Maestra y coordinadora de Educación Infantil del colegio Bisbe Pont de Vila-real. Coordinadora de la Escuela de Familias de Estimulación Temprana de la fundación Mestra Desamparados Coscollà. Rocío Artero, alumni de Educación Infantil y Educación Primaria del CEU de Castellón, comparte en esta entrevista experiencias, consejos y reflexiones sobre la que es, sin duda, una de las profesiones más importantes del mundo. 

Rocío, junto a dos compañeras de Magisterio, ha sido premiada en el CEU por su colaboración con el Proyecto Ventana

Para triunfar profesionalmente, hay una combinación infalible: vocación y preparación. Y lo tuyo es un caso de manual, porque de ambas vas sobrada… 

(risas). Creo que la vocación es la clave del éxito de cualquier docente, y que para poder enseñar primero tienes que aprender. 

Desde luego, tú, lo de aprender, lo hiciste por partida doble… 

Sí. Soy de la primera promoción de Infantil. En 2010 no teníamos aún la posibilidad del doble grado. 

Cuando terminé, obtuve la beca Erasmus Plus de la Universidad y estuve realizando durante 4 meses prácticas de formación como “teacher assistant” en un colegio de Londres. Al volver, me matriculé en el Grado en Educación Primaria con mención de Inglés y de Educación especial. 

‘Creo que la vocación es la clave del éxito de cualquier docente, y que para poder enseñar primero tienes que aprender’

Además, empezaste a trabajar en el Colegio Bisbe Pont de Vila-Real al tiempo que estudiabas este segundo grado, ¿verdad? 

Sí. Me llamaron para comenzar poco después de matricularme. He llevado durante tres años el trabajo y el grado a la vez… 

¿Difícil? 

Desde luego. Pero en febrero hará 4 años que estoy trabajando en el cole y mi balance es muy positivo.

Durante estos años he crecido mucho a nivel personal y profesional. La experiencia de trabajar con niños día tras día es muy enriquecedora. Además, en el aula se viven un sinfín de emociones y situaciones que te enseñan a adaptarte al momento y situación en la que se encuentran tus alumnos. 

¿Sientes que ahora eres la misma persona? 

En absoluto. ¡He evolucionado mucho! El primer día que entré por la puerta del cole, solo tenía el bagaje que me había proporcionado la universidad. 

Debo decir que no era poco, pues contaba con muchas ideas y aprendizajes que poner en práctica, pero, una vez aterrizas en un aula, te das cuenta de que no todo sirve, ni todo vale. 

Cada alumno demanda de ti unas necesidades. Y tú, como maestra, debes estar para todo. No solo para la parte académica, sino para atender sus inquietudes, sus deseos y sus angustias en muchos casos. No todos llegan al aula con la misma mochila. Unos la tienen llena de libros e inquietudes y otros, sin embargo, la llevan con libros y muchas dificultades. 

Rocío Artero junto a sus compañeras del Colegio Bisbe Pont en el aula de estimulación temprana

El colegio también debe estar satisfecho con tu trabajo, pues te acaban de nombrar responsable de Estimulación Temprana. Cuéntanos un poco más. 

Todos los docentes que estamos trabajando en el cole, nos formamos constantemente. En los últimos años, el Bisbe Pont está inmerso en un programa de innovación educativa bastante importante. Las inteligencias múltiples, la mediación escolar y la educación emocional son parte de los puntos fuertes del proceso de transformación que está viviendo. 

En cuanto a la estimulación temprana, todas las maestras de educación infantil y algunas de primaria comenzamos hace varios años una formación en este ámbito que nos pareció muy enriquecedora, en la que el colegio Montserrat de Barcelona es nuestro punto de referencia. 

Nuestra Escuela de Familias de Estimulación Temprana es un espacio donde las familias pueden compartir experiencias con sus hijos, dejando de lado las rutinas y preocupaciones del día a día durante un ratito. La estimulación temprana posibilita que los niños sigan un programa de estimulación cognitiva, física y social de manera natural antes de los 3 años. Se ofrece, a los niños y sus familias, recursos para posibilitar un ambiente rico en estímulos que ayude a los alumnos a exprimir al máximo todas sus posibilidades. 

‘La maestra debe estar para la parte académica y también para atender las inquietudes, deseos y angustias de los alumnos’

Suena muy bien. Sobre todo, por esa colaboración estrecha con las familias. 

Sí. La familia es el primer entorno que sociabiliza el niño y que le proporciona todas las experiencias que marcarán las primeras etapas de su desarrollo evolutivo. Y, más tarde, es el colegio quien posibilita y lleva al máximo dicho desarrollo. 

Por eso es tan importante que las familias puedan conocer cómo se trabaja en el colegio desde las primeras edades. Es clave que las familias conozcan el proceso de enseñanza/aprendizaje que se trabaja en el colegio antes de la escolarización de los niños, para así poder trabajar en colaboración. 

Cuando las familias vienen a nuestra escuela de estimulación, tienen la posibilidad de conocer a las docentes que trabajarán con sus hijos en educación infantil y, lo que es más importante, los niños ya conocen a sus maestras. El periodo de adaptación en los primeros meses es mucho más fácil y relajado.

La escuela coordinada por Rocío permite que los niños sigan un programa de estimulación cognitiva, física y social de manera natural antes de los 3 años

Familias aparte, los maestros sois claves para la formación de los ciudadanos del futuro. ¿Cómo prepararse ante este reto? 

La sociedad avanza constantemente y cada uno de nosotros tiene que saber adaptarse a las demandas. Formamos niños que más tarde, cuando sean adultos con responsabilidades, deberán tener las herramientas necesarias para afrontar su vida en sociedad. 

El pensamiento crítico, la capacidad de elección y la capacidad de adaptación a su entorno serán básicos en su desarrollo personal, social y profesional. Por eso, los docentes debemos adaptarnos también a los nuevos tiempos y proporcionar calidad en todo aquello que les enseñamos y les transmitimos. 

‘El pensamiento crítico y la capacidad de elección y adaptación a su entorno serán básicos en el desarrollo personal, social y profesional de estos niños’

¿Crees que los maestros estáis lo suficientemente reconocidos? 

Sinceramente, no podría decirlo.  Pero lo que sí sé es que a todos aquellos que creen que ser maestros es tener vacaciones en verano, Navidad y Semana Santa, les invitaría a entrar en nuestras aulas. 

Les invitaría a que fuesen capaces de atender las necesidades de todos y cada uno de los niños como se merecen, a escucharles cuando no saben cómo expresarte sus necesidades, a saber qué les pasa cuando lo único que saben hacer es llorar, a regalarles sonrisas cuando entran por la puerta del aula, a proporcionar a las familias herramientas de ayuda, a mediar en situaciones difíciles y, sobre todo, a ayudarles a ser felices. 

La alumni del CEU, hace unos años durante una innovadora actividad de educación para la salud organizada junto a un estudiante (hoy graduado y ejerciendo profesionalmente) de Enfermería

Y a ser felices vosotros mientras les guiáis por ese camino de aprendizaje, ¿no? 

Sí. Creo que el magisterio es una de las profesiones más bonitas que existe. A nuestras manos llegan niños con apenas 3 años. Niños que pasan la mayoría de su tiempo diario entre su familia y tú. 

Para ellos, nosotros somos un modelo, una referencia. Les gusta todo lo que hacemos, idealizan cualquiera de nuestras acciones y complacen cualquier deseo que tengamos. 

Sus familias dejan en nuestras manos a sus propios hijos. Confían en nosotros para que desarrollemos sus capacidades, les enseñemos a ser autónomos, independientes y felices, como comentaba antes. 

A los estudiantes del CEU: ‘Ahora os encontráis en un lugar privilegiado, aprovechadlo al máximo. Si ser maestros es un sueño, estáis en el sitio adecuado’

Eso conlleva una enorme responsabilidad… 

Por eso un buen maestro debe ser, ante todo, buena persona. Nadie puede dar aquello que no sabe recibir. El cariño, las miradas, las caricias… La empatía creo que es una habilidad que debería tener cualquier docente. 

La capacidad de transmitir conocimiento, la responsabilidad con la tarea, el compromiso con el colegio y la suerte de poder emocionar a los alumnos con nuevos aprendizajes también son aspectos clave para que una persona se convierta en buen maestro. 

¿Contenta con la formación recibida en el CEU? 

El CEU me ha enriquecido mucho durante los años que he pasado allí. Todos y cada uno de los profesores que he tenido me han aportado aspectos de la educación diferentes. Todos me han facilitado herramientas para poder llegar a ser una buena docente. Y creo que, sin darse cuenta, me han enseñado a ser mejor persona.

Me han enseñado a entender la docencia como el camino para cambiar, para mejorar, para inculcar valores en sociedad y para aportar nuestro granito en la construcción de un mundo más justo. 

Hace no mucho volviste a las aulas del CEU, pero esta vez para colaborar en una iniciativa formativa, el Proyecto Ventana. ¿Te gustó la experiencia? 

Sí. Volver me dio la oportunidad de contar mi “corta” experiencia en la profesión.

Me gusta explicarles a los estudiantes que el camino de la docencia es muy bonito pero no es fácil. Que deben formarse continuamente. Que cuando lleguen a las aulas de los colegios, tendrán que desaprender muchas cosas para aprender otras de nuevo. Porque el aula es el lugar donde más experiencias nuevas y diferentes pueden coexistir. 

‘Es clave que las familias conozcan el proceso de enseñanza/aprendizaje que se trabaja en el colegio antes de la escolarización de los niños, para poder trabajar en colaboración’

¿Qué otros consejos darías a los futuros maestros? 

Me gustaría decirles que para mí los años en los que estudié en la universidad fueron años muy especiales. Creé un vínculo muy bonito con compañeras que ahora son mis amigas, aprendí de cada dificultad académica que encontré en el camino y, sobre todo, me esforcé por impregnarme de todo lo que confluía en las aulas. 

Ahora se encuentran en un lugar privilegiado al que no todos son capaces de llegar: que lo aprovechen al máximo, que disfruten de absolutamente todo y que no se dejen nada por hacer ni experimentar. Si para ellos ser maestros es un sueño, están en el lugar adecuado para poder conseguirlo. 

Rocío. Gracias de corazón. Estamos seguros de que tu trayectoria y tus palabras inspirarán a más de un estudiante de Magisterio. Mucho éxito y hasta siempre. 

Muchas gracias.