Investigadores de la CEU UCH publican en Scientific Reports la relación entre niveles de ansiedad y parámetros fisiológicos del paciente, como la presión arterial o el ritmo cardíaco, antes de una extracción dental, con la necesidad de tomar más analgésicos para combatir el dolor

Los investigadores de la CEU UCH Javier Fernández Aguilar, Mar Jovani e Isabel Guillén, autores del estudio sobre ansiedad y consumo de analgésicos en extracciones dentales.
Los investigadores de la CEU UCH Javier Fernández Aguilar, Mar Jovani e Isabel Guillén, autores del estudio sobre ansiedad y consumo de analgésicos en extracciones dentales.

Cuanto mayor sea el nivel de ansiedad en la visita al odontólogo, mayor será la necesidad de tomar analgésicos para el dolor tras una extracción dental. Esta relación ha sido demostrada por los investigadores de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH) de Valencia, Javier Fernández Aguilar, Mar Jovani e Isabel Guillén, junto a María Teresa Sanz, de la Universidad de Valencia (UV). En su estudio, que acaba de ser publicado en Scientific Reports, del grupo editorial Nature, han analizado los niveles de ansiedad previos que se presentan en el paciente frente a una extracción dental, junto a diversos parámetros fisiológicos, para establecer su correlación con una mayor necesidad de tratamiento analgésico posterior.

Los investigadores han aplicado la escala “Corah” de ansiedad dental (Corah’s Dental Anxiety Scale o DAS), una de las más empleadas internacionalmente, a un total de 185 pacientes antes de ser sometidos a una extracción dental. Estos pacientes rellenaron en la sala de espera un cuestionario para determinar su nivel de ansiedad previo, de acuerdo con esta escala: inexistente, moderada, alta o severa. Además, se evaluaron dos parámetros fisiológicos en todos los pacientes, antes y después de la intervención odontológica: la presión arterial y el ritmo cardíaco. También se registraron otras variables como la edad, el sexo, la toma previa de antibióticos, el tipo de anestésico local empleado o la duración de la extracción. Tras la intervención, cada paciente recibió un formulario para indicar si había necesitado o no tomar medicación para el dolor -paracetamol 650 mg o ibuprofeno 400 mg- y durante cuántos días.

Más ansiedad antes, más analgésicos después

La recopilación de casos durante 15 meses ha permitido demostrar la relación entre los niveles de ansiedad manifestados por los pacientes y sus parámetros de ritmo cardíaco y presión arterial antes y después de la intervención odontológica. El estudio también ha confirmado que los pacientes con mayores niveles de ansiedad se inclinaban por el ibuprofeno como antinflamatorio para la reducción del dolor. Los pacientes con ansiedad leve o sin muestras de ella se inclinaban por la toma de paracetamol o directamente la no ingesta de medicación analgésica.

Según destaca el profesor de Odontología de la CEU UCH Javier Fernández Aguilar, cuya tesis doctoral incluye los resultados del artículo ahora publicado en Scientific Reports, “el miedo y la ansiedad en los pacientes que acuden a la clínica dental forman parte del día a día. Se estima que, en los países occidentales, uno de cada siete pacientes tiene un nivel de ansiedad alto cuando acude al odontólogo. En los casos más extremos, esta ansiedad es considerada un tipo de fobia. Ahora hemos confirmado que este estado emocional de ansiedad, en sus niveles más altos, tiene efectos directos en el estado fisiológico del paciente y también en el tratamiento requerido posteriormente para paliar el dolor”.

Reducir la ansiedad en la consulta

El estudio demuestra que los pacientes con un nivel alto y severo de ansiedad son los que tomaron más cantidad de medicación para el dolor tras la extracción dental, especialmente durante las primeras 24 horas. “Estos resultados nos llevan a pensar que si logramos reducir el nivel de ansiedad de un paciente antes de una extracción dental podemos también reducir o incluso eliminar el consumo de analgésicos, especialmente los antiinflamatorios como el ibuprofeno, con los consiguientes beneficios que esto tiene para la salud general. Además, la dosificación de 650 mg para el paracetamol y de 400 mg para el ibuprofeno fueron seleccionadas con el objetivo de conseguir el máximo beneficio analgésico con la menor posología posible. Algo muy importante para la salud de los pacientes a largo plazo”, destaca el profesor Fernández Aguilar.

Los resultados de este estudio forman parte de la tesis doctoral del profesor del Departamento de Odontología de la CEU UCH Javier Fernández Aguilar, dirigida por la vicedecana del Grado, Mar Jovani, e Isabel Guillén, coordinadora del programa de doctorado en Medicina Traslacional de la Escuela Internacional CEU de Doctorado CEINDO, con la colaboración de María Teresa Sanz, del Departamento de Matemáticas de la UV, para el tratamiento estadístico de los datos.

Más información sobre el artículo “Patient’s pre-operative dental anxiety is related to diastolic blood pressure and the need for post-surgical analgesia”, en Scientific Reports.

Isabel Guillén, Javier Fernández Aguilar y Mar Jovani, autores del estudio sobre ansiedad en el dentista y consumo de analgésicos.
Isabel Guillén, Javier Fernández Aguilar y Mar Jovani, autores del estudio sobre ansiedad en el dentista y consumo de analgésicos.
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