La CEU UCH aborda la libertad y la subsidiariedad como claves para la paz social

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Informa: Gonzalo Escrig / Imágenes: CEU UCH

Las IV Jornadas de Doctrina Social de la Iglesia reúnen a expertos que alertan sobre la falta de diálogo, la dependencia del Estado y la polarización social

El Paraninfo de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH) ha acogido este lunes las ‘IV Jornadas de Doctrina Social de la Iglesia’, organizadas por el Instituto CEU de Humanidades Ángel Ayala bajo el título ‘Libertad y subsidiariedad: Un binomio necesario para la paz social’. La segunda sesión ha estado marcada por una mesa redonda centrada en los desafíos actuales de estos principios.

Durante el debate, los ponentes han coincidido en señalar la necesidad de recuperar el diálogo entre el Estado, los cuerpos intermedios y los ciudadanos, así como en advertir de los riesgos de una sociedad cada vez más polarizada y dependiente.

Falta de diálogo y dependencia del Estado

El profesor Gonzalo Damián Montoya ha destacado la desconexión actual entre las instituciones públicas y la sociedad civil. “El Estado está más pendiente de sus propias bases que del conjunto social”, ha afirmado, subrayando la necesidad de un diálogo “amplio y profundo” entre los distintos actores.

Montoya también ha advertido sobre la creciente dependencia de los cuerpos intermedios respecto al Estado: “Parece que si no es por el Estado no pueden desarrollar sus actividades”. En este sentido, ha señalado que las ayudas públicas pueden generar un efecto contrario al deseado: “En vez de favorecer la autonomía, parecen fomentar la dependencia”.

Asimismo, ha vinculado esta situación con la polarización política actual: “No hay verdades, hay opiniones, y mi opinión debe ser asumida como verdad absoluta”, lo que, a su juicio, dificulta el diálogo y convierte al otro en “un enemigo”.

El papel del Estado y el bien común

Por su parte, el profesor Alfonso Martínez-Carbonell ha insistido en que el Estado debe actuar de forma complementaria y no sustitutiva. “El Estado debe ser delgado, pero fuerte para garantizar el bien común”, ha explicado.

El docente ha subrayado que las instituciones públicas deben respetar el ámbito propio de las asociaciones y la familia: “El Estado no puede jugar a ser familia”. Además, ha advertido de que la cultura actual dificulta el compromiso personal y favorece una actitud acomodada.

En esta línea, ha alertado sobre la “cultura del descarte”, que complica la aplicación del principio de subsidiariedad, y ha defendido la importancia de fomentar el diálogo desde el ámbito educativo: “Tenemos que potenciar el saber dialogar en clase”.

Una subsidiariedad mal entendida

El profesor Jaime Vilarroig ha señalado que la sociedad contemporánea apela con frecuencia al principio de subsidiariedad, pero lo hace de forma errónea. “Lo primero que pedimos es la salvación del Estado”, ha afirmado, recordando que este principio nació precisamente para limitar la intervención estatal.

Vilarroig ha cuestionado también la idea de que el sector público actúe siempre en favor del bien común: “Es una falacia pensar que el servidor público está buscando el bien público”. Frente a ello, ha defendido el papel de la empresa como agente que también contribuye al bien común.

Confianza, dignidad y libertad

El profesor y Capellán Mayor de la CEU UCH Domingo Pacheco ha centrado su intervención en la importancia de la confianza y la libertad en las relaciones sociales. “Hoy en día nadie confía en nadie. Eso nos impide trabajar juntos”, ha afirmado.

Pacheco ha advertido de que la dependencia financiera de muchas asociaciones puede limitar su independencia: “¿Hasta qué punto son libres?”. En este contexto, ha defendido que el verdadero diálogo solo es posible si se reconoce la dignidad del otro: “Si no es así, como mucho te toleraré”.

Asimismo, ha destacado el valor de la libertad como base de la democracia: “No hay nada más fundamental que el derecho a elegir”, aunque ha recordado que esta libertad se fundamenta en la dignidad intrínseca de cada persona.

Un llamamiento a la conciliación

La mesa redonda ha concluido con un mensaje de esperanza compartido por los ponentes, quienes han coincidido en la necesidad de recuperar el diálogo y la búsqueda del bien común frente a la crispación actual.

Tal y como se ha reiterado durante la sesión, avanzar hacia una sociedad más justa pasa por entender la realidad como “una aventura en común” y no como una confrontación constante, en la que la libertad y la subsidiariedad se conviertan en pilares efectivos de la convivencia.