Los eurodiputados González Pons y Rodríguez-Piñero analizan el acuerdo Mercosur en la CEU UCH

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Información e imágenes: Gonzalo Escrig

La Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH) ha abordado el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica y el debate sobre el futuro de la política comercial comunitaria en un encuentro que ha contado con la participación de los eurodiputados Esteban González Pons e Inmaculada Rodríguez-Piñero, moderado por el subdirector de LEVANTE-EMV, Alfons García.

El acto, organizado por la CEU UCH con la colaboración de las tres cabeceras de Prensa Ibérica en la Comunidad Valenciana —LEVANTE-EMV, INFORMACIÓN y EL PERIÓDICO MEDITERRÁNEO—, ha reunido a representantes institucionales y del ámbito empresarial valenciano, entre ellos el portavoz del Consell, Miguel Barrachina; el presidente de la Cámara de Comercio de Valencia, José Vicente Morata; y el gerente de la CEU UCH, Francisco Sánchez.

El trámite en Bruselas

El acuerdo entre la Unión Europea y el bloque sudamericano Mercosur —integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— atraviesa una fase decisiva tras la decisión del Parlamento Europeo de remitir el tratado al Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) para evaluar su compatibilidad con los tratados comunitarios. “Os digo de antemano que sí lo es y que el TJUE lo va a aprobar”, ha afirmado Rodríguez-Piñero durante el diálogo.

González Pons ha explicado que la medida “aparta del procedimiento al Parlamento” que era la institución que podía haberse pronunciado en contra. “El acuerdo entrará en vigor de manera provisional, porque así lo va a decidir la Comisión en cuanto esté ratificado por los países de América”, ha señalado y ha recordado que esta fórmula es habitual en tratados comerciales. El pacto, que configuraría la mayor zona de libre comercio del mundo, abarca un mercado de más de 750 millones de personas y cerca del 20 % del PIB mundial.

Protestas y sector agrario

Uno de los ejes centrales del debate ha sido la oposición del sector primario. Las movilizaciones de agricultores y ganaderos han situado el acuerdo en el centro de la controversia política. “Sólo los perjudicados, y algunos que se creen perjudicados y no lo están, han protestado; sin embargo, la inmensa mayoría de los beneficiados no han dicho nada”, ha sostenido González Pons, en referencia a cámaras de comercio, asociaciones empresariales e industrias exportadoras.

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Rodríguez-Piñero ha subrayado que el tratado incorpora reivindicaciones del sector primario español como la consideración del arroz y los cítricos como productos sensibles. En el caso del arroz, ha recordado que la producción europea cubre únicamente el 40 % del consumo comunitario. El contingente libre de aranceles previsto —60.000 toneladas— representa alrededor del 2 % del consumo europeo.

En materia de controles, la eurodiputada socialista ha anunciado un incremento del 50 % en las inspecciones en origen y del 33 % en los recursos destinados a los puntos de entrada en la Unión Europea. Además, se prevé la creación de una Agencia Europea de Aduanas para homogeneizar criterios y reforzar la vigilancia fitosanitaria. González Pons ha detallado el mecanismo de salvaguarda: si el precio de un producto protegido cae más de un 5 % o las importaciones superan ese umbral, los aranceles se reimpondrían de forma automática.

El factor geopolítico

La conversación ha derivado hacia el nuevo escenario internacional, marcado por tensiones comerciales y por el auge de fuerzas euroescépticas dentro de las instituciones comunitarias. Rodríguez-Piñero ha defendido una política comunitaria fuerte: “Hay que saber defender los intereses estratégicos de la Unión Europea, de España y de la Comunidad Valenciana, porque si hacemos a la Unión Europea más débil nos va a ir mal a todos”.

La eurodiputada ha destacado que en las competencias donde la UE actúa de forma federada, como la política comercial y monetaria, “somos una potencia indiscutible”, mientras que la fragmentación en política exterior o industrial debilita la posición europea. Por su parte, González Pons ha apelado a la necesidad de consolidar “nuestro propio mercado, lo suficientemente grande para no estar expuestos a las maniobras de las grandes potencias”, y ha defendido el vínculo estratégico con América Latina: “Es lo que más se parece a Europa en el planeta”.

En su reflexión final, ha advertido sobre el “hartazgo generalizado” del sector primario y ha alertado de un nuevo frente de debate: la negociación del próximo marco financiero de la Unión Europea. El diálogo celebrado en la CEU UCH ha puesto de manifiesto que el acuerdo con Mercosur trasciende la dimensión comercial. Es una cuestión estratégica que interpela al modelo económico europeo y a su papel en el escenario global.