Aprender el español jugando

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El alumnado de Magisterio del CEU de Elche diseña actividades para que los niños y niñas de Infantil comprendan el idioma mediante juegos

Que los niños y niñas de preescolar empiecen a aprender el idioma de forma natural en esos primeros años es uno de los retos de los maestros en esta etapa educativa. Más, como señala Gloria García, profesora de Magisterio, “cuando muchos profesores alertan de la cantidad de alumnos que llegan a la escuela sin saber hablar correctamente”. Y una forma de revertir esta dinámica es aprender el español jugando. Por ello, desde el CEU, los futuros maestros se forman en diseñar contenidos para el desarrollo del lenguaje y de las capacidades cognitivas del niño. Y que lo consigan de forma lúdica. Este proyecto educativo del CEU permite a esos próximos docentes adelantarse a una legislación que establece el próximo curso la evaluación a partir de las competencias específicas.

“Los futuros profesionales de la Educación deben saber cómo estimular el desarrollo comunicativo: procesos de comprensión y producción lingüística. Y no sólo eso. También prevenir y corregir posibles alteraciones lingüísticas lo más precozmente posible”, advierte Gloria. Además, teniendo en cuenta, explica, que en Educación Infantil es importante crear experiencias lúdicas y motivadoras que fomenten el desarrollo de las capacidades comunicativas de los alumnos. “Adquieren así, de forma progresiva, habilidades de comprensión lingüística, expresión oral correcta y ampliar vocabulario. Además de tener un primer contacto con estructuras gramaticales sencillas”, concluye.

Para todo ello, los alumnos de Didáctica II del grado de Magisterio, han creado un programa de estimulación de la lengua oral. Un programa que se aplicará en el segundo ciclo de Infantil y que establece el aula como el mejor espacio para crear ambientes comunicativos. “Un entorno en el que desarrollen el lenguaje utilizando el juego como estrategia de intervención y elemento motivador”, destaca García Blay.

Cuentos para aprender el español jugando

El proyecto formativo del CEU establece una metodología para alcanzar los objetivos propuestos de manera experiencial y basada en el juego. En ese sentido, se utiliza como herramienta cuentos adaptados a cada edad. A partir de las lecturas, se diseñarán actividades de estimulación de la lengua oral relacionadas con el contenido de cada cuento. La idea es facilitar el aprendizaje de los contenidos del programa. Concretamente, creando contextos en el desarrollo cotidiano del aula para fomentar la expresión oral de los alumnos y el intercambio lingüístico en situaciones comunicativas.

“Para el curso de 3 años vamos a utilizar el cuento Flip Flop, que trata sobre la comunicación entre personas con dificultad en la expresión oral. Y cómo poder comunicarse a través de otras fórmulas distintas al lenguaje oral. Por ejemplo, por medio de pictogramas como se utiliza en el caso de alumnos con trastorno del espectro autista”, asegura esta experta.

En el caso de la etapa de 4 años se trabajará con la lectura de Por cuatro esquinitas de nada. “Este cuento es significativo para el aprendizaje de los niños, ya que se tratan temas de la vida cotidiana, como puede ser la discriminación por ser diferente al resto”, apunta García Blay. El relato pone en valor que “los niños aprenden que no deben cambiar su forma de ser para ser aceptados, sino que tienen que cambiar los otros su forma de verlos. Cada niño es como es y eso es lo que les hace especiales y diferentes”. Por último, para 5 años, se trabajará a partir de ¿A qué sabe la luna?, cuento en el que la cooperación es indispensable para conseguir objetivos comunes.

Actividades multidisciplinares

A pesar de que los objetivos específicos de cada curso son diferentes, puesto que el desarrollo cognitivolingüístico del alumnado también es distinto, las actividades se agrupan siguiendo el mismo esquema. Éste se inicia con ejercicios de relajación y de respiración, que sirven como preámbulo a las técnicas de elocución, centradas en la descripción, narración y recitado.

Seguidamente se centra en técnicas de articulación. Para ello se realizan ejercicios de discriminación auditiva y de motricidad bucofacial, como el soplo con material y las praxias bucofonatorias. Estos se acompañan con ejercicios de imitación, de estructuración temporal y de conciencia silábica y fonética. Por último, se trabaja el vocabulario, con ejercicios de agrupamientos, tanto morfológicos y temáticos, como semánticos y gramaticales.

Una formación novedosa para los futuros maestros

A partir de la premisa de que el proyecto del CEU se centra en aprender el español jugando, los futuros maestros se han formado a través de varias iniciativas novedosas. “En primer lugar, el diseño de las actividades se realizó fuera del aula; concretamente, en el parque. La razón que nos impulsó a salir de la Universidad fue doble. Por una parte, que los alumnos fueran conscientes de que no siempre es necesario disponer de ordenadores con conexión a internet para realizar una tarea. Y, por otra, para trabajar en un ambiente distendido y en grupos cercanos, es decir, sin pupitres que impidieran la interacción”, apunta Gloria.

La segunda novedad está relacionada con la legislación que entrará en vigor el próximo curso académico. “Nuestro proyecto plantea ya la evaluación a partir de las competencias específicas con las que se tendrá que trabajar en un futuro cercano”, reconoce esta experta. Por último, el uso del cuento como motor en la realización de las actividades como elemento motivador para los niños. “De esta forma, se les ofrece un contexto conocido, y se ha considerado que puede actuar como eje vertebrador de posteriores trabajos en el aula de Infantil”.

De hecho, no es la primera vez que el alumnado de Magisterio del CEU de Elche se propone mejorar la enseñanza del lenguaje de los niños y las niñas de Infantil. Hace dos años, tras el confinamiento por la pandemia, diseñaron un libro interactivo para que los menores de 3 a 5 años aprendieran los fonemas. Y es que, como señala Gloria García, profesora de Magisterio, el aprendizaje de la lectoescritura supone un reto para los maestros de Educación Infantil.