El Palacio de Colomina se convierte en la cara visible de la universidad

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El emblemático edificio, sede de la Escuela de Negocios de la universidad CEU Cardenal Herrera, es ahora nuevo punto de información para el alumno.

Fachada del Palacio de Colomia. / CEU
Fachada del Palacio de Colomia. / CEU

El Palacio de Colomina es uno de los edificios que conforman la Universidad CEU Cardenal Herrera y, con más de 100 años de historia, ahora es uno de los puntos más emblemáticos para esta Universidad en la ciudad de Valencia. Este Palacio, en el que actualmente reside la Escuela CEU de Negocios, ha pasado a ser también el nuevo punto de información de la Universidad en la ciudad. De este modo, debido a su comodidad, atractivo y cercanía, el Palacio de Colomina se ha convertido en la nueva cara visible de la Universidad.
La casa Palacio de Colominia es un edificio histórico que se construyó en 1863 y que unificó las diversas construcciones que conformaban la manzana en un solo inmueble. De hecho, los primeros datos que se conocen del edificio principal sobre el que se contruyó el palacio datan de 1517.

Rehabilitación
En 1999, la Fundación Universitaria San Pablo CEU realizó una rehabilitación del edificio histórico que llevó a cabo el arquitecto Francisco Esquembre, que asegura que ya, al principio, cuando el palacio pasó a formar parte de la CEU-FUSP, “se pretendía que fuera un punto de información cercano a Valencia”.

Para Esquembre, “las obras arquitectónicas, a diferencia de otras creaciones artísticas de carácter individual, requieren una labor de equipo y exigen para su culminación del esfuerzo y aportación solidaria de todos los que intervienen; es una experiencia apasionante”. En este sentido, el Palacio de Colomina “es una pieza más de lo que es una edificación valenciana que se recuperó con dignidad y para la sociedad valenciana” y su recuperación es “un elemento más de su trama”, indica Esquembre.

El arquitecto explica que los planteamientos iniciales de rehabilitación giraron entorno a que el palacio fuese “la sede de la Fundación en Valencia, donde se pudieran plantear reuniones de nivel o firmas de convenios”. “Luego se planteó como punto de formación especializada donde impartir másters”, apostilla Esquembre. “Para la sociedad valenciana es un elemento que está en un entorno envidiable rodeado por tres bienes culturales y muy cerca de Les Corts”, y además “es un punto que recoge una actividad diaria política o incluso de paseo de mucha gente”, asevera el arquitecto.

La directora del Palacio de Colomina, Carmen Marcilla, afirma que el cambio que acaba de sufrir la sede para ser el nuevo punto de información del la CEU-UCH en Valencia permitirá que la Universidad pueda “llegar mejor a la sociedad valenciana”: “Nuestra universidad es localista, por decirlo de algún modo, porque el público que recibimos es de Valencia y alrededores, y tener un punto de información en el centro de Valencia facilita mucho las cosas”. Marcilla habla de la recuperación de la planta baja del edificio como una garantía de mayor visibilidad. Han instaurado una nueva sala de exposiciones en la planta baja del palacio, lo que, según asegura la directora, “garantiza una mayor visibilidad porque hay un flujo permanente de personas pasando por el edificio”.

La directora del Palacio de Colomina reconoce que a veces acercarse hasta Moncada, donde se ubican la mayoría de las facultades de la Universidad, puede llegar a ser incómodo, precisamente por el desconocimiento del lugar: “Creemos que este nuevo punto de información va a aportar mucho valor” debido a que el Palacio de Colomina “está en un lugar céntrico en la ciudad de Valencia, es un punto emblemático, ya que etsamos al lado de la Plaza de la Virgen y es un sitio de muchísimo paso”.

En consonancia con la opinión de Marcilla, la directora de Marketing del CEU-UCH, Dolça García, asevera que por su situación “estratégica” es un punto “de calidad”: “Creemos que habrá más afluencia de público y más facilidades para que la gente nos encuentre”. Además, añade la directora de marketing, supone también “una mayor proyección en el centro de Valencia”.
“Cuando le dices a todo el mundo que ahora estamos en la plaza de la Virgen, todos nos saben localizar”, añade Marcilla. En este sentido, la directora de marketing explica que gracias a este nuevo punto de información justo en el centro de Valencia “nos hemos conseguido acercar aún más al público”.

Las tres vidas diferentes del Palacio de Colomina

El edificio tiene como tres vidas distintas”, asevera la directora del Palacio de Colomina. Nada más entrar, y después de enfrentarse a la majestuosidad de su fachada rosada, el Palacio de Colomina desprende elegancia, sabiduría y modernidad solamente en su planta baja. Sin embargo, todavía quedan dos pisos más por descubrir, en los que se desarrollan prácticamente todas las actividades de este palacio.

“La planta baja es la planta de apertura al público en general, es la planta de difusión, de ‘venid a mí, soy el CEU”, explica Marcilla. Por otra parte, la primera planta es la zona de despachos y la sala donde se reúnen en ocasiones empresarios o políticos. “Es la zona noble, en la que se llevan a cabo reuniones a puerta cerrada o reuniones de trabajo. Es como la zona VIP, por decirlo de alguna forma. Además, es también donde se encuentra la capilla”, indica la directora.

Por último, está la segunda planta, en la que la modernidad y tecnología de las aulas se mezcla con la experiencia del edificio. Puesto que se trata de un edificio “pequeño”, explica Marcilla, esta planta únicamente cuenta con ocho clases. “Se trata de una planta que está ,por así decirlo, compartimentada”, sin embargo, es un edificio con un valor añadido, y es que tiene “mucha vida propia”, puntualiza.
Tal y como explica la directora de Colomina, las plantas son “muy distintas entre sí”. De este modo, “la planta baja es mucho más funcional”: “Aunque se ha intentado mantener la estructura original, sí que es cierto que no se pudieron recuperar la mayor parte de los espacios”. “Luego, por otro lado, la primera planta es la que ha recuperado la esencia de cuando esto era palacio. Se hizo un trabajo espectacular por parte del CEU en cuanto a la recuperación de los espacios, hay salas como la noble y el comedor en las que se han recuperado los frescos y los suelos”, asegura Marcilla, que añade que hay “un par de despachos también y el suelo del lucernario y lo que es el lucernario en sí con la estructura octogonal se pudo recuperar también”. Sin embargo, en la tercera planta “no pudo recuperarse nada”, por lo que “se equipó como aulas de primer nivel”, indica.

 

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