• La maestra y experta en inteligencia emocional Nazaret Urgel está impartiendo un seminario a los futuros maestros que se están formando en la CEU UCH

¿Pueden los estudiantes de Magisterio gestionar su incertidumbre y miedo durante sus prácticas en los centros escolares en este contexto de pandemia? ¿Y pueden ayudar a que los niños también lo hagan? Sí. Así lo ha asegurado Nazaret Urgel, maestra y experta en inteligencia emocional, durante el seminario que está impartiendo esta semana a los alumnos de Educación Infantil y Educación Primaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera.

Se trata de una iniciativa formativa impulsada por el CEU para proveer a sus estudiantes de Magisterio de los recursos que necesitan para afrontar eficazmente los retos que les plantean sus prácticas escolares en esta situación extraordinaria.

“El objetivo de esta formación, ha explicado Nazaret Urgel, es que la incertidumbre y el miedo no paralicen a los estudiantes en prácticas, y que vivan esta situación como una oportunidad educativa”.

Este seminario pretende entrenar a los estudiantes de Magisterio del CEU en la gestión de las emociones para que sean capaces de ofrecer “un clima de seguridad, respeto y confianza a los niños a través de sus comportamientos y actitudes”, ha afirmado la maestra. “Si los futuros maestros aprenden a manejar sus propias emociones y enseñan a sus alumnos a gestionar sus frustraciones, conseguirán un mayor autocontrol, y el miedo y la incertidumbre serán solo una emoción y no un obstáculo”.

‘El objetivo es que los futuros maestros vivan esta situación como una oportunidad educativa’

“En este contexto, los maestros y los estudiantes de Magisterio no tienen los mismos recursos que antes, ha asegurado Nazaret Urgel, y por eso estamos trabajando técnicas kinestésicas, visuales, táctiles (aunque las tengan que implementar a distancia), auditivas, gestuales y de lenguaje no verbal. Además, estamos reforzando su entrenamiento en un lenguaje positivo, empático y, lo que yo denomino la técnica de las ‘3C’: confianza, comprensión y cariño”.

Según ha explicado la experta, “la inteligencia emocional permite que los alumnos del centro escolar se sientan comprendidos en todo momento y acepten de una manera natural sus frustraciones. Y, en este sentido, la educación emocional es un proceso continuo y permanente que pretende potenciar el desarrollo de las competencias emocionales como elemento esencial del desarrollo humano, con objeto de capacitarles para la vida, y con  la finalidad de aumentar el bienestar personal y social”, ha concluido Nazaret Urgel.