• La alumna de 5º de Farmacia de la Universidad CEU Cardenal Herrera ha podido estudiar un semestre del curso académico en una de las mejores universidades de Estados Unidos, a través del Programa CEU-The University of Chicago
  • “Estudiar en Chicago me ha aportado una visión global de la Ciencia, pero siempre manteniendo al paciente en el centro de cada decisión”

Desde que entré en la Universidad, siempre tuve este programa en la cabeza; era una meta que me ilusionaba muchísimo. Mis padres nunca han dejado de creer en mí, y ese respaldo fue lo que me dio la seguridad para lanzarme a por ello. Además, fue fundamental el apoyo de la profesora Dra. Consuelo Rubio, quien desde la Facultad me dio todas las facilidades para organizar mi plan de estudios y adelantar materias. Gracias a la confianza de mi familia y a la ayuda de la Universidad, pude cumplir el sueño de ir a Chicago y vivir una experiencia que ha marcado por completo mi formación.

¿Cómo te ha enriquecido esta experiencia?

Ha sido un punto de inflexión en mi carrera. Profesionalmente, me ha aportado una visión global de la ciencia, especialmente en el área de los ensayos clínicos, donde pude realizar prácticas en su propio hospital. Allí aprendí la importancia de la máxima rigurosidad científica, pero siempre manteniendo al paciente en el centro de cada decisión. Además, esta experiencia me abrió las puertas para cursar un programa de liderazgo en Harvard y el MIT, lo que me ha permitido desarrollar habilidades de gestión que son fundamentales. En definitiva, esta estancia me ha enseñado que la excelencia técnica solo alcanza su verdadero sentido cuando se combina con un liderazgo ético y una vocación de servicio real.

¿Qué diferencias has encontrado entre el sistema educativo español y el de Chicago?

Las diferencias entre ambos sistemas nacen de filosofías opuestas. Mientras en España el modelo es más rígido y el examen final suele ser el eje principal de la calificación, en Chicago se apuesta por la autonomía absoluta del alumno a través de una evaluación continua real. Allí, el profesor actúa como un facilitador que guía al estudiante para que alcance el saber por sí mismo, exigiendo profundizar previamente con constantes papers que transforman las aulas en espacios de debate activo y dinámico. En Chicago es imposible aprobar sin asistencia ni trabajo independiente, premiando el esfuerzo diario y la capacidad del estudiante para construir su propio conocimiento a través del intercambio de ideas en clase.

Premio Ángel Herrera, un reconocimiento compartido

Con el rector Higinio Marín.

Este curso has recibido el Premio Ángel Herrera a la mejor alumna de la Facultad de Ciencias de la Salud, ¿qué ha significado para ti esta distinción?

Recibir el premio Ángel Herrera es, ante todo, un honor que asumo con una profunda gratitud. Más que un logro personal, lo entiendo como un reconocimiento compartido. Este premio es, en realidad, de mis padres y de mi hermana. Es el reflejo de su fe ciega en mí, de su apoyo silencioso y de esos días en los que ellos creyeron cuando yo no encontraba las fuerzas. También un homenaje a mis profesores, porque su calidad docente y humana ha hecho que su entrega y la pasión con la que nos han transmitido sus conocimientos hagan posible que hoy yo pueda estar aquí. Para mí, son verdaderos ejemplos que seguir de los que he podido aprender muchísimo. Por eso, tengo claro que, aunque este premio lo haya recogido yo, en realidad es de todos los que lo han hecho posible. He descubierto que, cuando el corazón está puesto en lo que haces, el camino se llena de sentido y llegan recompensas tan bonitas como esta.

¿Cuál ha sido tu mayor reto durante estos años de formación?

Mi mayor reto ha sido aprender a mantener el equilibrio en todos los pilares de mi vida, entendiendo que la constancia nace de saber gestionar las prioridades cuando aparecen dificultades. En lugar de ver el esfuerzo como un peso, siempre he intentado afrontarlo con gratitud, viendo en cada dificultad como una oportunidad para crecer. Al final, este aprendizaje me ha demostrado que, cuando pones el corazón y mantienes la ilusión, cualquier obstáculo se vuelve mucho más llevadero.

¿Algún profesor o asignatura que te haya marcado?

Si miro atrás, me doy cuenta de que todos mis profesores me han dejado algo valioso y solo puedo darles las gracias de corazón a cada uno de ellos. Pero hay personas que te marcan de una forma distinta, y para mí, esa persona es la Dra. Cristina Balaguer. Cuando empecé la carrera ella era mi vicedecana, y desde el minuto uno se convirtió en un apoyo increíble para mí. Siempre me ha recibido con una sonrisa y una disposición que no se olvida, es de esas personas que demuestran que se puede ser impecable, organizada y meticulosa sin perder ni un ápice de humanidad. Para mí, Cristina es el ejemplo de cómo la excelencia profesional brilla más cuando va acompañada de generosidad. También ha sido un privilegio coincidir con la actual decana, la Dra. María Miranda. Más allá de su inteligencia y su brillantez investigadora, lo que más agradezco es su inmensa calidad humana. Siempre me ha abierto las puertas de su laboratorio con una implicación y confianza enorme, demostrándome que es una persona excepcional, ella es, sin duda, el puente perfecto entre el rigor de la ciencia y el lado más humano. Por otro lado, no puedo olvidarme de las Doctoras María Teresa Pérez, Teresa Olivar y Lucrecia Moreno. Son tres referentes que derrochan pasión, se les nota que ponen el corazón en todo lo que hacen y transmiten tanta energía que es imposible no disfrutar de sus clases. Y en esa misma línea de entrega, quiero mencionar a la Dra. Alicia López y a la Dra. Carolina Galiana; dos personas extraordinariamente serviciales que, con su constante dedicación, se aseguran siempre de que todo funcione a la perfección y de que el alumno reciba el respaldo, la guía y las mejores herramientas para alcanzar su máximo potencial. 

¿Qué consejo darías a los alumnos que vayan a empezar sus estudios en Farmacia en la CEU UCH?

Que no se obsesionen con los resultados y que aprendan a disfrutar del camino, poniendo siempre el corazón y una sonrisa en todo lo que hagan. Deben ser conscientes de lo afortunados que son de pertenecer a esta comunidad para, desde ahí, ser constantes y exprimir cada oportunidad que ofrece la Universidad, entendiendo que la formación académica se completa con todo lo que se vive fuera de las aulas. Al final, cuando uno hace las cosas con ilusión, el camino se vuelve mucho más llevadero y cualquier esfuerzo merece la pena.

¿Qué planes de futuro tienes para los próximos años?

Desde primero he tenido la suerte de colaborar en varios laboratorios y fue ahí donde descubrí mi verdadera vocación. Me impactó ver el nivel de las investigaciones que se realizan y, al descubrir su utilidad real, supe que quería dedicarme a ello. Entiendo la ciencia como la forma más generosa de poner el conocimiento al servicio de los demás para ayudar a la sociedad a avanzar. Por eso, mi plan de futuro es realizar una tesis doctoral para seguir vinculada a este mundo, y desde luego, me encantaría que el CEU siguiera formando parte de este camino en mi etapa como investigadora.

“Cuando el corazón está puesto en lo que haces, el camino se llena de sentido”

¡¡Muchas gracias, Clara!!

¡Y mucha suerte!!

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