En la sesión ha participado el profesor de la CEU-UCH Emilio García Sánchez, investigador principal del Grupo de Bioética de esta Universidad

El Jefe de Sección de Psiquiatría Infanto-Juvenil y TCA del Hospital La Fe, el doctor Luis Rojo, en CEU Descubre.
El Jefe de Sección de Psiquiatría Infanto-Juvenil y TCA del Hospital La Fe, el doctor Luis Rojo, en CEU Descubre.

“Existe estigmatización hacia las pacientes anoréxicas, se cree que no comen porque no quieren y eso no es verdad: la anorexia no es un problema estético, es patológico, no es buscar estar guapa, es estar enferma”. El catedrático de Psiquiatría de la Universitat de Valencia y Jefe de Sección de Psiquiatría Infanto-Juvenil y de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Universitario La Fe de Valencia, Luis Rojo, ha participado en el ciclo de divulgación científica CEU Descubre de la Universidad CEU Cardenal Herrera. Según ha destacado el doctor Rojo ante los estudiantes de la CEU-UCH, “la anorexia no es un juego para estar delgadas, es una enfermedad que tiene tasa de mortalidad”.

Aunque entre el 60 y el 70% de los casos de anorexia se curan, entre el 10 y el 20% se cronifican. Y la desnutrición derivada de este trastorno provoca consecuencias físicas y psicológicas muy graves: desde alopecia, atrofias musculares, pérdida de dientes o de grasa facial, hasta conductas autolesivas y tendencia al suicidio. Además, según el doctor Luis Rojo, el malestar psicológico que se genera en las familias es mayor que el de los pacientes psicóticos, porque nadie en su entorno entiende la conducta de estas pacientes: “Se cree que no comen porque no quieren, porque no colaboran con el tratamiento, pero eso no es verdad: hay mucho sufrimiento y falta de comprensión hacia las pacientes con anorexia, incluso en el ámbito sanitario”.

Riesgo genético y afectivo

En su intervención en el ciclo CEU Descubre, el doctor Rojo ha señalado que existen factores genéticos en el origen de la anorexia: “En estas pacientes se han detectado modificaciones del cromosoma 1, ligadas a los receptores de la serotonina y la beta-endorfina, que están vinculados a las adicciones”. En estudios realizados en gemelos se ha detectado también que el impulso a estar delgado es hereditario en un 88% y la insatisfacción corporal, en un 66%. “Pero no todo es genético –añade el doctor Rojo-, el ambiente facilita la expresión de los genes y en nuestro entorno cultural resulta cada vez más frecuente hacer dieta de forma demasiado frecuente”.

En cuanto a los factores emocionales, el doctor Rojo señala: “Las burlas hacia el cuerpo no son un factor tan importante para desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria como creíamos, porque no a todo el mundo le afectan por igual. Sin embargo, factores de crianza, como el rechazo materno o paterno, la falta de afecto y la hiperprotección de los padres se han demostrado asociados a la anorexia en diversos estudios”. Y este malestar emocional y afectivo, que produce rabia o tristeza, se desplaza al cuerpo: “Cuando la situación familiar empeora, la sociedad ofrece a estas chicas la posibilidad de cambiar su cuerpo: es la corporalización del yo, la idea de que somos nuestro cuerpo y de que solo valgo si tengo un cuerpo perfecto”.

Una “crisis de la belleza”

Esta presión de los estereotipos corporales de belleza ha sido también abordada en esta sesión del ciclo CEU Descubre dedicada a la anorexia por el profesor de la CEU-UCH Emilio García Sánchez, investigador principal del Grupo de Bioética de esta Universidad. “Vivimos en una crisis de la belleza, la preocupación por la imagen corporal es cada vez mayor y esto provoca trastornos como la anorexia”. El “bombardeo constante” en los medios de comunicación de imágenes de hombres y mujeres espectaculares, de celebrities como modelos, actores o deportistas de elite con cuerpos perfectos, nos genera, según el profesor García Sánchez, una sensación de “orfandad de belleza”: “Es necesario hacer un alegato por la verdadera belleza, que es la que va de dentro hacia fuera”.

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