El catedrático de la Universidad Complutense y presidente de la Asociación Trama y Fondo imparte una conferencia a los estudiantes de Comunicación Audiovisual

González Requena, junto a la profesora Begoña Siles, en la presentación de la conferencia.

Jesús González Requena, catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universidad Complutense de Madrid, ha visitado la Universidad CEU Cardenal Herrera para analizar, ante los estudiantes de la licenciatura, los modos del relato en el cine de Hollywood. Su conferencia se ha centrado especialmente en el tópico de que las buenas películas tienen que acabar mal. “Es un prejuicio que resiste en nuestra cultura, un tópico estético y también político: los finales felices son reaccionarios y los tristes, progresistas”.
Este tópico se justifica en un argumento que González Requena ha rechazado: el de que la tarea del arte es mostrar la realidad tal cual es y, si es triste, hay que mostrarla así. “¿Por qué duplicar la realidad si tenemos el original?”, se pregunta el catedrático de la Complutense, para quien el arte y, en concreto, los relatos cinematográficos “son instrumentos con los que tratamos de dar sentido y forma a la realidad, no son su reflejo”. Por ello, a su juicio, “el cine español seguirá perdido si se empeña en contar la realidad tal cual es, en lugar de preocuparse por la construcción del relato”. Y dirigiéndose a los alumnos ha señalado: “Apartaos de los manuales que dicen que la continuidad y el raccord son sagrados; el cineasta debe romperlos para que le sirvan como instrumentos de escritura”.
Apoyándose en imágenes de dos grandes títulos del cine de Hollywood –“La diligencia”, de John Ford, y “El silencio de los corderos”, de Jonathan Demme-, González Requena ha analizado cuestiones como el uso de la luz como símbolo de los personajes o la figura del destinador, que da la tarea al héroe del relato. Para el catedrático de Comunicación Audiovisual, “el espectador cinematográfico no espera ver la realidad en el cine, sino la forma en la que se representan las pasiones, que acepta incluso aunque esta forma sea inverosímil”.