La Universidad CEU Cardenal Herrera ha acogido este miércoles la presentación del libro del embajador y jurista José Antonio de Yturriaga, ‘El Sáhara occidental, un conflicto aún por resolver’ en un acto organizado por la Facultad de Derecho, Empresa y Ciencias Políticas. El experto ha repasado el proceso histórico que ha vivido este territorio, así como el papel de España, otros países y organizaciones como Naciones Unidas. La presentación ha contado con la intervención de la coordinadora de Relaciones Internacionales de la CEU-UCH, Susana Sanz, y la Decana de Derecho, Esperanza Ferrando.

De Yturriaga ha valorado que España está en una situación “especial y única” en este conflicto, porque es sujeto “activo y pasivo”. En primer lugar, ha explicado que es sujeto activo por su responsabilidad como potencia colonial en África, y también es sujeto pasivo por el territorio de comunicación con Europa. Así, ha apuntado que una de las formas de adquirir territorio ha sido fundamentalmente a través del descubrimiento, la ocupación, la prescripción o la adjudicación, unos conceptos que “han ido evolucionando”.

El antecedente de creación de la colonia en África, ha proseguido, llevó al Tratado de Tetuán, por el que se reconocía a España el derecho a unas pesquerías. Sin embargo, no se involucró y las primeras resoluciones fueron de empresas privadas, ha puntualizado. Seguidamente, Naciones Unidas elaboró unos criterios de autogobierno para alcanzar la autonomía, la independencia o la integración en otro estado. Todo ello, con la  necesidad de poner fin de forma rápida al colonialismo “en todas sus manifestaciones”, ha expresado el experto, que ha subrayado que la política “se impuso en un momento en que había una clara mayoría anticomunista en Naciones Unidas”. Así, estas obligaciones “mínimas” y condicionamientos se convirtieron en “totales y absolutas” y se estableció un comité especial vigilante de la evolución de todos los territorios autónomos en cuanto a la independencia.

Cesión del Gobierno de España en 1975

En el caso concreto del Sahara occidental, ha concretado que España, cuando ingresó en Naciones Unidas, debía pasar información sobre sus territorios, algo por lo que no estaba por la labor, y tuvo que ceder. Así, Naciones Unidas estableció el derecho de determinación al Sahara y pidió a España celebrar un referéndum para que el territorio del Sahara pudiera expresar su voluntad. El Gobierno de España aceptó esta consulta y, en el primer semestre de 1975, cedió ante las incesantes peticiones. Sin embargo, otros países apoyaban la petición de Marruecos y pidieron suspender este referéndum.

De Yturriaga ha detallado que con la llegada de la dictadura España vivió un momento “trágico” al respecto, que alcanzó su cima en los acuerdos de Madrid, por los que renunciaba y establecía una administración tripartita para permitir que en ese periodo se pudiera preparar al pueblo saharaui para ejercer el derecho a la libre determinación. En 1976, España anunció que se retiraba del territorio y, en ese momento, ya no tenía ninguna responsabilidad sobre el Sahara. No obstante, ha apuntado el experto, la colonización “no concluía mientras el pueblo saharaui no pudiera expresarse libremente”. “España dio una manifestación de mala conciencia”, ha subrayado.

En este punto, ha añadido, Marruecos y Mauritania invadieron la zona y se dividieron el territorio, dando inicio a una guerra “muy dura” que, por el contrario, fue de poca duración. “Con Marruecos duró hasta 1991, entonces Naciones Unidas había condenado abiertamente la ocupación de Marruecos del Sahara”, ha puntualizado. Sin embargo, ha recordado que en un momento “determinado”, la resolución añadió un dato que hizo “cambiar la situación”, ya que pidió la condena por la ocupación, así como “solucionar el conflicto militar y político”. Entonces, Marruecos se limitó a ofrecer una autonomía restringida al pueblo saharaui dentro del reino de Marruecos.

Análisis del momento actual

De Yturriagaha también ha repasado con “prospectiva” la situación actual, marcada por la recuperación del derecho a la libre determinación y la necesidad de que el pueblo saharui “ejerza derechos”. No obstante, ha lamentado que Marruecos “ha excluido cualquier posibilidad” de consulta. En este sentido, ha defendido que la  resolución “tiene que pasar por una negociación”, que hay que hacer “de buena fe”.

El experto ha remarcado que, en toda negociación, “hay líneas rojas que no se pueden pasar”. En el caso concreto, ha señalado, existía una jurídica y otra política. La primera de ellas es que no hay posibilidad de que se cumpliera el principio de libre determinación de los pueblos si el saharaui no ejercía este derecho. En segundo lugar, la política, ha explicado, es que ni Marruecos ni Francia aceptaban la creación de este estado al sur de Marruecos.

En este sentido, se ha preguntado si entre estas dos líneas rojas hay posibilidad de acuerdo, y ha reconocido que, de haberlo, se trataría de una solución “difícil”, aunque ha indicado que “no es imposible si hay voluntad política”. “Esta situación debe partir de que todos aceptaran qué es la autonomía, pero auténtica, y no restringida como la que ofrece Marruecos”, ha incidido.

Así, ha expresado que para que el pueblo saharaui pueda aceptar libremente su incorporación a Marruecos, este país tiene que ofrecer una autonomía “auténtica”, así como modificar la constitución o añadir un protocolo para establecer un régimen de estado federal, de autonomías o ad hoc. De esta manera, ha augurado, sería posible añadir la comunidad saharaui y Marruecos conservaría los poderes estado federal, por lo que “todos tienen algo que ganar”.

En este contexto, ha reconocido que España está “en malas condiciones”, especialmente al tener en consideración “las condiciones de la historia”, y ha defendido que el Frente Polisario “tiene que ceder algo” y “renunciar al derecho a la independencia”, por lo que España “se vería redimida de su culpa de haber abandonado el territorio y no haber cumplido”.

Finalmente, ha defendido que “no hay que dar motivos de desesperanza al pueblo saharaui” porque “no va en beneficio de nadie” y ha incidido en que “se han producido violación de derechos humanos por parte del ejército polisario pero, sobre todo, por parte de Marruecos, que ha sido condenado por Naciones Unidas, Unidad Africana y el Parlamento Europeo».