‘Disfrutar en casa de la compañía de nuestros padres o abuelos, velando por su salud y mejorando su calidad de vida, es posible atendiendo algunas pautas’

Yolanda Sánchez Vázquez. Enfermera de Atención Primaria y Comunitaria. Profesora de Enfermería en la Universidad CEU Cardenal Herrera

Tener la oportunidad de disfrutar en casa de la compañía de nuestros padres o abuelos, velando por su salud y mejorando su calidad de vida, es posible si atendemos algunas pautas. 

Desde mi experiencia trabajando con personas mayores, considero que las más importantes son las que resumo a continuación. 

Establecer rutinas. Es bueno fijar horarios para actividades cotidianas básicas (baño, comidas, sueño…) e incluso de ocio (paseos, jugar a las cartas con amigos, hobbies…), ya que ayudan a que nuestros mayores se sientan seguros y, por tanto, motivados. 

Adaptar la casa para evitar riesgos. Con la edad, nuestros sentidos disminuyen, nos volvemos más torpes y somos más propensos a las caídas. Además de eliminar obstáculos, alfombras y muebles rotos o inestables que puedan poner en peligro la seguridad de nuestros mayores, tenemos que iluminar bien todos los espacios.  

Si es necesario, también hay que adaptar el baño instalando una barra en la ducha a la altura del ombligo para que puedan sostenerse y colocando adhesivos antideslizantes en el suelo de la ducha y alfombrilla antideslizante, para que no resbalen. 

Avanzarse a los problemas. El teléfono es la clave. Conviene situarlo en un lugar accesible y visible de la casa y dejar cerca una libreta con los números a los que llamar en caso de emergencia. Si el familiar sufre algún tipo de deterioro cognitivo, recordemos cerrar la puerta con llave si tenemos que salir de casa un momento. 

Llevar un registro de los medicamentos. Una persona mayor puede llegar a consumir un número muy elevado, así que es absolutamente indispensable que seamos nosotros los que llevemos el control de las dosis y horarios indicados por el médico. Podemos usar pastilleros (muchas farmacias los preparan semanales) o una libreta donde controlar a diario los medicamentos que se ha tomado el mayor a nuestro cargo. 

Asegurarles una dieta equilibrada. Se recomiendan los alimentos ligeros y con poca sal, preferiblemente hervidos o a la plancha. Y, por supuesto, respetar las dietas prescritas según sus patologías. 

Cuidar su aseo personal. Hay que recordarles que se apliquen crema hidratante a diario, y protector solar si van a salir. Si ellos no pueden, lo haremos nosotros. 

Su salud bucal también es muy importante. Si usan prótesis dental, hay que cepillarla después de las comidas y dejarla reposar en agua fría durante la noche. En caso de que nuestro familiar conserve sus propias piezas dentales, intentemos que no se despiste y que se cepille los dientes y las encías con un cepillo suave con pasta dental con flúor. 

Para evitar problemas de incontinencia, debemos recordarles de vez en cuando que se dirijan al cuarto de baño y hagan sus necesidades. Puede resultar violento al principio, pero seguro que en el fondo nos lo agradecen. Si el problema es grave, conviene el uso de pañales. 

Motivarles física y mentalmente. Debemos intentar que nuestros mayores lleven una vida lo más activa y saludable posible. Motivémosles para ejercitarles, en la medida de sus posibilidades, física y mentalmente. Los paseos o los crucigramas son buenas opciones. 

Con estos consejos y otros que, según el caso, nos proporcionarán los profesionales sanitarios, podremos disfrutar en las mejores condiciones junto a nuestros seres queridos de esta otra etapa de sus vidas. 

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