Los profesores del CEU de Castellón Isabel Almodóvar y Rafael González analizan los pilares de esta importante profesión  

El 12 de mayo se conmemora el día internacional de la Enfermería. Una celebración impulsada anualmente por el Consejo Internacional de Enfermeras, coincidiendo con el aniversario del nacimiento de una de sus grandes referentes, Florence Nightingale, para reivindicar la importancia de esta profesión en el mundo y la entrega de quienes la ejercen. 

Sin embargo, a pesar de su importancia, la enfermería es una gran desconocida para la mayoría de ciudadanos, que solo identifican algunas de sus áreas de actuación, tal y como explica la coordinadora del Grado en Enfermería del CEU de Castellón, la doctora Isabel Almodóvar.  

“La enfermería, señala, ha evolucionado significativamente desde su nacimiento. Arrancó con la denominada etapa doméstica, que se circunscribía al cuidado de los enfermos y los más necesitados, pasó por una etapa técnica, en el siglo XVII, en el que empezó a plantearse las causas de las enfermedades, y a finales del siglo pasado llegamos a la etapa profesional. Es entonces cuando comenzó a impartirse en la Universidad y cambió definitivamente su campo de trabajo, de modo que el profesional de la enfermería ya no estaba solo a los pies de la cama del paciente, sino que hizo suyas una serie de acciones que permitían que este obtuviera un mayor bienestar físico y se adaptara mejor al entorno”.  

Los cuatro pilares 

“En suma, añade su colega, hemos dejado de ser solo asistenciales para asumir muchos otros roles, como la docencia, la investigación y la gestión”.  

Y precisamente estos son los cuatro pilares sobre los que se asienta la profesión enfermera, tal y como explican estos enfermeros con dilatada trayectoria investigadora, responsabilidades de gestión universitaria y profesores. 

“Los enfermeros somos docentes cuando recibimos alumnos en el servicio en el que trabajamos para dotarles de los conocimientos necesarios para ser grandes profesionales. Y también en la Universidad, donde tenemos la responsabilidad de enseñar todo lo que deben saber los alumnos”, explica González.  

“En el ámbito de la gestión, podemos desempeñar nuestra profesión como supervisoras, dirigiendo residencias de ancianos, coordinando titulaciones universitarias y, por qué no, como conselleras de Sanidad”, señala Almodóvar. 

“Pero, además, añade su compañero, somos investigadores. A Florence Nightingale se la reconoce ser la madre de la enfermería moderna, precisamente porque, probablemente sin saberlo, investigó para reducir la tasa de mortalidad de los soldados ingleses durante la guerra de Crimea”.  

“Y esta faceta investigadora, corrobora Almodóvar, aunque bastante incipiente, es muy prometedora. Cada vez somos más las enfermeras que nos lanzamos a investigar en grupos propios y dentro de equipos multidisciplinares, lo cual requiere un conocimiento de cada disciplina bien armado”.  

En definitiva, la enfermería es una profesión clave en la sociedad, que no solo ha demostrado su importancia en el ámbito de la asistencia sanitaria a lo largo de su existencia, incluyendo situaciones críticas como la reciente pandemia, sino que tiene mucho más que decir en materia de salud. 

“Por ese motivo, trabajando los cuatro pilares en los que debe asentarse la enfermería del siglo XXI estaremos ayudando de manera eficiente, en todo el mundo, y entre otras cosas, a conseguir que los cuidados enfermeros tengan un planteamiento teórico-científico y una identidad profesional y disciplinar imprescindibles para velar por la salud de los ciudadanos”, concluye Isabel Almodóvar.  

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