Informa: Gonzalo Escrig / Imágenes: Lucía Valderrama
El encuentro, celebrado en el Paraninfo, reúne a expertos que abogan por reforzar la participación ciudadana y el papel de la sociedad civil
El Paraninfo de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH) ha acogido este lunes las ‘IV Jornadas de Doctrina Social de la Iglesia’, centradas en el lema “Libertad y subsidiariedad: un binomio necesario para la paz social”. El evento, promovido por el Instituto CEU de Humanidades Ángel Ayala, ha reunido a académicos y especialistas para reflexionar sobre el papel del Estado, la sociedad civil y la participación ciudadana.
Desde la inauguración, el decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación, José Manuel Amiguet, destacó la importancia de la gratuidad como motor de transformación social. A través de la referencia a la película Cadena de favores, subrayó que “el mundo no mejora porque muchas personas reciban el bien, sino porque muchas experimentan el don”. Asimismo, advirtió de la pérdida de este valor en ámbitos como la universidad o el cuidado de las personas mayores.
Participación y bien común
La ponencia inaugural, presentada por Emilio Callado, corrió a cargo del catedrático Remigio Beneyto, quien centró su intervención en la participación como clave de la libertad y la subsidiariedad. Durante su exposición, defendió que “el hombre, la familia y la sociedad son anteriores al Estado” y que este debe orientarse al bien común sin invadir ámbitos propios de la sociedad civil.

Beneyto alertó sobre el riesgo de un Estado excesivamente intervencionista: “Regula, controla y prohíbe demasiado”, afirmó, al tiempo que insistió en que el principio de subsidiariedad implica “confianza, delegación, autonomía y autoestima”. También remarcó que la participación en la vida pública es “un deber que todos debemos cumplir”.
Diálogo frente a polarización
La jornada continuó con una mesa redonda en la que participaron profesores de la CEU UCH, quienes coincidieron en señalar la falta de diálogo entre el Estado, los cuerpos intermedios y los ciudadanos. Gonzalo Damián Montoya advirtió de la desconexión actual entre estos actores, mientras que Alfonso Martínez-Carbonell defendió un “Estado delgado, pero fuerte” que garantice el bien común sin sustituir a la sociedad. Por su parte, Jaime Vilarroig criticó la dependencia creciente de la intervención estatal, y Domingo Pacheco subrayó la necesidad de recuperar la confianza mutua: “Si no tenemos claro que el otro tiene buena intención, el diálogo no será real”.
Los ponentes también alertaron sobre la polarización política y social, que dificulta el entendimiento y favorece una visión del adversario como enemigo. En este contexto, se insistió en la importancia de educar en el diálogo, especialmente entre los jóvenes.
Derechos humanos y libertad
La ponencia de clausura estuvo a cargo de Grégor Puppinck, director del European Centre for Law & Justice, quien invitó a los estudiantes a reflexionar críticamente sobre el origen y el significado de los derechos humanos.
Puppinck advirtió de que la falta de comprensión de las estructuras políticas e institucionales limita la libertad individual: “Una persona, para ser libre, primero tiene que comprender”, señaló. Además, destacó la influencia de tribunales internacionales como el de Estrasburgo en las decisiones nacionales, subrayando la necesidad de conocer estos mecanismos.
El director del Instituto CEU de Humanidades Ángel Ayala, Carlos Gregorio Hernández, cerró las jornadas planteando interrogantes sobre el crecimiento del Estado y su papel en ámbitos como la cultura o la igualdad. Las ‘IV Jornadas de Doctrina Social de la Iglesia’ concluyen así con una llamada a reforzar la participación ciudadana, recuperar el valor de la gratuidad y fomentar una sociedad civil más activa y comprometida con el bien común.





