El grupo de investigación ProVaginBio de la CEU UCH ha publicado las mejoras en el control e impacto de la fiebre Q gracias a la vacunación colectiva y precoz en la revista científica Frontiers in Microbiology

La vacunación precoz de todos los animales del rebaño afectado por un brote de fiebre Q es una de las principales medidas de control y prevención de la infección y de su transmisión a las personas. Este es el principal resultado del último estudio liderado por el grupo de investigación Agentes microbiológicos asociados a la reproducción animal (ProVaginBIO) de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH) de Valencia, que acaba de publicar la revista científica internacional Frontiers in Microbiology.
Según el doctor Ángel Gómez Martín, investigador Ramón y Cajal de la CEU UCH que lidera el grupo autor del estudio, “la fiebre Q es una importante zoonosis causada por la bacteria Coxiella burnetii, que provoca abortos, nacimientos prematuros,aparición de neonatos débiles o infertilidad en ganado bovino, ovino y caprino, siendo este último el más sensible a enfermar. Cuando se transmite a la población humana, además de abortos en mujeres expuestas a la infección, puede causar fiebre elevada, neumonía, endocarditis y síndrome de fatiga crónica, entre otras alteraciones.
La inhalación de aerosoles vinculados a animales infectados o de polvo contaminado representa la principal fuente de infección tanto para personas como para animales”. “A menudo se implementa la vacunación de fiebre Q solo en un colectivo determinado del rebaño tras un brote, como los animales de reposición o las hembras sin abortos y, en raras ocasiones en los sementales. No obstante, varios estudios han advertido ya de que esto no logra controlar la enfermedad a corto y medio plazo, persistiendo la excreción del patógeno”, explica el investigador de la CEU UCH Ángel Gómez, que es uno de los once integrantes del European Q Fever Committee.

Vacunación precoz de todo el rebaño
En el estudio científico que acaba de publicar el grupo ProVaginBIO de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH) de Valencia en Frontiers in Microbiology han monitorizado un rebaño de cabras tras un brote de fiebre Q, incluyendo a sementales, durante tres parideras consecutivas. En el momento del brote, todas las hembras muestreadas, tanto aquellas que presentaron abortos como las que tuvieron un parto normal, resultaron positivas a la detección de C. burnetii en alguna de las muestras analizadas, al igual que uno de los dos sementales muestreados.
Tras el brote, el rebaño implementó rápidamente la vacunación completa frente a la fiebre Q en todo el colectivo, incluyendo a la reposición, hembras con abortos y con parto normal, así como los sementales. La monitorización mediante qPCR de muestras de hisopos de nasofaringe, prepucio y vagina, así como de heces y leche individual, permitió observar una reducción del 60% de las cabras infectadas a los dos meses de instaurar la primovacunación (dos dosis separadas por tres semanas). Posteriormente, a los 300 días tras la primovacunación y a los dos años tras el brote, no se detectó la presencia del patógeno en ninguna de las hembras y machos evaluados ni en muestras ambientales, tanto mediante qPCR como a través de metabarcoding (estudio metagenómico). Este rebaño mantuvo la revacunación anual de todo el colectivo durante el estudio, sin que se observaran más brotes abortivos.

La fiebre Q es una importante zoonosis que causa abortos y nacimientos prematuros en pequeños rumiantes domésticos y, cuando se transmite a la población humana, también produce fiebre elevada, abortos, neumonía o endocarditis
La inhalación de aerosoles vinculados a animales infectados o de polvo contaminado representa la principal fuente de infección para animales y humanos
Incluir a los sementales en los protocolos de control
Según el doctor Jesús Gomis, investigador del grupo ProVaginBIO en la CEU UCH, “nuevamente hemos vuelto a corroborar la presencia de sementales infectados en brotes de fiebre Q, lo que supone un riesgo para la propagación y perpetuación de la infección en los rebaños y justifica la importancia de incluirlos en los protocolos de vacunación”. En este sentido, otro reciente estudio liderado por el doctor Gomis y que forma parte también de la tesis doctoral de Nerea Bailon-Larrañaga, acaba de reportar la presencia de un elevado número de sementales caprinos con alteraciones testiculares detectadas mediante ecografía en un colectivo expuesto a C. burnetii y artritis encefalitis caprina, sugiriendo la importancia de incluir a este colectivo en los programas de control de ambas enfermedades.
Este estudio, recién publicado en Frontiers in Microbiology, bajo la dirección del investigador Ángel Gómez-Martín, ha contado con la participación de los investigadores de la CEU UCH Raquel Toledo Perona, Jesús Gomis Almendro y Nerea Bailon-Larrañaga, del grupo ProVaginBIO; Juan José Quereda, del grupo LisBio de la CEU UCH; Antonio Contreras, de la Universidad de Murcia (UMU); así como de Pedro González y Nerea Carrón, de Microomics System, ambos miembros externos del grupo ProVaginBIO.
Pioneros en el estudio del impacto en la microbiota respiratoria
Además, este mismo estudio ha permitido corroborar el impacto sobre la microbiota de los pequeños rumiantes durante los brotes de fiebre Q, inicialmente reportado por el grupo ProVaginBIO en 2025, observándose en esta ocasión indicios de su restauración, en lo que supone el primer estudio internacional que evalúa la microbiota global caprina longitudinalmente. Según el Dr. Gómez-Martín, el apoyo financiero del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (PID2023-152404OB-I00 y RYC2021- 032245-I) está permitiendo profundizar en el estudio de la microbiota respiratoria de los pequeños rumiantes, observándose en este trabajo un deterioro de la microbiota nasofaríngea asociado a una elevada frecuencia de detección de C. burnetii en esta localización del tracto respiratorio durante el brote.
La veterinaria Raquel Toledo Perona, en cuya tesis doctoral se enmarca este estudio, destaca: “La presencia en nasofaringe del patógeno es otra evidencia más de la importancia de llevar mascarillas adecuadas siempre que se visitan brotes de fiebre Q y muy especialmente, si se está cerca de las fosas nasales de los animales, por ejemplo, obteniendo muestras de sangre de vena yugular”.
Los autores del estudio han identificado también nuevos focos de contaminación del patógeno, como el interior de las conducciones de la máquina de ordeño y los comederos de la sala de ordeño, que deberían de ser incluidos en los protocolos de bioseguridad, siendo atribuido este último a una posible fuente de contaminación que tiene su origen en las secreciones nasales. Estos resultados fueron recientemente expuestos en una conferencia del doctor Gómez-Martín en el IV Congreso Internacional de Sanidad Animal y Bienestar animal recientemente celebrado en Valencia.
Más información sobre el artículo, en Frontiers in Microbiology: Toledo-Perona R, Gomis J, Bailon-Larrañaga N, Contreras A, Quereda JJ, González-Torres P, Carrón N and Gómez-Martín Á (2026) Impact of whole-herd vaccination on a caprine coxiellosis outbreak: a longitudinal study of Coxiella burnetii shedding, serology, and host microbiota. Front. Microbiol. 17:1824800. doi: 10.3389/fmicb.2026.1824800




