• El rector de la Universidad CEU Cardenal Herrera, Higinio Marín, y el editor y periodista Julio Llorente acompañaron al autor en la presentación
  • Calleja y Marín entablaron un diálogo en torno al sentido de la libertad

El Palacio de Colomina acogió la presentación en Valencia del último ensayo de Ricardo CallejaAventurar la Libertad (CEU Ediciones, 2026), accésit del III Premio Sapientia Cordis. Lo que en principio iba a ser una presentación al uso, acabó en un seminario de estudio sobre el concepto de libertad en la época contemporánea, en el que participaron, además del autor, el rector de la Universidad CEU Cardenal Herrera, Higinio Marín, y el editor de la obra, el periodista, escritor y traductor Julio Llorente.

Durante su intervención, Llorente elogió al autor por “desnudarse intelectualmente” a través de este ensayo “con aroma de sobremesa”. “Ricardo Calleja no escribe desde el púlpito o desde una torre de marfil; trata a los lectores como iguales porque les presupone inteligencia y ha logrado juntar palabras para juntar amigos”, señaló.

El editor destacó la que en su opinión es la tesis central del libro: la libertad más alta no es la que se custodia en un relicario, sino la que se mancha y se entrega. En este sentido se preguntó si hay algo más libre que dar la vida por los amigos, en clara referencia al Evangelio según San Juan (15:13). Para Llorente, esta manifestación hoy es casi un hecho contracultural.

A renglón seguido tomaron la palabra el rector y el autor, que entablaron un diálogo sobre el sentido de la libertad. Higinio Marín apuntó que Ricardo Calleja ha demostrado “una buena puntería intelectual” al ofrecer en este ensayo un “mapa completo y accesible sobre la libertad”. El filósofo explicó que el libro es “un inventario sobre la libertad, que ayuda a poner en orden y esclarecer la confusión existente de este término en la época contemporánea”.

“Ricardo Calleja retrata bien los usos de la libertad y cómo el propio ejercicio de la libertad la disminuye; nos recuerda que la libertad de elección es ir consumiendo esa libertad”

Ricardo Calleja expuso que esa contradicción entre libertad y compromiso fue la que alentó su obra. El doctor en Filosofía del Derecho y profesor de Ética y Antropología en el IESE confesó que en su obra se analiza la dicotomía entre la concepción cristiana de la libertad (“don de Dios”), con la concepción que ha legado la modernidad (“mantener todas las elecciones abiertas para poder elegir siempre”). «Vivimos a caballo entre estos dos modelos porque, crea uno o no en Dios, la opción de la modernidad no llena al hombre”, sentenció.

“El sentimiento de la libertad es infalible; el sentimiento de la liberación es confuso”

El rector tomó el testigo para enfatizar lo que esta dualidad ha provocado en nuestras sociedades. Según Marín, “lo mejor hoy es elegir, llegando al paroxismo de no usar la libertad de elección para no agotarla, o bien apoyarse en el derecho de revocación para dejar abierta siempre la vuelta a la casilla de salida”, manifestó. Por este motivo, el filósofo ensalzó la obra por “encarar el misterio de la libertad sin dogmatismo, sino con ternura” y por proponer como respuesta una “mascletá apoteósica contracultural: servicio, obediencia y adoración”.

En este punto, el rector de la CEU UCH recordó el magisterio del filósofo católico canadiense Charles Taylor y su conocida obra La ética de la autenticidad para preguntarse, como hace Calleja, si la libertad nos hace auténticos: “¿Por qué la libertad concretada es más genuina que la inconcreta?”. Para el rector esta pregunta mide “un problema filosófico contemporáneo de primera magnitud” porque incide en “la angostura y angustia del hombre contemporáneo”.  Por ello, según Marín, es determinante analizar la cultura para encontrar respuestas.

Calleja entró en esas visiones de la cultura que han generado una “idolatría de la libertad” y tres actitudes ante ella: Miedo (pasión contraria al amor y a la libertad); sospecha (más dispuesta a poner en entredicho la realidad de la libertad); y desengaño (la experiencia de la libertad o liberación al principio resulta positiva, pero luego su experiencia es negativa).

Como respuesta a estas actitudes el profesor del IESE ofreció “la libertad concretada”, que toma forma en el mantenimiento de un compromiso que se ha hecho libremente. A esa conclusión dijo que había llegado al preguntarse cuál es la experiencia que tiene cada uno de la libertad y cómo se puede conjugar con el concepto de libertad tardomoderna, donde lo que importa es tener abiertas todas las opciones continuamente: “¿Cuál es el compromiso del católico en una sociedad que considera la libertad algo contrario a los vínculos indisolubles, y que se presenta como una elección que hay que hacer cada día?”.

El autor de Aventurar la Libertad concluyó que la libertad “no es solo elegir, sino elegirse a través del servicio, obediencia y adoración”.

Artículo anteriorConfirman que la vacunación precoz y colectiva de los rebaños mejora el control de la fiebre Q caprina